OCDE: "gigante con pies de barro"
La última vez que publiqué un artículo señalando que Estados Unidos (EUA) se negaría a intercambiar información fiscal con la Unión Europea (EU) sobre el manejo de sus cuentas “Off Shore”, lo hacía bajo el entendimiento de que los cabilderos conservadores que rondan el Congreso y el Senado ya olfateaban, con excesivo optimismo, que Washington no los abandonaría y, que, por tanto, sus clientes podían dormir tranquilos.
Insistía entonces en que los “Agentes” del Grupo de Acción Financiera (GAFI) vienen practicando una doble moral consistente en mantener un estado policíaco en el interior de los centros financieros de la región, pero excluyentes a la hora de rendir cuentas sobre la procedencia real de los billones de dólares depositados en sus cuentas Off Shore. Ahora no soy yo, sino el “Financial Times” de Londres, el que afirma en un reportaje de sus corresponsales Edward Alden, en Washington y Francesco Guerrera, en Bruselas que: “Los Estados Unidos no aceptarán los requerimientos europeos para un amplio intercambio de información sobre cuentas tenidas en los Estados Unidos de América por ciudadanos extranjeros.”
“No apoyaremos la iniciativa europea”, es la cita textual atribuida a Glenn Hubbard, Presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca. Como consecuencia de ese comentario el “Financial Times” reporta que “si bien las conversaciones con el Departamento de Tesoro avanzan, los comentarios del Sr. Hubbard sugieren que la Casa Blanca está tomando una decisión más firme sobre el tema.” Contrario a lo que predican, los policías del GAFI sostienen taxativamente que “los requerimientos de intercambio automático de información de la directiva europea contravienen la tradición de los Estados Unidos de América de compartir información solamente en casos específicos.” Esa decisión, junto con la de Suiza, echó por tierra la iniciativa de la UE que, previamente, había manifestado su decisión de avanzar, sólo si había consenso.
La confirmación periodística londinense produjo reacciones inmediatas aquí, sobre todo del Presidente de la Asociación Panameña de Derecho Marítimo, Juan Felipe Pity, quien inmediatamente envió una carta al Viceministro de Economía y Finanzas, Domingo Latorraca, en la que, tras afirmar que los últimos acontecimientos muestran que la OCDE es un gigante con pies de barro, le precisa de manera imperante que “el gobierno panameño debe continuar siendo paciente y evitar a toda costa apresurarse a firmar documentos, tratados, o acuerdo alguno con la OCDE y sus afines, mientras los EUA y la UE definen su disputa.”
Pity señala además a Latorraca que “la firma de cualquier documento ante esta realidad internacional no puede ser concebida a la luz de un verdadero concepto de nación” y que, “en este plano de defensa permanente nos mantendremos a su mejor disposición, por encima de las voces de algunos Neo Bunau Varilla’s del sector privado que no han querido aprender a querer a su bandera tricolor.”
El Presidente de la Asociación Panameña de Derecho Marítimo recordó al funcionario las razones muy particulares que llevaron a los países poderosos a crear la OCDE el 14 de diciembre de 1960 en París y que de arranque anunció su pretensión de alcanzar el más alto nivel de crecimiento económico y de empleos sostenibles, “y los más altos estándares de vida en los países miembros, manteniendo a la vez su estabilidad financiera, y de esta forma contribuir al desarrollo de la economía mundial.”
Dicha presunción ha venido generando la más airada reacción de la Asociación Panameña de Derecho Marítimo, a tal punto que su presidente, públicamente, afirma que ese gremio se mantendrá opuesto, verticalmente, a todos los embestimientos de la OCDE “en contra de nuestro sistema económico.” Ello se produce “tanto por razones técnico-jurídicas” como “por razones de los más altos y mejores intereses nacionales.”
Juan Felipe Pity le dice a Domingo Latorraca que “como panameños nos ofende que se nos intente dictar políticas económicas por parte de un organismo que no fue creado para defender sino exclusivamente sus propios intereses, tal como revelan los propios documentos de constitución de la OCDE.”
Panamá ocupa el primer lugar entre las marinas mercantes del mundo, y sus centros corporativos, bancarios y financieros, conjuntamente con la Zona Libre están entre los más importantes del mundo. Pity le reitera a Latorraca que es precisamente por ello que “la OCDE pretende acabar con todo este sistema”, razón por la cual “todos nosotros como panameños tenemos la obligación de impedir esta injusticia del primer mundo hacia el nuestro.”
Entretanto, en 1850 el 65% de la población de EE.UU. se dedicaba al cultivo de la tierra, pero hoy sólo el 3% de la población lo hace, aun así la cantidad de alimentos no sólo no disminuyó, sino que aumentó el consumo interno y la exportación de productos agrícolas que hoy supera los 70 mil millones de dólares.
La Rusia soviética empleaba el 25% de su fuerza laboral en la agricultura. Los líderes soviéticos autorizaron mini chacras privadas que, aun cuando totalizaban solamente el 3% de las tierras cultivables, producían el 27% de los alimentos nacionales. Así es como los chinos se están olvidando de Marx (léase la lenta pero sistemática eliminación del “orden” coercitivo), pragmatismo que no se debe a una relectura vía Internet de las memorias de Mao, sino a algo más trivial (por no decir occidental), al hecho de que, hasta ahora, ha significado que la producción industrial creciera, solamente entre 1991 y 1996, el 235%.
*Miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas).
(c)www.aipenet.com
Insistía entonces en que los “Agentes” del Grupo de Acción Financiera (GAFI) vienen practicando una doble moral consistente en mantener un estado policíaco en el interior de los centros financieros de la región, pero excluyentes a la hora de rendir cuentas sobre la procedencia real de los billones de dólares depositados en sus cuentas Off Shore. Ahora no soy yo, sino el “Financial Times” de Londres, el que afirma en un reportaje de sus corresponsales Edward Alden, en Washington y Francesco Guerrera, en Bruselas que: “Los Estados Unidos no aceptarán los requerimientos europeos para un amplio intercambio de información sobre cuentas tenidas en los Estados Unidos de América por ciudadanos extranjeros.”
“No apoyaremos la iniciativa europea”, es la cita textual atribuida a Glenn Hubbard, Presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca. Como consecuencia de ese comentario el “Financial Times” reporta que “si bien las conversaciones con el Departamento de Tesoro avanzan, los comentarios del Sr. Hubbard sugieren que la Casa Blanca está tomando una decisión más firme sobre el tema.” Contrario a lo que predican, los policías del GAFI sostienen taxativamente que “los requerimientos de intercambio automático de información de la directiva europea contravienen la tradición de los Estados Unidos de América de compartir información solamente en casos específicos.” Esa decisión, junto con la de Suiza, echó por tierra la iniciativa de la UE que, previamente, había manifestado su decisión de avanzar, sólo si había consenso.
La confirmación periodística londinense produjo reacciones inmediatas aquí, sobre todo del Presidente de la Asociación Panameña de Derecho Marítimo, Juan Felipe Pity, quien inmediatamente envió una carta al Viceministro de Economía y Finanzas, Domingo Latorraca, en la que, tras afirmar que los últimos acontecimientos muestran que la OCDE es un gigante con pies de barro, le precisa de manera imperante que “el gobierno panameño debe continuar siendo paciente y evitar a toda costa apresurarse a firmar documentos, tratados, o acuerdo alguno con la OCDE y sus afines, mientras los EUA y la UE definen su disputa.”
Pity señala además a Latorraca que “la firma de cualquier documento ante esta realidad internacional no puede ser concebida a la luz de un verdadero concepto de nación” y que, “en este plano de defensa permanente nos mantendremos a su mejor disposición, por encima de las voces de algunos Neo Bunau Varilla’s del sector privado que no han querido aprender a querer a su bandera tricolor.”
El Presidente de la Asociación Panameña de Derecho Marítimo recordó al funcionario las razones muy particulares que llevaron a los países poderosos a crear la OCDE el 14 de diciembre de 1960 en París y que de arranque anunció su pretensión de alcanzar el más alto nivel de crecimiento económico y de empleos sostenibles, “y los más altos estándares de vida en los países miembros, manteniendo a la vez su estabilidad financiera, y de esta forma contribuir al desarrollo de la economía mundial.”
Dicha presunción ha venido generando la más airada reacción de la Asociación Panameña de Derecho Marítimo, a tal punto que su presidente, públicamente, afirma que ese gremio se mantendrá opuesto, verticalmente, a todos los embestimientos de la OCDE “en contra de nuestro sistema económico.” Ello se produce “tanto por razones técnico-jurídicas” como “por razones de los más altos y mejores intereses nacionales.”
Juan Felipe Pity le dice a Domingo Latorraca que “como panameños nos ofende que se nos intente dictar políticas económicas por parte de un organismo que no fue creado para defender sino exclusivamente sus propios intereses, tal como revelan los propios documentos de constitución de la OCDE.”
Panamá ocupa el primer lugar entre las marinas mercantes del mundo, y sus centros corporativos, bancarios y financieros, conjuntamente con la Zona Libre están entre los más importantes del mundo. Pity le reitera a Latorraca que es precisamente por ello que “la OCDE pretende acabar con todo este sistema”, razón por la cual “todos nosotros como panameños tenemos la obligación de impedir esta injusticia del primer mundo hacia el nuestro.”
Entretanto, en 1850 el 65% de la población de EE.UU. se dedicaba al cultivo de la tierra, pero hoy sólo el 3% de la población lo hace, aun así la cantidad de alimentos no sólo no disminuyó, sino que aumentó el consumo interno y la exportación de productos agrícolas que hoy supera los 70 mil millones de dólares.
La Rusia soviética empleaba el 25% de su fuerza laboral en la agricultura. Los líderes soviéticos autorizaron mini chacras privadas que, aun cuando totalizaban solamente el 3% de las tierras cultivables, producían el 27% de los alimentos nacionales. Así es como los chinos se están olvidando de Marx (léase la lenta pero sistemática eliminación del “orden” coercitivo), pragmatismo que no se debe a una relectura vía Internet de las memorias de Mao, sino a algo más trivial (por no decir occidental), al hecho de que, hasta ahora, ha significado que la producción industrial creciera, solamente entre 1991 y 1996, el 235%.
*Miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas).
(c)www.aipenet.com