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Octavario


Así denominan los liturgos católicos al periodo siguiente a la gran fiesta de la Resurrección del Señor. Dentro del cincuentenario pascual. Incluso, se le sugiere al presbítero al referirse al tiempo pascual no como tiempo, sino como “el día” en que celebramos nuestra Pascua, que es Cristo, entendiendo que cada día del cincuentenario es como el día de la Pascua.

En muchos países europeos, hoy descristianizados, los días después de la Pascua son festivos. Me enteré que en México las oficinas de algunas parroquias no atienden al publico durante esta semana; están celebrando la Pascua del Señor. El Seminario Mayor extiende el paréntesis de Semana Santa al Octavario Pascual con la suspensión de las actividades docentes.

Sin duda, para nosotros la celebración de la Resurrección del Señor nos resulta difícil en el sentido que nos quedamos, los que llevamos una vida cristiana seria, en la celebración de la liturgia solemne de Pascua, en la repetición de la palabra sin mayores repercusiones en nuestra vida ordinaria, ya que la vida sigue y sigue hasta que el Señor toque la puerta y nos llame.

La Resurrección del Señor en nosotros debe invitar a un cambio, como lo enuncia San Pablo en su carta a los Colosenses; “Si con resucitaron con Cristo busquen las cosas de arriba, saboreen lo que es de arriba, no las cosas de la tierra”.

Indudablemente que da satisfacción escuchar reportajes como el que recibí de alguien que anduvo por el interior durante esta Semana Santa. Me dice mi interlocutor, quien ha vivido fuera de Panamá por muchos años, que concretamente en Chitré se impresionó por la respuesta, al menos, en números de feligreses que concurrieron devotamente a los actos litúrgicos de la Semana Santa, y le impresionó doblemente comprobar la cantidad de juventud que participó, lo cual es un dato para dar un mentís a los que, quizás con cierta razón, afirman que la juventud no quiere saber de Iglesia y del culto, que al decirlo no sabe uno si no es una proyección del que lo dice, que él ya no quiere que la juventud tenga fe, y por eso se afirma como un hecho “matter of fact”.

Es verdad que muchos de estos actos litúrgicos no son obligatorios y a muchos les resulta aburrido, como también se aburren en los espectáculos deportivos y en algunas películas; pero progresivamente, y a través de los tiempos, las cosas van cambiando y algunos van descubriendo como en el Lucernario el Sábado Santo. Toda la Pascua es para tener esa Luz de Cristo.

La entrada del cirio pascual encendido en la oscuridad del templo nos recuerda nuestra propia vida espiritual necesitada de esa Luz de Cristo.

101 años de Panamá América

 
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