¡Organicémonos!
Uno de los objetivos principales del Primer Encuentro Nacional de Consumidores realizado el pasado 28 de julio fue el de intercambiar experiencias sobre el tema de las asociaciones de consumidores. La idea final es que los panameños nos organicemos y formemos asociaciones en cada una de nuestras comunidades.
Pero la pregunta que debemos hacer es, ¿qué beneficios se obtienen cuando los consumidores se organizan y forman asociaciones legítimas?
Existen varios mecanismos en la Ley 29 de 1996 para proteger el interés superior del consumidor. Obviamente preservando la libre competencia y la libre concurrencia se protege al consumidor, erradicando las prácticas monopolísticas, creando reglamentos técnicos sobre las obligaciones de los proveedores, sancionando la publicidad engañosa, o simplemente vigilando la existencia de cláusulas abusivas en los contratos de adhesión.
Pero la Ley 29 ofrece un mejor mecanismo para proteger el interés superior del consumidor, y ese es, dándole la potestad de unirse y asociarse con otros consumidores y juntos velar por sus derechos. La Ley 29 les da a los consumidores y a las asociaciones de consumidores la legitimación necesaria para actuar como denunciantes ante las autoridades de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) y como parte demandantes ante los tribunales competentes.
La CLICAC tiene como estrategia fundamental la implementación de un Programa para Promover las Asociaciones de Consumidores (PPAC). Es importante señalar que el objetivo de la Ley 29, tanto en su letra como en su espíritu, es el interés superior del consumidor. En su artículo 1ro se establece que "El objeto de la presente Ley es proteger y asegurar el proceso de libre competencia económica y la libre concurrencia, erradicando las prácticas monopolísticas y otras restricciones en el funcionamiento eficiente de los mercados y bienes y servicios, para preservar el interés superior del consumidor."
Ahora bien, ¿en qué consiste el PPAC? Primeramente, nace como respuesta a la realidad nacional en la que la población es vulnerable si no está organizada en su papel de consumidores, y el mismo ofrece elementos para reconocer las formas de actuar como tales. El PPAC diversifica sus acciones en cinco temas.
Primeramente, es importante comprender la existencia del movimiento de consumidores para equilibrar la desigualdad que libramos al defender nuestro consumo y los derechos que como tales nos asisten. Si los proveedores están organizados, los consumidores debemos fomentar igualmente nuestra organización. Valoremos debidamente la importancia de ello para la solución de los problemas.
Segundo, la manera más conveniente para comprar lo que necesitamos requiere de acciones en conjunto que haga conscientes a los consumidores de los beneficios de seleccionar productos útiles. Uniéndonos logramos mejores precios y mejor calidad, lo cual beneficia el ahorro en dinero y tiempo, permitiendo no caer en tentación de consumir productos innecesarios. La compra en común permite, en ocasiones, buenos ahorros sobre el costo del mismo producto al menudeo.
Tercero, el concepto de las tecnologías domésticas consiste en una propuesta para el mejoramiento de la economía familiar y el aprovechamiento de los productos regionales y de temporada. La idea es proporcionar información sobre los productos de mayor consumo y además abrir las puertas a alternativas prácticas. Un ejemplo, es el mango que se produce en Panamá. A muy pocas personas se les ocurre comercializar el mango, haciendo jaleas, postres, jugos, conservas, etc. El sistema de tecnologías domésticas brinda el mecanismo para preservar el mango y que esté disponible todo el año. En otros países, donde sí existen las asociaciones de consumidores, hemos observado cómo se fabrican algunos limpiadores para pisos, a un precio mucho más económico que el que compran en el supermercado. Inclusive, el concepto de las tecnologías domésticas puede servir para crear una economía de tipo informal y ayudar a salir del desempleo.
Cuarto, la colaboración colectiva es un esquema que debe desarrollarse entre la CLICAC y los consumidores para lograr una equidad en la relación proveedor - consumidor. Debemos entender que como ciudadanos tenemos la obligación de ser parte importante en el cambio hacia una verdadera cultura de consumo. Sobre este tema es importante comentar que el desconocimiento de los derechos de los consumidores es un obstáculo que debe ser superado. La información, orientación y capacitación en esta materia debe ser permanente y la CLICAC está a las órdenes de las asociaciones para colaborar en esta misión.
Y quinto, ante la realidad en que vivimos es impostergable crear conciencia de que la protección y preservación del medio ambiente se encuentra íntimamente vinculada con los estilos de vida y el consumo de bienes y servicio. La conservación del medio ambiente es una responsabilidad de la humanidad, y en ese sentido, las asociaciones de consumidores deben actuar para lograr una buena cultura de consumo procurando que al comprar, demos preferencia a los artículos elaborados con materiales reciclados.
La idea básica detrás del impulso que la CLICAC le da a las asociaciones de consumidores, es que se genere una verdadera cultura de consumo para el aprovechamiento y preservación de los recursos productivos del país. La CLICAC, con el ánimo de que nos organicemos como consumidores, ofrece todo el apoyo en cuanto a la capacitación y educación de sus miembros. El país necesita del apoyo incondicional de los consumidores organizados. Entonces, ¿qué esperamos? ¡Organicémonos!
Pero la pregunta que debemos hacer es, ¿qué beneficios se obtienen cuando los consumidores se organizan y forman asociaciones legítimas?
Existen varios mecanismos en la Ley 29 de 1996 para proteger el interés superior del consumidor. Obviamente preservando la libre competencia y la libre concurrencia se protege al consumidor, erradicando las prácticas monopolísticas, creando reglamentos técnicos sobre las obligaciones de los proveedores, sancionando la publicidad engañosa, o simplemente vigilando la existencia de cláusulas abusivas en los contratos de adhesión.
Pero la Ley 29 ofrece un mejor mecanismo para proteger el interés superior del consumidor, y ese es, dándole la potestad de unirse y asociarse con otros consumidores y juntos velar por sus derechos. La Ley 29 les da a los consumidores y a las asociaciones de consumidores la legitimación necesaria para actuar como denunciantes ante las autoridades de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) y como parte demandantes ante los tribunales competentes.
La CLICAC tiene como estrategia fundamental la implementación de un Programa para Promover las Asociaciones de Consumidores (PPAC). Es importante señalar que el objetivo de la Ley 29, tanto en su letra como en su espíritu, es el interés superior del consumidor. En su artículo 1ro se establece que "El objeto de la presente Ley es proteger y asegurar el proceso de libre competencia económica y la libre concurrencia, erradicando las prácticas monopolísticas y otras restricciones en el funcionamiento eficiente de los mercados y bienes y servicios, para preservar el interés superior del consumidor."
Ahora bien, ¿en qué consiste el PPAC? Primeramente, nace como respuesta a la realidad nacional en la que la población es vulnerable si no está organizada en su papel de consumidores, y el mismo ofrece elementos para reconocer las formas de actuar como tales. El PPAC diversifica sus acciones en cinco temas.
Primeramente, es importante comprender la existencia del movimiento de consumidores para equilibrar la desigualdad que libramos al defender nuestro consumo y los derechos que como tales nos asisten. Si los proveedores están organizados, los consumidores debemos fomentar igualmente nuestra organización. Valoremos debidamente la importancia de ello para la solución de los problemas.
Segundo, la manera más conveniente para comprar lo que necesitamos requiere de acciones en conjunto que haga conscientes a los consumidores de los beneficios de seleccionar productos útiles. Uniéndonos logramos mejores precios y mejor calidad, lo cual beneficia el ahorro en dinero y tiempo, permitiendo no caer en tentación de consumir productos innecesarios. La compra en común permite, en ocasiones, buenos ahorros sobre el costo del mismo producto al menudeo.
Tercero, el concepto de las tecnologías domésticas consiste en una propuesta para el mejoramiento de la economía familiar y el aprovechamiento de los productos regionales y de temporada. La idea es proporcionar información sobre los productos de mayor consumo y además abrir las puertas a alternativas prácticas. Un ejemplo, es el mango que se produce en Panamá. A muy pocas personas se les ocurre comercializar el mango, haciendo jaleas, postres, jugos, conservas, etc. El sistema de tecnologías domésticas brinda el mecanismo para preservar el mango y que esté disponible todo el año. En otros países, donde sí existen las asociaciones de consumidores, hemos observado cómo se fabrican algunos limpiadores para pisos, a un precio mucho más económico que el que compran en el supermercado. Inclusive, el concepto de las tecnologías domésticas puede servir para crear una economía de tipo informal y ayudar a salir del desempleo.
Cuarto, la colaboración colectiva es un esquema que debe desarrollarse entre la CLICAC y los consumidores para lograr una equidad en la relación proveedor - consumidor. Debemos entender que como ciudadanos tenemos la obligación de ser parte importante en el cambio hacia una verdadera cultura de consumo. Sobre este tema es importante comentar que el desconocimiento de los derechos de los consumidores es un obstáculo que debe ser superado. La información, orientación y capacitación en esta materia debe ser permanente y la CLICAC está a las órdenes de las asociaciones para colaborar en esta misión.
Y quinto, ante la realidad en que vivimos es impostergable crear conciencia de que la protección y preservación del medio ambiente se encuentra íntimamente vinculada con los estilos de vida y el consumo de bienes y servicio. La conservación del medio ambiente es una responsabilidad de la humanidad, y en ese sentido, las asociaciones de consumidores deben actuar para lograr una buena cultura de consumo procurando que al comprar, demos preferencia a los artículos elaborados con materiales reciclados.
La idea básica detrás del impulso que la CLICAC le da a las asociaciones de consumidores, es que se genere una verdadera cultura de consumo para el aprovechamiento y preservación de los recursos productivos del país. La CLICAC, con el ánimo de que nos organicemos como consumidores, ofrece todo el apoyo en cuanto a la capacitación y educación de sus miembros. El país necesita del apoyo incondicional de los consumidores organizados. Entonces, ¿qué esperamos? ¡Organicémonos!