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Ofertas políticas y automovilismo


Lo que hoy se observa en la campaña electoral bien puede compararse con algunas novedades de la industria automovilística.
No es broma, hay ostensibles similitudes. Por ejemplo, hace poco la Volks Wagen introdujo al mercado un par de vehículos novedosos, que merecen comentarse. Uno es el nuevo Vento (o Jetta) y otro el simpletico Beetle.
Pero, ¿qué tiene esto que ver con la política panameña?
Veamos. Los diseñadores de la VW afirman que el nuevo Vento no "cambia" respecto a su versión anterior, sino que ¿evolucionó? . Con ello, nos garantizan que las gustadas características que identifican al Vento (como son su potencia de salida, maniobrabilidad, confort y buena presentación) no se abandonan, sino que a las mismas se les da continuidad y perfeccionamiento. Esto es, se revisaron algunos elementos para eliminar inconvenientes y, a la vez, se introdujeron importantes innovaciones, de tecnología más avanzada, al tiempo que se le modernizó su apariencia.
En otras palabras, se conservó y potenció lo que tenía de bueno, en vez de desechar el modelo. Desde luego, con cambios, pero sin deshacerse de los avances anteriormente logrados. Esto es lo que los alemanes señalan como una evolución del modelo, subrayando las bondades de esta oferta como algo muy superior al mero cambio.
El otro nuevo vehículo es el Beetle. Desde el punto de vista técnico, consiste en una nueva y atractiva presentación de la ya conocida Golf. El Beetle tiene el mismo chasis y motor de la Golf y, con esto, su misma potencia y estabilidad; pero en vez de ser una versátil camioneta utilitaria de 5 puertas, es una nostálgica o evocadora estilización del antiguo Escarabajo. Pero, lejos de ser un carro económico como aquél veterano antecesor (cuyos antecedentes datan del populismo nazi de los años 30), es un automóvil más caro que la Golf. Se posee un Beetle por el gusto de tenerlo, por nostalgia o capricho, pero no para resolver necesidades utilitarias.
Pero aquí vuelve la pregunta de ¿qué tiene todo eso que ver con esta campaña electoral? Pues bastante, una vez que aporta unos símiles que son harto esclarecedores.
En efecto, lo que la VW afirma respecto al nuevo Vento recuerda la oferta que nos hace Martín Torrijos: darle continuidad a lo mejor de lo logrado en los últimos años y revisar lo otro, para eliminar lo que la experiencia muestra como inconvenientes, y a la vez potenciar y ampliar los progresos ya obtenidos y combinarlos con nuevas metas y adquisiciones. Esto es una forma de "cambio", pero no cualquiera, sino aquella que constituye ¿una evolución?, es decir, una combinación de continuidades e innovaciones, balanceada por medio de la consulta con todos los interesados.
En términos de la VW, la propuesta martinista equivale a cambiar el afamado Vento de 1994 por la nueva variante con la que esa firma se propone iniciar exitosamente el siglo XXI.
A la par, entre las ofertas electorales hay otra que más bien evoca al lanzamiento del simpático Beetle. Es la de Alberto Vallarino, la cual en esencia nos propone darle continuidad y aprovechamiento al actual modelo económico tal como la VW así continúa y amplía el uso del motor y el chasis de la Golf, pero darle otras aplicaciones a los próximos resultados de este mismo modelo, añadiéndole rasgos más atractivos. Ni más ni menos que la oferta del Beetle: la estructura básica de la ya probada Golf, pero dotándola de una presentación más sofisticada y atractiva, aunque menos versátil ante las necesidades de estos tiempos.
Es más interesante adquirir el nuevo Vento, pero sin duda el Beetle es un carro muy atractivo, pese a tener menor aplicación práctica.
Finalmente, está quien más se autoproclama como la promesa de ¿un gran cambio?: doña Mireya Moscoso. Lo que ella propone es, desde luego, la mutación más drástica, pues no ofrece algo como el Vento del 2000, ni el recién surgido Beetle, sino regresar al Escarabajo de 1990. Quizás porque éste es el que evoca aquellos oscuros orígenes, los de los años 30.

101 años de Panamá América

 
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