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Oportunidad para Darién


Nuestra más abandonada provincia tiene con la nueva Presidenta de la República, Mireya Moscoso, y con la recién electa Vicepresidenta de la Asamblea Legislativa, una oriunda de su suelo, Haydeé Milanés de Lay, una oportunidad dorada para salir de la postración y olvido.
Hace poco, nuestro corresponsal en Washington, Henry Raymont, se refería a las repetidas ocasiones en que el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, deploraba el hecho de que el gobierno del entonces mandatario panameño, Ernesto Pérez Balladares, no hubiera aprovechado el fondo de B/.73 millones autorizado para el desarrollo integral de Darién.
Según Iglesias, ese era uno de sus "proyectos ejemplares", fruto de su propia iniciativa, surgida tras la visita que hizo a la provincia hace dos años en compañía de Pérez Balladares, donde fue atendido por Monseñor Rómulo Emiliani, Obispo de Darién. Se recordará el impacto que tuvo entonces la imponente selva sobre el distinguido visitante, reflejado en la anécdota de la misa en pleno follaje, con asistencia mayoritaria de feligreses indígenas, en la que al ser preguntado Emiliani por Iglesias de adónde estaba su catedral, el obispo contestó extendiendo sus brazos: "Esta es mi catedral". En el breve viaje de retorno, los B/.73 millones que nadie había pedido, estaban asegurados.
A los pocos meses, Emiliani fue invitado a Washington, donde recibió un premio anual otorgado por una asociación de organizaciones conservacionistas internacionales, por su aporte a la preservación del medio ambiente natural. Huelga adivinar de dónde vino la recomendación.
Poco después, llegó a manos del Ministerio de Planificación un breve pliego de condiciones muy sencillas que debía completar el gobierno panameño. Los fondos estaban destinados exclusivamente a proyectos sociales que incluyen la construcción de una nueva carretera, la pavimentación de varios caminos de acceso, ayuda económica y social a comunidades indígenas, la construcción de varias escuelas y centros de desarrollo social, y el adelanto de estudios de protección ambiental.
Entre las pocas condiciones para el adelanto inmediato de los fondos estaba la especificación de los proyectos; pero el gobierno de Pérez Balladares nada hizo. Como consecuencia, ni un solo centavo ha sido desembolsado por el BID para el proyecto, mientras el presidente del organismo aguarda paciente sin comprender cómo Panamá desaprovecha una oportunidad que otros suplican.
Los fondos millonarios siguen allí, aguardando a que cese la indolencia gubernamental panameña hacia Darién. Y si el crédito no se ha cerrado es por el personal y entusiasta interés de Enrique Iglesias en las bondades del proyecto. Ojalá prospere esta vez bajo la nueva administración. Tome también nota el actual titular de la Asamblea Legislativa, Enrique Garrido, profesional de origen indígena, que sabe por propia percepción lo que es el abandono y la marginación.


101 años de Panamá América

 
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