Olimpiadas del 2008 en Beijing
La objeción más importante en contra de la propuesta de Beijing señalaba las reiteradas violaciones de los derechos humanos en China. Hace ocho años cuando el Comité consideraba dónde celebrar las olimpiadas de verano del 2000, Beijing perdió frente a Sydney principalmente por la represión de las autoridades chinas a las manifestaciones en la plaza Tianannmen. En esta ocasión, tanto líderes políticos de China como sus simpatizantes en el exterior, incluyendo congresistas en los Estados Unidos, comunicaron al comité que todavía persisten en China significativas restricciones a las libertades políticas y de expresión y señalaron que continuaban las represiones de integrantes de grupos críticos y disidentes del gobierno y del partido comunista. Por supuesto que también se señalaron la contaminación y la congestión de vehículos en la capital China como inconvenientes para celebrar los juegos internacionales.
Pero los esfuerzos de los detractores de China resultaron insuficientes para los integrantes del comité, quienes consideraron que el país más populoso del mundo y siempre entre los mayores ganadores de medallas, ya merecía ser el anfitrión de la principal y más extravagante actividad deportiva del mundo. Se requirieron dos votaciones de los miembros del Comité para que Beijing obtuviera el número de votos requerido para prevalecer sobre los demás aspirantes, (Toronto, París, Estambul y Osaka).
Pero más importante aún, el comité consideró que al designar a China como anfitrión para el 2008 se aceleraría el proceso de apertura del país asiático que en estos precisos momentos está en franco esfuerzo para incorporarse a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Son de la opinión que esa apertura también debe contribuir a mejorar los derechos humanos en China. De hecho, como señal de su compromiso en esta materia, China prometió suspender la pena de muerte durante siete años de ser seleccionado Beijing como sede para el 2008.
Este tiempo debe ser suficiente también para que China habilite la ciudad no sólo para celebrar los diferentes juegos de verano sino también para enviar señales adicionales sobre su decidida voluntad de convertirse en un país respetuoso de los más elementales derechos humanos. Al igual que el comité, nos mantendremos vigilantes para ver si en efecto esta decisión produce los resultados deseados.
Pero los esfuerzos de los detractores de China resultaron insuficientes para los integrantes del comité, quienes consideraron que el país más populoso del mundo y siempre entre los mayores ganadores de medallas, ya merecía ser el anfitrión de la principal y más extravagante actividad deportiva del mundo. Se requirieron dos votaciones de los miembros del Comité para que Beijing obtuviera el número de votos requerido para prevalecer sobre los demás aspirantes, (Toronto, París, Estambul y Osaka).
Pero más importante aún, el comité consideró que al designar a China como anfitrión para el 2008 se aceleraría el proceso de apertura del país asiático que en estos precisos momentos está en franco esfuerzo para incorporarse a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Son de la opinión que esa apertura también debe contribuir a mejorar los derechos humanos en China. De hecho, como señal de su compromiso en esta materia, China prometió suspender la pena de muerte durante siete años de ser seleccionado Beijing como sede para el 2008.
Este tiempo debe ser suficiente también para que China habilite la ciudad no sólo para celebrar los diferentes juegos de verano sino también para enviar señales adicionales sobre su decidida voluntad de convertirse en un país respetuoso de los más elementales derechos humanos. Al igual que el comité, nos mantendremos vigilantes para ver si en efecto esta decisión produce los resultados deseados.