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Oriente y Occidente en un Cardenal 2




Sacerdote jesuita

Por el impacto que tienen las declaraciones del cardenal ucraniano Su Eminencia Lubomyr Cardenal Husar, cuya primera parte ya presentamos en la anterior entrega, continuo para ser honrado con él, con el texto de la entrevista que se le hiciera.
¿Tienen teólogos capacitados para enseñar la Teología en el Rito Oriental? -No los que quisiéramos, pero estamos tratando de desarrollarnos en ese aspecto, puesto que es un imperativo.
¿Diría Ud. que hay consenso o acuerdo dentro de la iglesia católica griega que ésta es la correcta dirección que deben seguir? -Todavía no. Existe aún algunos que sienten que debemos ser más del rito latino.
Pronto el Santo Padre estará de viaje a su tierra. ¿Qué espera Ud. de este viaje? -Mi expectativa es que él se dirigirá en sus discursos también al mundo de los no católicos y que ojalá no se lo presente como una visión parcializada "católica" del rito latino, uso asteriscos para decirlo. Sino como el Santo Padre suele hacerlo, con una amplia visión de lo esencialmente humano de la religión. Nosotros tenemos una gran parte de Ucrania que no pertenece a ninguna iglesia. Ellos están confundidos y no se encuentran a sí mismos. Esperamos que a su modo, como el Papa lo ha manifestado de muchas maneras en diferentes países, hablando al fondo del ser humano de esas gentes, los despertará hacia una actitud profundamente religiosa. También espero que enfatizará, como lo ha hecho frecuentemente, que hay esperanza, que el mundo no está llegando al fin, que tenemos un fundamento para una verdadera esperanza. Sentimos que este sería el aspecto más importante de su misión aquí.
En el mundo Occidental vemos este viaje como un evento histórico, el Papa yendo a la antigua Unión Soviética, a un país que estuvo tan unido a la historia de Rusia. Los cristianos en el occidente esperan mucho de este viaje, anhelando que pueda poner la primera piedra a nivel ecuménico. ¿Es ésa también su esperanza? -Indiscutiblemente que sí. Nuestra esperanza no es tanto por el contacto ecuménico formal u oficial. Nuestra gran esperanza consiste por el contacto humano e informal con el Pontífice. Que la gente encuentre en él, a esa persona admirable y contagiosa de amistad y afecto. El ciertamente tiene el carisma y puede hablar a la gente directamente, tocar sus corazones, tanto de los viejos como de los jóvenes. Pienso que esta clase de ecumenismo a nivel popular es extremadamente importante, puesto que si la gente comienza a pensar que después de todo, debemos ser todos "uno" de alguna manera, o al menos no estar distanciados unos del otro, como sucede ahora, entonces la batalla ecuménica será ganada. Ecumenismo tiene que venir desde las bases. La gente debe quererlo.
Es maravilloso ver cómo las cosas se están moviendo hacia adelante para permitir que la Iglesia pueda llenar la específica misión dentro de la Iglesia Universal. De alguna manera estos cambios son contra toda esperanza humana y contra todo cálculo humano. Parece existir cierta lógica histórica en el sentido de la racionalidad humana.
Hasta aquí la entrevista.
El Cardenal Lubomyr Husar nació en 1933 en Ucrania. Fue ordenado sacerdote para la eparquía o diócesis del Rito Oriental en Stanford, Connectituc. En 1973 se sumó a los monjes studitas en Roma; un año después llegó a ser superior de los monjes. En 1977 fue consagrado obispo en 1994. Regresó a su tierra y organizó a un monasterio de studitas en la diócesis de Ternopoil. En 1995 fue elegido exarca u obispo del rito oriental en Kyiv-Vyshorod. En 1996 fue designado auxiliar del Arzobispo Mayor, el Cardenal Myroslav Lubacivsky. En el 2000 reemplazó al Cardenal como arzobispo después de su muerte el pasado diciembre, en el 2001 fue hecho cardenal por el Papa Juan Pablo II.
De la entrevista que acabo de presentar, pienso en primer lugar en la candidez del nuevo cardenal que suelta sus respuestas con aquella transparencia como algo que le sale del corazón. Veo en el una gran fidelidad al Papa. Asimismo como que nos refleja la gran distancia entre ellos, los rito oriental y nosotros, del rito latino occidental, no porque no creamos en las mismas verdades, ni en el mismo Jesucristo Nuestro Señor, sino por un lastre histórico milenario que crea el clima para nuestras actitudes y las actitudes de ellos. Da la impresión de estar con el Occidente y de no estar. Como muy bien dice que debe haber un acercamiento desde las bases, el contacto directo de personas y personas sin andar imponiendo verdades, sino participar en el culto y adorar al mismo Dios y encontrar al mismo Cristo, verdad y vida en nuestros hermanos. No es tan fácil querer que todos actuemos de la misma manera, sino que exista de parte de nosotros un respeto por la evolución histórica y cómo se han mantenido a través de tantas persecuciones de los turcos y musulmanes la fe tradicional de los apóstoles en todos esos monasterios ubicados en la cima de escarpadas rocas, casi desafiando las leyes físicas de la gravedad y otras leyes de la naturaleza. Que ojalá los deseos de tan ilustre purpurado se vean cumplidos y así demos un paso más hacia la unidad ecuménica de los que creemos en el mismo Cristo Resucitado.


101 años de Panamá América

 
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