Olimpíadas Especiales, ejemplo para los Panamericanos
Me enorgullece la destacada participación que tuvo nuestra delegación deportiva en las Olimpíadas Especiales que se realizaron en los Estados Unidos de América hace pocos días, evento en el cual los atletas panameños obtuvieron 58 medallas, de las cuales, 32 fueron de oro, 18 de plata y 8 de bronce.
Pero no son las medallas logradas entre 7 mil atletas representando a 150 países del planeta, las que enaltecen a los jóvenes compatriotas especiales que tomaron parte en estos juegos, sino el esfuerzo, coraje y disciplina que demostraron en cada una de las pruebas en las que participaron.
Es loable el vigor y la capacidad demostrados por los deportistas panameños en las competencias de atletismo, natación, gimnasia, tenis de mesa, bola suave, baloncesto, voleibol y bolos, en las que ganaron sus respectivas medallas.
Es digno resaltar el mensaje que estos excepcionales atletas panameños de distintas edades transmitieron a aquellos integrantes de la delegación istmeña que próximamente asistirán a los Juegos Panamericanos en Winnipeg, Canadá, en busca de alguna presea.
¡Claro está!, sin el afán de comparar una justa con otra guardando las proporciones, es notable el entusiasmo e interés que la representación istmeña imprimió a sus entrenamientos para poder asistir a esta cita, por lo que las 53 personas, entre ellas, 35 competidores que intervendrán en esta justa deben verse en el espejo de tenacidad, garra y concentración que mostraron ante naciones más desarrolladas los deportistas especiales que a pesar de sus limitaciones físicas y mentales supieron dejar en alto el nombre de Panamá.
Como comunicador social y deportista opino que también es digno de encomio el papel que desempeñaron en el adiestramiento y preparación de los atletas especiales, los técnicos, quienes aportaron su grano de arena voluntariamente para el éxito de la participación de Panamá en los Juegos Especiales, conjuntamente con el decidido apoyo de los directivos de Olimpíadas Especiales de Panamá, el Club Kiwanis y las empresas patrocinadoras.
El resultado obtenido en la décima versión de los Juegos Mundiales de Verano de Olimpíadas Especiales realizados en Carolina del Norte, es producto de un arduo trabajo que tomó meses, que incluyó eventos provinciales y nacionales, además de la preparación física y emotiva de los atletas panameños.
Panamá con su delegación realizó una gran presentación superando la de 1995, precisamente en este año cuando las Olimpíadas Especiales conmemoran el trigésimo aniversario de estarse realizando, por lo que es de doble satisfacción para atletas, organizadores y patrocinadores haber logrado más de 50 medallas para orgullo de todos los panameños.
¡Felicidades y éxitos a los atletas especiales!
Pero no son las medallas logradas entre 7 mil atletas representando a 150 países del planeta, las que enaltecen a los jóvenes compatriotas especiales que tomaron parte en estos juegos, sino el esfuerzo, coraje y disciplina que demostraron en cada una de las pruebas en las que participaron.
Es loable el vigor y la capacidad demostrados por los deportistas panameños en las competencias de atletismo, natación, gimnasia, tenis de mesa, bola suave, baloncesto, voleibol y bolos, en las que ganaron sus respectivas medallas.
Es digno resaltar el mensaje que estos excepcionales atletas panameños de distintas edades transmitieron a aquellos integrantes de la delegación istmeña que próximamente asistirán a los Juegos Panamericanos en Winnipeg, Canadá, en busca de alguna presea.
¡Claro está!, sin el afán de comparar una justa con otra guardando las proporciones, es notable el entusiasmo e interés que la representación istmeña imprimió a sus entrenamientos para poder asistir a esta cita, por lo que las 53 personas, entre ellas, 35 competidores que intervendrán en esta justa deben verse en el espejo de tenacidad, garra y concentración que mostraron ante naciones más desarrolladas los deportistas especiales que a pesar de sus limitaciones físicas y mentales supieron dejar en alto el nombre de Panamá.
Como comunicador social y deportista opino que también es digno de encomio el papel que desempeñaron en el adiestramiento y preparación de los atletas especiales, los técnicos, quienes aportaron su grano de arena voluntariamente para el éxito de la participación de Panamá en los Juegos Especiales, conjuntamente con el decidido apoyo de los directivos de Olimpíadas Especiales de Panamá, el Club Kiwanis y las empresas patrocinadoras.
El resultado obtenido en la décima versión de los Juegos Mundiales de Verano de Olimpíadas Especiales realizados en Carolina del Norte, es producto de un arduo trabajo que tomó meses, que incluyó eventos provinciales y nacionales, además de la preparación física y emotiva de los atletas panameños.
Panamá con su delegación realizó una gran presentación superando la de 1995, precisamente en este año cuando las Olimpíadas Especiales conmemoran el trigésimo aniversario de estarse realizando, por lo que es de doble satisfacción para atletas, organizadores y patrocinadores haber logrado más de 50 medallas para orgullo de todos los panameños.
¡Felicidades y éxitos a los atletas especiales!