Oriente y Occidente en un Cardenal
Sacerdote jesuita
Hablando del último Consistorio y poco a poco sin querer vamos sintiendo sus proyecciones, descubrimos al Cardenal Lubomyr Husar. El es la cabeza espiritual de cerca de 4 millones y medio de griegos-católicos en Ucrania. El 21 de febrero fue distinguido como Cardenal por el Sumo Pontífice Juan Pablo II. En una entrevista aparecida en el National Catholic Register, hecha por Marguerite A. Peeters en Bélgica, luego de su honrosa promoción, exteriorizó unas respuestas que nos ayudan a los que tan poco sabemos cómo andan las cosas por la Iglesia Oriental, entendiendo en este caso, el territorio ruso y del cual quisiéramos conocer algo.
Luego de la muerte del Cardenal Lubachivskky, Monseñor Husar quedó encargado de la grey de la Iglesia de Ucrania. Y se le preguntó sobre el alcance de esta acción del Pontífice. A decir verdad -respondió- mi nombramiento como Cardenal no entraba entre mis cálculos. Pero vino. Ahora me toca ver qué hacemos con lo que esto significa. No se trata de un cargo especial en el sentido de responsabilidad. Es más bien un reconocimiento a la Iglesia que representó más que un halago a mi persona. Parece que el Santo Padre tiene a todas las cabezas de las iglesias orientales como cardenales.
Habiendo pasado gran parte de su vida en el Occidente, en Norteamérica y en Roma, ¿siente Ud., que la experiencia adquirida por estos lares pueda ser de alguna utilidad en su trabajo apostólico en Ucrania? Mi presencia ha sido una bendición matizada hasta cierto punto. Ciertamente, me da cierta distancia en mi visión de lo local. Quizás me sitúa para mejor dar una evaluación objetiva. Asimismo me resulta difícil entender cómo funciona el mundo occidental. Uno que no ha sido parte de él, tiene muchas dificultades de entenderlo.
¿Qué espera Ud. de los católicos occidentales en lo que pueda hacer para mostrar solidaridad con sus homólogos de Ucrania? Primero, los occidentales tienen que al fin entender que nosotros también somos parte de la Iglesia e igualmente tan católicos como ellos. Por muchos años ha existido la idea de que los únicos y verdaderos católicos son los del Rito Latino. El Oriente y el Occidente tienen que darse cuenta que el mundo no está tan limitado. Nosotros, como los católicos ucranianos griegos, ciertamente tenemos una tradición válida dentro de la Iglesia Universal. Somos útiles en la Iglesia Universal. No somos simplemente unos "Pericos de los Palotes", un accidente en la historia. Existe un aspecto ecuménico en nuestra existencia y de ser como nosotros somos. Este es un primer aspecto. Luego reconozco que el pragmatismo occidental es muy útil. Los movimientos eclesiales laicos, su compromiso social son maravillosos ejemplos para nosotros. Pienso que cualquier cosa que el Occidente pueda hacer para ayudarnos a organizar nuestra sociedad civil, nuestra comunidad eclesial será obviamente bienvenida.
Está en proceso de beatificación, el gran metropolita Sheptitsky, quien una vez dijera hace ya más de un siglo, que ustedes, los católicos griegos ucranianos eran plenamente ortodoxos y plenamente católicos. ¿Participan de ese mismo sentir? Afirmativo. Incluso el actual Pontífice lo ha enfatizado. En las celebraciones del Jubileo y del Milenio en Roma, nos dijo que nosotros éramos ortodoxos en la fe y católicos en el amor. Mantenemos nuestra fe tradicional y al mismo tiempo somos parte viviente de la Iglesia Universal. Esta es nuestra posición en la actualidad y creo que Sheptitsky acertó con su intuición.
Entiendo que los rusos ortodoxos precisamente no quieren que los católicos griegos ucranianos sean modelo de unidad, ¿eso es correcto? Así es. Hay diferentes razones para ello. No queremos confundir ni distraer a nadie. Simplemente queremos defender que uno puede seguir la auténtica tradición bizantina y sin embargo, ser católico, ya que no existe contradicción entre ambas. Por el contrario, ambas tradicionales se complementan.
Para cumplir con su misión ecuménica, ¿ustedes tienen que ser ortodoxos en su liturgia? No sólo nuestra liturgia. Yo creo que también tenemos que ser ortodoxos en la mentalidad. Quizás sea nuestro punto más débil. Nosotros nos hemos permitido latinizarnos (rito latino) hasta cierto punto, no tanto externamente como internamente. Y en esto debemos corregirnos. Quizá será nuestra mayor deficiencia. En cuanto al futuro nuestra misión debe ser interpretar el Occidente hacia el Este y el Este hacia el Occidente, puesto que yo creo que ambos conocen muy poco de cada una de las partes. Y los malos entendimientos entre Este y Oeste puede simplemente provenir de la falta de mutuo conocimiento. Al mismo tiempo que participamos ambos, en el Oeste y en el Este, debemos trabajar encarecidamente para llegar a ser auténticos intérpretes.
¿En qué forma han permitido Uds., latinizarse internamente? Le daré un ejemplo. La mayoría de nuestro clero se ha educado en escuelas de teología occidentales. En este sentido, si me puedo expresar de esta manera, somos algo esquizofrénicos. Nuestro comportamiento exterior en nuestra liturgia es una cosa, pero nuestro entendimiento de ello está influenciado por la escuela de rito latino. Se ha considerado que ser verdaderamente católico, uno tiene que ser ciertamente del rito latino. La tentación de nuestros abuelos y padres era entreverar nuestra vida religiosa con algunos aspectos de la Iglesia Latina para probar a todo el mundo que nosotros éramos verdaderamente católicos. Esta fue una actitud errónea de la cual queremos librarnos hoy. Pero sin embargo, tenemos que hacerlo si queremos hacer algo por nuestra iglesia.