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Ordenamiento territorial sin planes



Es necesario insistir que Ley 6 de Ordenamiento Territorial para Desarrollo Urbano requiere cuanto antes de la elaboración de un "plan marco" general sobre usos específicos de suelos y espacios para toda la República de Panamá, con el sano interés de preservar los sistemas naturales y garantizar la equidad social.
Pero lo que ha estado primando en el país es una "política de tolerancia" que en ocasiones se deja seducir sólo por los resplandecientes desarrollos urbanísticos que se están realizando, especialmente en la capital, Boquete y las playas, pero que carecen mucho de ellos de un plan ordenado que anticipe los requerimientos de espacios de toda la población panameña: accesos, transporte, áreas verdes, servicios hospitalarios, escuelas, áreas para deporte, estacionamientos, etcétera, particularmente para las necesidades de las futuras generaciones, que demandarán iguales exigencias al Estado. De allí que el Ministerio de Vivienda, además de los Municipios sin excepción, deben reexaminar con urgencia el punto de partida y tomar decisiones mucho mejor planificadas.
Toda propuesta de desarrollo urbanístico potencial debería enmarcarse en un plan general de uso de suelos, que no solo considere el aspecto socio económico actual o las políticas medio ambientales previstas, sino también la legítimas necesidades de las nuevas generaciones para crecer en armonía y orden.
Hoy somos una nación de tres millones de habitantes, pero está claro que seguiremos creciendo en términos de población, por lo que las reservas para, por ejemplo, viviendas de interés social, deben hacerse de parte del Estado, y contemplar además los aspectos ya mencionados. Pero esto será posible únicamente si las autoridades que nos gobiernan pueden elaborar un plan responsable, ordenado y sustentable, pues no se trata de frenar el desarrollo urbanístico, sólo de ordenarlo pero con bastante anticipación.

101 años de Panamá América

 
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