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Omar: ¿Se fue o lo fueron?


La voz de Noriega, aquel 1 de julio de 1981 diciéndome: " Roberto, El Viejo se perdió desde ayer y no lo localizamos todavía", francamente no la sentí sospechosa. Me estremecí, pero jamás pensé que Noriega, como hoy lo sé, con toda seguridad sabía todo con detalles. Con el impacto de aquella noticia que avisaba el final del General, quedé sin fuerzas y tuve que decirle a Maigualida que llamara de inmediato a Berta Torrijos. ¿Por qué no fui informado, como miembro del Estado Mayor, primo hermano y secretario de Omar, que éste había salido en un cruce aéreo de Penonomé a Coclesito, de unos 25 minutos, bajo el mando del Capitán El "Cholito" Adames (que por radio hizo "La Cancelación del Plan de Vuelo"), sin aterrizar con su Twin Other en su destino. Misterio. Misterio como casi todo lo del Tony, hoy encerrado. Su propia vida e historia son misterio. ¿Por qué no sospeché suficientemente antes de que Monchy Torrijos me hablara en privado del Plan "para derribar al Halcón en Pleno Vuelo?.
Francamente si no fuese por el hecho de que debía creer en el informe oficial del Ministerio Público, donde sus cabezas eran hechuras políticas del General, y por el informe presentado en el seno del Estado Mayor sobre "mal tiempo y accidente"; y además, frente a un presunto informe de la empresa canadiense "De Havilland", fabricantes del aparato aéreo, avalando el accidente, entonces tendría que haber sido yo un perfecto ingenuo. Ingenuo volví a ser, cuando en el asesinato de Hugo Spadafora los que rodeaban a Noriega, entre ellos los jefes del DENI me llevaron al mitómano alemán Hoffman, enviado como se supo después por la CIA desde su estación en Costa Rica, buscando una coartada para su ahijado grande en Panamá. Misterio es la razón por la cual el General, que por sus andanzas criminales motivó semejante invasión y sangre, hace poco más de un año fueron a defenderlo ante el juez Hoeveler en Miami, el ex embajador gringo Arthur Davis, el ex jefe de la CIA en Panamá, Donald Winters, y el coronel retirado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y espía de sus servicios militares en Panamá, Matías Farías; todos ellos pidiendo la salida más pronta del General. Por simple "humanitarismo". En mi defensa sólo se me ocurre que cuando uno no anda planeando crímenes no está pensando en coartadas para los crímenes. Dios lo sabe bien. Del mismo modo que cuando uno no anda con carteles de drogas, sabe mucho menos de ese negocio que quien sí anda en esos menesteres. ¿Qué pasó con esos informes desde República Dominicana (de un agente arrepentido de la CIA, contactado inicialmente por el ex presidente Juan Bosh), sobre el asesinato de Omar?. Indagado por mí, Monchy Torrijos, aproximadamente por 1985, cuando ya mi corazón más que mis neuronas me decían del crimen; Moisés, el hermano mayor, con un corazón de pan dulce, y más ingenuo aún que yo, me respondió con candidéz: "Es que le dije de eso a Noriega, y él me informó que para ayudarme en la investigación me colocaría uno de sus oficiales, y toda la información del exterior se cortó y no quisieron hablar más de eso".
La madeja, a 19 años de los sucesos, se ve ciertamente muy clara. Pero en el mundo judicial "lo que no está en el expediente, no existe". ¿Y quiénes hicieron el expediente? Los que podían saber cómo pasó a mejor vida Omar, y también la investigación y el propio expediente. Los magnicidios tienen pocos deudos y muchos beneficiarios. Y al fin y al cabo Omar fue su propio profeta: "Mi muerte ha de ser violenta como violenta ha sido mi vida" Por cuáles razones, en sus giros parabólicos, me dijo él, "hasta yo le tengo miedo a Noriega"; por cuáles otras ya no creía en la escolta oficial como me lo advirtió también Chuchú Martínez. Debido a qué razones ningún oficial, ni el jefe, ni el subjefe, ni el tercer jefe, acompañaban en, ese viaje final a semejante personaje, Jefe de Gobierno, Comandante en Jefe, líder nacional y figura internacional, por lo cual los acompañantes en esa despedida a Coclesito fueron clases y tropa. Es algo que haríamos bien, al menos por curiosidad, de preguntárselo al Tony. Para no rondar en cuentos viejos y tontos para muchos, por aquello de que "el muerto al hoyo y el vivo al bollo", les cuento algo más último: Le pregunté a nivel técnico al capitán de aviación Hermes Carrizo, amigo del alma de Omar, especialista en todo hierro volador, ex Director de Aeronáutica Civil: "Nene, si aún a casi 20 años llevamos un pedazo del fuselaje regado por las faldas de esos cerros, con toda el agua y el sol, la hierba crecida alrededor, a un laboratorio de primera, ¿es posible saber si hubo mano criminal, si se utilizó explosivos contra ese avión en pleno vuelo? -"Absolutamente posible, al punto que podrían determinar, incluso, el tipo del explosivo utilizado, aún con el tiempo transcurrido". Me respondió el fraterno allegado al General. Eso sí fue una noticia nueva. Y más noticia nueva es saberlo y ponerme a pensar por cuál razón nadie lo ha hecho. Todos le debemos a Omar una investigacioncita, al menos para saber, aunque no esté en el expediente, "si se fue, o lo fueron". Después de todo él no se está quejando de que lo mataran, porque lo había predicho. Amén.

101 años de Panamá América

 
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