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Ortega y los sueños de integración


Leí una vez que el ex presidente francés Francois Mitterrand, en los últimos años de su larga vida política, se dirigió al Parlamento Europeo, en un discurso que hoy es un clásico para los estudiosos de la integración europea, y dijo "Mi país hizo la guerra a lo largo de los siglos a todos y a cada uno de los países aquí, democráticamente representados, con la excepción de Finlandia y, a veces, yo me pregunto cómo pudo ser que Francia no hiciera la guerra a Finlandia".
Las recientes declaraciones del presidente Ortega me traen a la mente la anterior cita, ya que pareciera que él, en este su segundo mandato, no termina de entender que los tambores de guerra han finalizado en América Central y lo que se impone es una cultura de paz, como ha mencionado el mandatario Oscar Arias, pues el proceso integracionista que vive esta subregión sólo requiere una fuerza policial que combata el crimen organizado efectivamente, a través de una cooperación policial internacional a favor de la seguridad ciudadana.
Ortega parece no entender que es presidente de un país pobre, que por varias décadas vivió bajo la oscuridad de una dictadura familiar y que aún no se repone de la guerra civil que padeció, y que sus esfuerzos deben estar encaminado a combatir la corrupción e impunidad que hoy está enquistada en las instituciones nicaragüenses; e iniciar una lucha frontal contra el desempleo, la desnutrición infantil y el analfabetismo en su país. Esos son sus reales enemigos. Por ello, es un absurdo su actitud en tratar de justificar la no destrucción del arsenal militar soviético que posee Nicaragua, basándose en una supuesta carrera armamentista de otros países de la América Central.
El istmo centroamericano necesita convertirse en un área libre de militarismo y haría bien en empezar a mirar los modelos de desarrollo de los dos únicos países del continente que han abolido el ejército dentro de sus estructuras de seguridad nacional.
Las actitudes irresponsables del presidente Ortega, entre ellas invitar al presidente de Irán a su toma de posesión, produce temores fundados a todos aquellos amantes de la paz de que volvamos a aquel pasado oscuro de la región cuando estaba envuelta en enfrentamientos armados, dictaduras militares y en una constante violación a los derechos humanos.
Dice un proverbio chino que "cuando el dedo señala la luna, el hombre inteligente mira el dedo, no la luna"; así pues, ojalá que el presidente nicaragüense deje de mirar la luna y entienda que su nueva gestión debe ser la de un legítimo gobierno de izquierda, pero alejado del populismo radical. Le convendría, entonces, concentrarse a hacer un gobierno socialdemócrata para que haya un verdadero desarrollo en esa tierra que también es de Rubén Darío.
Sólo a través de la integración, el llamado "motor de desarrollo", los países centroamericanos podremos enfrentar unidos los retos de la globalización. Así se logrará conseguir que nuestros intercambios comerciales beneficien a todos los pueblos del istmo, como desde hace 50 años viene sucediendo en Europa, ejemplo vivo de cómo las guerras entre vecinos son cosas del pasado y que la unión es la fuerza para alcanzar metas en común, dejando atrás temores y viejas rencillas. No nos rompa nuestro sueño de integración, presidente Ortega.
Eran el padre Florentino Idoate (superior), acompañado por el cura Luis Ciarán (Prefecto y Secretario), el padre Manuel Maguregui (tesorero del colegio), el padre Juan Arostegui (espiritual de los alumnos), además de los padres Roque Iriarte, Donaldo Chávez y José Agustín Arango.
El 24 de mayo de 1948, se abren por primera vez las puertas del colegio.
Eran sólo seis grados de primaria y un año de secundaria, pero con reconocido prestigio por lo exhaustivo de la preparación.
Se fueron añadiendo luego otros años de secundaria, hasta que en 1953 se incorporó toda, con el bachillerato de Ciencias y Letras.
Más de uno tiene historias importantes que contar sobre este centro, desde que da en febrero de ese año se llevó a cabo la primera graduación de 21 bachilleres.
Uno de ellos es el expresidente Erick Arturo Del Valle y otro, el economista Guillermo Chapman.
Del Valle fue elegido, en 1984, presidente del partido Republicano y vicepresidente de la República. Ocupó el solio presidencial desde el 28 de febrero de 1985 al 26 de febrero de 1988.
Mientras que Chapman, ha sido consultor de empresas privadas y del sector público desde fines de la década de los sesenta.
En 1954, se termina de construir un edificio para la nueva sede del colegio, localizada en Perrys Hill (ahora Perejil) en Bella Vista.
Una vez se fue el Javier, se ubicaron allí varios colegios públicos como el Richard Newman. Igualmente la Reforma Agraria y por último, el Hogar San Felipe, para jóvenes interioranos que estudiaban en la universidad.
En esa estructura funcionó por último, el Hogar San Felipe o Centro Universitario San Felipe, como el letrero aún indica.
Katherine Riquelme, una lugareña, recuerda que el centro era de ayuda para los universitarios que venían del interior.
Llegaron a vivir religiosos que se preparaban para el sacerdocio.

101 años de Panamá América

 
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