ONU apoya el Estado palestino
La real politik del Miedo Oriente enseña que no es suficiente en las circunstancias actuales una declaratoria de la ONU para que el Estado palestino sea realmente un estado de hecho y de derecho. El presidente palestino, Yasser Arafat, ha sido desbordado por los grupos extremistas dedicados a la práctica cotidiana del terrorismo, o los apoya por lo bajo contra Israel como asevera Sharon. De cualquier manera, doblemente desestabilizado por el terrorismo palestino y los ataques del ejército israelita, el gobierno de Arafat tendrá que arrancar de cero para construir un país, primero, y luego un Estado sustentado en una genuina gobernabilidad. Bajo el patrocinio de la Declaración Balfour, emitida por el Gobierno inglés, así lo hicieron los pioneros sionistas encabezados por Ben Gurion y Golda Meier para empezar a edificar el Estado de Israel, en medio de los ataques de los países árabes vecinos.
No podría negarse que la línea dura del régimen derechista de Sharon debilitó progresivamente la posición conciliadora de Arafat y propició la hegemonía política de grupos radicales como Hamas, que siempre se opusieron a la salida negociada y proclamaron la violencia anti israelita como herramienta de solución. Hoy, en el Medio Oriente, pocos tienen presente los Acuerdos de Oslo que propiciaban una mesa de negociaciones permanente para aliviar el clima belicista del Medio Oriente y articular un estatuto para la convivencia palestino - israelita.
Desatada cada vez la agresividad de los coches-bomba y los suicidas palestinos, Israel ha estado respondiendo progresivamente con acciones de helicópteros artillados y, más adelante, con ocupaciones militares de territorios palestinos ya enfrentando en el plano civil a los asentamientos de familias israelitas en lo que fueron territorios provisionalmente ocupados.
En el escenario hipotético de un Estado palestino regido por un gobierno estable, se tendrá que atajar el violentismo de los sectores radicales y la desocupación civil y militar de los territorios ocupados. No es sencillo que un militar como Sharon comprenda que la fórmula más aceptable de convivencia es respaldar al gobierno de Arafat en la constitución del Estado palestino y ayudarlo a deshacerse del extremismo islámico. Estados Unidos, cuyo rol en la pacíficación del Medio Oriente no podría cuestionarse, no ha vetado en el Consejo de Seguridad el respaldo al Estado palestino, lo cual quiere decir que, en la paz y no en la guerra, en la igualdad de dos estados que cohabiten uno al lado del otro en forma pacífica, y no en la mutua destrucción de dos etnias milenarias, avizora la opción de la estabilidad del Medio Oriente.
No podría negarse que la línea dura del régimen derechista de Sharon debilitó progresivamente la posición conciliadora de Arafat y propició la hegemonía política de grupos radicales como Hamas, que siempre se opusieron a la salida negociada y proclamaron la violencia anti israelita como herramienta de solución. Hoy, en el Medio Oriente, pocos tienen presente los Acuerdos de Oslo que propiciaban una mesa de negociaciones permanente para aliviar el clima belicista del Medio Oriente y articular un estatuto para la convivencia palestino - israelita.
Desatada cada vez la agresividad de los coches-bomba y los suicidas palestinos, Israel ha estado respondiendo progresivamente con acciones de helicópteros artillados y, más adelante, con ocupaciones militares de territorios palestinos ya enfrentando en el plano civil a los asentamientos de familias israelitas en lo que fueron territorios provisionalmente ocupados.
En el escenario hipotético de un Estado palestino regido por un gobierno estable, se tendrá que atajar el violentismo de los sectores radicales y la desocupación civil y militar de los territorios ocupados. No es sencillo que un militar como Sharon comprenda que la fórmula más aceptable de convivencia es respaldar al gobierno de Arafat en la constitución del Estado palestino y ayudarlo a deshacerse del extremismo islámico. Estados Unidos, cuyo rol en la pacíficación del Medio Oriente no podría cuestionarse, no ha vetado en el Consejo de Seguridad el respaldo al Estado palestino, lo cual quiere decir que, en la paz y no en la guerra, en la igualdad de dos estados que cohabiten uno al lado del otro en forma pacífica, y no en la mutua destrucción de dos etnias milenarias, avizora la opción de la estabilidad del Medio Oriente.