Oportunidad legítima para Panamá
Panamá debe desestimar toda solicitud de negociación de tratados bilaterales de información fiscal, especialmente, después de que Gran Bretaña comenzara a ejecutar una ofensiva generalizada con el fin de liquidar los centros financieros del Caribe mediante grandes presiones sobre sus colonias (Islas Caimán, Islas Turcas y Caicos, Montserrat y Anguila e Islas Vírgenes Británicas) para que procedan a divulgar información sobre europeos que poseen cuentas bancarias en centros bancarios caribeños.
Fuentes del ámbito financiero y legal que siguen de cerca la situación, que pasa actualmente por una rebelión total de los centros financieros caribeños frente a las ordenes del Reino Unido, no sólo prevén un potencial colapso en las economías de dichos países, sino que perciben el mejor y sustancial momento para Panamá, sobre todo en el área de servicios bancarios.
El detente de la firma de tratados fiscales bilaterales aquí, no debe afrontar ninguna reacción negativa por parte de los Estados Unidos, toda vez que Washington retiró la propuesta de dar información fiscal, sobre todo de los depósitos de extranjeros no residentes.
Los analistas mantienen la posición de que Panamá debe argumentar que este tipo de Tratado sería beneficioso para un solo lado y nos pondría en franca desventaja bilateral en materia de captación de fondos extranjeros. Precisamente ésta ha sido la posición contundente que se ha esgrimido en los Estados Unidos para que el ex Secretario del Tesoro retirara la propuesta.
Incluso, antes de que se produjera la crisis, el Ministro de Relaciones Exteriores de la Bahamas, Fred Mitchell había dicho a la prensa británica que, a pesar de haber sido borrados de la lista negra de la OCDE, aún se escuchaban críticas negativas con respecto a las Islas. Junto a ello, el Lloyds Bank anunció su retiro de las Bahamas y corren rumores de que otros bancos también están considerando lo mismo. Por lo tanto, aún después de dos años de haber capitulado, los efectos negativos para las Bahamas continúan. "¿Por qué ha ocurrido esto en este momento?", se preguntaba Mitchell, al tiempo que anunciaba nuevas reuniones con "los responsables de la OCDE, con oficiales gubernamentales, y quizás más importante aún, con la gente que utiliza los servicios financieros o que está interesada en venir a las Bahamas".
Panamá ya ha recibido la alerta y aunque la situación, (producto de un eventual desbande de los depósitos extranjeros ubicados en los centros bancarios del Caribe dependientes políticamente de la corona inglesa), beneficiaría a la gran banca panameña, las autoridades deben anunciar, en concreto, medidas antitratados bilaterales, que permitan a los inversionistas algún grado de certeza en las políticas gubernamentales al respecto y, por lo tanto, algo de seguridad jurídica.
The Wall Street Journal (edición para Europa), en una nota fechada simultáneamente en Washington y Bruselas, confirmó reuniones urgentes de las colonias financieras británicas del Caribe con el propósito de preparar su respuesta a una orden de Londres de divulgar información sobre europeos que poseen cuentas en centros financieros caribeños.
Sostiene el diario que, según las leyes que rigen en los cinco territorios, a saber, las Islas Vírgenes Británicas, Islas Turcas y Caicos, Montserrat y Anguila, el Reino Unido puede simplemente obligarlos a aceptar su plan. Pero los cinco territorios hicieron caso omiso a un ultimátum británico de presentar proyectos con miras a adoptar medidas. Los diplomáticos británicos ejercieron dura presión para lograr que las colonias acepten a tiempo para hacer el anuncio a sus aliados de la Unión Europea (EU) en la cumbre que se celebrará a fin de año.
Las colonias sostienen que están siendo tratadas de forma injusta y que los europeos transfieren regularmente su dinero a otros países como Suiza y Luxemburgo donde pueden sentirse seguros en la protección a sus derechos de privacidad financiera. Sin embargo, los diplomáticos de la UE en un alarde de demagogia alegan que estos argumentos son falsos, aún cuando las contundentes realidades están frente a sus narices.
El Reino Unido quiere que las Islas Caimán y otras de sus territorios acepten sus exigencias para poder presionar a los mal llamados "paraísos fiscales" de mayor importancia que se encuentran en el corazón de Europa para que también accedan. Sin embargo, para ellos hay un trato especial como miembros de la OECD.
Fuentes del ámbito financiero y legal que siguen de cerca la situación, que pasa actualmente por una rebelión total de los centros financieros caribeños frente a las ordenes del Reino Unido, no sólo prevén un potencial colapso en las economías de dichos países, sino que perciben el mejor y sustancial momento para Panamá, sobre todo en el área de servicios bancarios.
El detente de la firma de tratados fiscales bilaterales aquí, no debe afrontar ninguna reacción negativa por parte de los Estados Unidos, toda vez que Washington retiró la propuesta de dar información fiscal, sobre todo de los depósitos de extranjeros no residentes.
Los analistas mantienen la posición de que Panamá debe argumentar que este tipo de Tratado sería beneficioso para un solo lado y nos pondría en franca desventaja bilateral en materia de captación de fondos extranjeros. Precisamente ésta ha sido la posición contundente que se ha esgrimido en los Estados Unidos para que el ex Secretario del Tesoro retirara la propuesta.
Incluso, antes de que se produjera la crisis, el Ministro de Relaciones Exteriores de la Bahamas, Fred Mitchell había dicho a la prensa británica que, a pesar de haber sido borrados de la lista negra de la OCDE, aún se escuchaban críticas negativas con respecto a las Islas. Junto a ello, el Lloyds Bank anunció su retiro de las Bahamas y corren rumores de que otros bancos también están considerando lo mismo. Por lo tanto, aún después de dos años de haber capitulado, los efectos negativos para las Bahamas continúan. "¿Por qué ha ocurrido esto en este momento?", se preguntaba Mitchell, al tiempo que anunciaba nuevas reuniones con "los responsables de la OCDE, con oficiales gubernamentales, y quizás más importante aún, con la gente que utiliza los servicios financieros o que está interesada en venir a las Bahamas".
Panamá ya ha recibido la alerta y aunque la situación, (producto de un eventual desbande de los depósitos extranjeros ubicados en los centros bancarios del Caribe dependientes políticamente de la corona inglesa), beneficiaría a la gran banca panameña, las autoridades deben anunciar, en concreto, medidas antitratados bilaterales, que permitan a los inversionistas algún grado de certeza en las políticas gubernamentales al respecto y, por lo tanto, algo de seguridad jurídica.
The Wall Street Journal (edición para Europa), en una nota fechada simultáneamente en Washington y Bruselas, confirmó reuniones urgentes de las colonias financieras británicas del Caribe con el propósito de preparar su respuesta a una orden de Londres de divulgar información sobre europeos que poseen cuentas en centros financieros caribeños.
Sostiene el diario que, según las leyes que rigen en los cinco territorios, a saber, las Islas Vírgenes Británicas, Islas Turcas y Caicos, Montserrat y Anguila, el Reino Unido puede simplemente obligarlos a aceptar su plan. Pero los cinco territorios hicieron caso omiso a un ultimátum británico de presentar proyectos con miras a adoptar medidas. Los diplomáticos británicos ejercieron dura presión para lograr que las colonias acepten a tiempo para hacer el anuncio a sus aliados de la Unión Europea (EU) en la cumbre que se celebrará a fin de año.
Las colonias sostienen que están siendo tratadas de forma injusta y que los europeos transfieren regularmente su dinero a otros países como Suiza y Luxemburgo donde pueden sentirse seguros en la protección a sus derechos de privacidad financiera. Sin embargo, los diplomáticos de la UE en un alarde de demagogia alegan que estos argumentos son falsos, aún cuando las contundentes realidades están frente a sus narices.
El Reino Unido quiere que las Islas Caimán y otras de sus territorios acepten sus exigencias para poder presionar a los mal llamados "paraísos fiscales" de mayor importancia que se encuentran en el corazón de Europa para que también accedan. Sin embargo, para ellos hay un trato especial como miembros de la OECD.