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Oportunidades de oro


Periódicamente las sociedades, y sus actores principales, reciben de los hados oportunidades de avanzar, no solamente en el aspecto material sino en el ético que es, a fin de cuentas, el verdadero motor de la paz y del perfeccionamiento humano.
Panamá y sus hombres políticos tienen hoy día verdaderas oportunidades de oro. Por un lado, en septiembre la Asamblea Legislativa debe elegir sus dignatarios, por otro el artículo publicado el pasado domingo 30 por Ricardo De La Espriella, abre la puerta de la memoria de los años de Omar.
La elección de septiembre. Los partidos políticos, dejados al arbitrio de sus legisladores, han permitido que el apetito de éstos sea el cartabón con que se ha venido midiendo la calidad de los aspirantes a dirigir la Cámara.
Tanto el PRD, el mayor y mejor ente político, el Arnulfista y los otros partidos han optado por la jugarreta politiquera y la subasta de prebendas dañando aún más la imagen de esta institución otrora prestigiosa.
Estas maniobras nos brindan el espectáculo de una rebatiña de enanos tratando de treparse a la mesa de las partidas circuitales y de otras ventajas materiales donde sería vencedor quien mejor repartiera las viandas presupuestarias. Todo esto aderezado con las eternas promesas de mejoramiento de la imagen de la Asamblea.
Pues bien, la oportunidad de oro que se le presenta a los partidos y a los legisladores no puede ser más clara. Para mejorar la imagen de la Asamblea bastaría con elegir un presidente que goce de la confianza de la población y de la llamada sociedad civil. (Es que existe aún una sociedad militar).
No me cabe la menor duda, que tanto el PRD como el Arnulfista cuentan con legisladores capaces de dirigir la Asamblea, pero ambos partidos han optado por cotizar sus votos en una lamentable actitud pancista.
Si en verdad les preocupa el deterioro de las instituciones democráticas, la elección del nuevo Presidente de la Asamblea les brinda una oportunidad de oro: elegir a quien tirios y troyanos respetan por su honradez y su integridad: la honorable Teresita de Arias.
No conozco a la señora de Arias y no sé si será una buena o mala presidenta. Lo que sí sé es que su elección daría a la opinión pública una razón para tener esperanzas en el legislativo y pondría a prueba el verdadero temple de la señora Arias. Mayor prueba no podría dar el PRD de que es un partido interesado en la suerte de las instituciones democráticas.
La nota de De La Espriella. El artículo publicado el domingo 30 por el ex presidente Ricardo De La Espriella, abre otra oportunidad a la verdad que no siempre nutre la historia de los hombres. Es hora ya de que se rompa el silencio de los civiles y militares que acompañaron a Omar Torrijos en sus años de poder y digan sus vivencias y experiencias, no para defender a Omar, que no necesita, sino para explicar el fenómeno del camino y del recuerdo que las masas populares guardan hacia ese Omar vilipendiado, ocultado y menospreciado, pero nunca olvidado.
La memoria del ex presidente De La Espriella, como decimos, toca la puerta de muchos que como protagonistas y copartícipes, caminaron juntos en lo que el tiempo llamará los años de Omar. Ese tiempo que cada día lo recuerda más y cada día olvida más a sus detractores.

101 años de Panamá América

 
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