Ocuparnos de la historia
Panamá es un país cosmopolita, en donde la red de razas predomina y la influencia de la misma está sobre las raíces que debieran tener preponderancia en nuestra vida. La historia panameña se ha difuminado, ya sea por esa influencia variada o porque no hemos tenido verdaderos historiadores que se ocupen de recuperar lo que pronto se perderá si no ponemos atención a cómo guardarlo. Este año, por cumplirse el centenario de la separación de Colombia, ha salido a relucir nuestra historia por trozos, dando cada uno lo que sabe, pero no escrita en un libro donde alumnos, educadores y público en general puedan leerla y conocerla a través de la verdad. Es así como se nos da en retazos semanales la historia del Istmo durante sus últimos cien años.
Y, ¿qué hay de los 500 años de vida, hablando sólo desde el descubrimiento por los españoles? O es que nuestro país comenzó en 1903 y más hacia atrás desconocemos o no tuvimos vida. No veo que nadie hable sobre nuestra historia de la conquista; no preguntes a nadie sobre los 350 años de ocupación española hasta que Simón Bolívar nos independizó, porque esa fue la verdadera independencia en 1821. Pareciera que las odiseas vividas antes de esa fecha, no existieron. Le preguntas a los estudiantes qué celebramos el 28 de noviembre, y responden cualquier barbaridad. Es vergonzosa la ignorancia de los panameños sobre la historia del Istmo, porque quien no quiere su historia está llamado a desaparecer.
Si nos damos cuenta, salvo algunos regionalismos, poco conocemos las tradiciones, tal vez sólo a través de bailes y música; pero no las costumbres. La tendencia es celebrar lo moderno, lo reciente, lo que hemos vivido; pero no lo aprendido en los años de vida. Esto sin hablar de lo que quisieron hacer los militares que dieron el Golpe de Estado en 1968 e intentaron hacernos creer que la vida republicana había comenzado en esa fecha. Absurdo, porque atrasó la enseñanza y el aprendizaje de nuestra verdadera historia.
Si preguntas a los estudiantes cuántas etnias indígenas tenemos en Panamá, responderán cualquier disparate; ya que ni ellos mismos se hacen conocer y apreciar. ¿Qué influencia tuvieron los indígenas en el desarrollo del país, si fue positivo o negativo? ¿Por qué sus costumbres y su deseo de aumentar las llamadas comarcas? Desconocemos la influencia y el origen de los antillanos, los hindúes, los chinos y demás grupos étnicos que existen en Panamá. Poco hablamos de sus comidas, sus bailes, sus tradiciones, su aislamiento de lo nuestro. Realmente no tenemos raíces, repito, salvo en algunas regiones, como la de Azuero, donde conservan lo antiguo y lo moderno, y lo llevan a donde vayan.
Tratando de hacer conocer o recordar fragmentos de nuestra historia vivida por mí, y que muchos desconocen o han olvidado, he escrito un libro que saldrá a la luz en cualquier momento con testimonios de realidades que producen silencio cuando hablamos de ellos. Es increíble lo que sucede con nuestros historiadores, si es que los hay, porque no existen textos correspondientes a lo vivido, por qué se vivió y cómo se vivió.
Todavía no he visto a nadie recoger los datos relacionados con la época de la Cruzada Civilista, su existencia, sus experiencias, sus verdades y los personajes que influimos en ella. Pocos hemos escrito sobre el tema, y razón tuvo Guillermo Sánchez en el prólogo de mi libro Sedición, cuando decía que poco se escribe sobre nuestra historia. Esa época fue tan hermosa, que aún intento no olvidar ningún detalle de la misma. Pero, o la ignoramos o la trastocamos con desaliento para quienes la vivimos con el alma. Así continuamos en la indiferencia, en el olvido de lo nuestro, en el poco me importa con las realidades. Ojalá aparecieran personas que recopilen nuestra historia para vivirla mejor.
Y, ¿qué hay de los 500 años de vida, hablando sólo desde el descubrimiento por los españoles? O es que nuestro país comenzó en 1903 y más hacia atrás desconocemos o no tuvimos vida. No veo que nadie hable sobre nuestra historia de la conquista; no preguntes a nadie sobre los 350 años de ocupación española hasta que Simón Bolívar nos independizó, porque esa fue la verdadera independencia en 1821. Pareciera que las odiseas vividas antes de esa fecha, no existieron. Le preguntas a los estudiantes qué celebramos el 28 de noviembre, y responden cualquier barbaridad. Es vergonzosa la ignorancia de los panameños sobre la historia del Istmo, porque quien no quiere su historia está llamado a desaparecer.
Si nos damos cuenta, salvo algunos regionalismos, poco conocemos las tradiciones, tal vez sólo a través de bailes y música; pero no las costumbres. La tendencia es celebrar lo moderno, lo reciente, lo que hemos vivido; pero no lo aprendido en los años de vida. Esto sin hablar de lo que quisieron hacer los militares que dieron el Golpe de Estado en 1968 e intentaron hacernos creer que la vida republicana había comenzado en esa fecha. Absurdo, porque atrasó la enseñanza y el aprendizaje de nuestra verdadera historia.
Si preguntas a los estudiantes cuántas etnias indígenas tenemos en Panamá, responderán cualquier disparate; ya que ni ellos mismos se hacen conocer y apreciar. ¿Qué influencia tuvieron los indígenas en el desarrollo del país, si fue positivo o negativo? ¿Por qué sus costumbres y su deseo de aumentar las llamadas comarcas? Desconocemos la influencia y el origen de los antillanos, los hindúes, los chinos y demás grupos étnicos que existen en Panamá. Poco hablamos de sus comidas, sus bailes, sus tradiciones, su aislamiento de lo nuestro. Realmente no tenemos raíces, repito, salvo en algunas regiones, como la de Azuero, donde conservan lo antiguo y lo moderno, y lo llevan a donde vayan.
Tratando de hacer conocer o recordar fragmentos de nuestra historia vivida por mí, y que muchos desconocen o han olvidado, he escrito un libro que saldrá a la luz en cualquier momento con testimonios de realidades que producen silencio cuando hablamos de ellos. Es increíble lo que sucede con nuestros historiadores, si es que los hay, porque no existen textos correspondientes a lo vivido, por qué se vivió y cómo se vivió.
Todavía no he visto a nadie recoger los datos relacionados con la época de la Cruzada Civilista, su existencia, sus experiencias, sus verdades y los personajes que influimos en ella. Pocos hemos escrito sobre el tema, y razón tuvo Guillermo Sánchez en el prólogo de mi libro Sedición, cuando decía que poco se escribe sobre nuestra historia. Esa época fue tan hermosa, que aún intento no olvidar ningún detalle de la misma. Pero, o la ignoramos o la trastocamos con desaliento para quienes la vivimos con el alma. Así continuamos en la indiferencia, en el olvido de lo nuestro, en el poco me importa con las realidades. Ojalá aparecieran personas que recopilen nuestra historia para vivirla mejor.