Oferta y demanda de carreras universitarias
Es hora de que la Universidad de Panamá haga un estudio de investigación para saber cuáles son las carreras que aún tienen demanda y cuáles no para orientar a los estudiantes hacia caminos que no estén copados y que todavía tengan oportunidades en el campo laboral. Justamente ésta es una labor que debe aportar nuestra universidad a la sociedad que la mantiene económicamente. No sólo serviría para nuestra casa de estudios, sino también para otras universidades privadas que van por allí formando profesionales que luego se transforman en frustrados por no encontrar empleo al finalizar la carrera.
Tenía entendido que la Universidad de Panamá, junto con el Ministerio de Educación, tienen a su cargo el control de las universidades privadas en todo sentido. Sin embargo, cuando me enteré por primera vez que en una privada se estudiaba la carrera de medicina, casi caigo de espaldas. Si a pesar de que nuestra escuela de Medicina ha formado excelentes médicos, considero que es un lugar que merece ampliación y mejores condiciones físicas, imaginen cómo será en otras instalaciones que no cuentan con lo elemental para formar médicos. No sólo hay una, ya son dos. ¿Quién otorgó el permiso? ¿Quién las controla?
Hace un tiempo me enteré que en el hospital del Seguro Social se da prioridad a los estudiantes privados sobre los de la Universidad de Panamá para hacer sus prácticas.
No sé si sabrán que el terreno donde está construido el Complejo Hospitalario pertenece a la Universidad de Panamá que lo cedió al Seguro con la condición de que le sirviera de hospital universitario. Pero no está sucediendo así. Lo que sí puedo decir es que cuando fungía como Profesora de Medicina, en los últimos tiempos tenía problemas porque yo era jubilada del Seguro y no era médico de esa institución; por lo tanto, no podía examinar pacientes sin buscarme un gran problema. En ese tiempo pregunté dónde estaban los acuerdos entre ambas instituciones. Sólo como información se los dejo.
Como presidenta de la Asociación Médica Nacional, solicité que se restringiera la entrada de estudiantes porque estaban formando demasiado médicos. Entonces, nadie me hizo caso y hoy está sucediendo lo que preví.
Veo con preocupación que la mayoría de las carreras están copadas y, por lo tanto, aumenta el desempleo cuando esos muchachos finalizan sus estudios. Ese no es todo el problema. Además, la preparación es tan deficiente que da miedo. Si en Administración de Empresas hay 1, 248 estudiantes, es imposible formarlos correctamente, por lógica. Salen al mercado laboral y no dan la talla, además que los forman, no para ser empresarios sino para trabajar para otros empresarios. Y así sigue la cadena de errores que perjudica al país.
Otra cosa importante, muchos de esos jóvenes entran a una carrera porque está de moda, sin un estudio de oferta y demanda y sin una prueba de capacitación profesional. Mientras, perdemos oportunidades de inversión extranjeras, porque ni inglés se habla entre la juventud. Durante los años de la dictadura, con la tendencia a la izquierda, eliminaron la enseñanza del idioma inglés con el perjuicio para todos. Ahora sufrimos las consecuencias de la deficiencia y andamos apurados enseñándolo a la brava.
Ni que hablar de la preparación no controlada de las privadas. En un país de menos de tres millones de habitantes, son incontables las universidades. ¿Sabemos cuáles son buenas o malas? Nadie lo sabe. Los resultados en el campo laboral nos dice la verdad y no podemos esconder lo que todos cantan a alta voz. ¿Qué esperamos de la educación superior si la primaria y secundaria no han sido objeto de transformación educativa? Pareciera que a pocos les importa el sistema educativo y he aquí el resultado de la violencia y la resistencia de los estudiantes. En vez de castigar, debemos buscar el origen de los problemas para solucionarlos. Volveremos sobre el tema.
Tenía entendido que la Universidad de Panamá, junto con el Ministerio de Educación, tienen a su cargo el control de las universidades privadas en todo sentido. Sin embargo, cuando me enteré por primera vez que en una privada se estudiaba la carrera de medicina, casi caigo de espaldas. Si a pesar de que nuestra escuela de Medicina ha formado excelentes médicos, considero que es un lugar que merece ampliación y mejores condiciones físicas, imaginen cómo será en otras instalaciones que no cuentan con lo elemental para formar médicos. No sólo hay una, ya son dos. ¿Quién otorgó el permiso? ¿Quién las controla?
Hace un tiempo me enteré que en el hospital del Seguro Social se da prioridad a los estudiantes privados sobre los de la Universidad de Panamá para hacer sus prácticas.
No sé si sabrán que el terreno donde está construido el Complejo Hospitalario pertenece a la Universidad de Panamá que lo cedió al Seguro con la condición de que le sirviera de hospital universitario. Pero no está sucediendo así. Lo que sí puedo decir es que cuando fungía como Profesora de Medicina, en los últimos tiempos tenía problemas porque yo era jubilada del Seguro y no era médico de esa institución; por lo tanto, no podía examinar pacientes sin buscarme un gran problema. En ese tiempo pregunté dónde estaban los acuerdos entre ambas instituciones. Sólo como información se los dejo.
Como presidenta de la Asociación Médica Nacional, solicité que se restringiera la entrada de estudiantes porque estaban formando demasiado médicos. Entonces, nadie me hizo caso y hoy está sucediendo lo que preví.
Veo con preocupación que la mayoría de las carreras están copadas y, por lo tanto, aumenta el desempleo cuando esos muchachos finalizan sus estudios. Ese no es todo el problema. Además, la preparación es tan deficiente que da miedo. Si en Administración de Empresas hay 1, 248 estudiantes, es imposible formarlos correctamente, por lógica. Salen al mercado laboral y no dan la talla, además que los forman, no para ser empresarios sino para trabajar para otros empresarios. Y así sigue la cadena de errores que perjudica al país.
Otra cosa importante, muchos de esos jóvenes entran a una carrera porque está de moda, sin un estudio de oferta y demanda y sin una prueba de capacitación profesional. Mientras, perdemos oportunidades de inversión extranjeras, porque ni inglés se habla entre la juventud. Durante los años de la dictadura, con la tendencia a la izquierda, eliminaron la enseñanza del idioma inglés con el perjuicio para todos. Ahora sufrimos las consecuencias de la deficiencia y andamos apurados enseñándolo a la brava.
Ni que hablar de la preparación no controlada de las privadas. En un país de menos de tres millones de habitantes, son incontables las universidades. ¿Sabemos cuáles son buenas o malas? Nadie lo sabe. Los resultados en el campo laboral nos dice la verdad y no podemos esconder lo que todos cantan a alta voz. ¿Qué esperamos de la educación superior si la primaria y secundaria no han sido objeto de transformación educativa? Pareciera que a pocos les importa el sistema educativo y he aquí el resultado de la violencia y la resistencia de los estudiantes. En vez de castigar, debemos buscar el origen de los problemas para solucionarlos. Volveremos sobre el tema.