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OTAN-EE.UU. o la vergüenza que no es


Hemos mencionado algunos elementos de juicio que nos permiten vislumbrar un interés estratégico en la agresión a Yugoslavia para desmentir así las intenciones moralizantes que, según Felipe González, subyacen en dicha acción ("Felipe González o la verdad perdida", El Panamá-América, 18 de mayo de 1999; "EE.UU., la OTAN o la moral escurridiza", El Panamá-América, 21 de mayo de 1999).
Don Felipe González nos dice que la agresión a Yugoslavia es la primera que se realiza por vergüenza. Dice así: "...que pueda ser la primera guerra de este terrible siglo XX, ya casi fenecido, que se produce por vergüenza. Vergüenza de seguir contemplando, impasibles o impotentes, el comportamiento del sátrapa con mayor responsabilidad en el desastre humano de la implosión yugoslava". Ya antes, un lloroso Clinton había dicho que, "el sufrimiento de Kosovo es ofensivo a nuestra sensibilidad moral".
Ahora bien, al escuchar la propaganda de guerra de Occidente, cualquiera diría que los únicos derechos humanos violados son los de los kosovares-albaneses y que el único violador es Slobodan Milosevic. Pero, como dice Henry Kissinger, Milosevic será un criminal en los Balcanes (hay otros, pero están con la OTAN), nunca más un Hitler.
Ocurre que también cientos de miles de serbios han sido perseguidos, asesinados, expropiados y deportados, sin que Bill Clinton haya derramado una lágrima. Ocurre que, con el beneplácito de los Estados Unidos, acaban de nombrar a un ex general croata, un notorio genocida y criminal de guerra, como jefe del ELK, la guerrilla kosovar. Ocurre que, desde distintas fuentes, se acusa al ELK de estar financiado por narcotraficantes y la mafia y de recibir armas de los Estados Unidos. Ocurre que dicha mafia y narcotraficantes están enganchando a niñas y jovencitas kosovares de origen albanés para venderlas a prostíbulos de Italia bajo la mirada complaciente del Tío Sam ("Sam" es el nombre de un misil).
La opinión pública en los Estados Unidos empieza a cuestionar -bajo la autoridad de Henry Kissinger, de Arthur Schlessinger, de Noam Chomsky y de otros estadistas e intelectuales- la legitimidad moral de una guerra que necesita apoyarse en narcotraficantes, guerrilleros fascistas, drogadictos, genocidas y proxénetas. De una guerra en la que no están en juego los intereses nacionales de los Estados Unidos, como afirma Kissinger, que pone en peligro intereses muchos más vastos y crea un clima de tensión mundial.
¿Por qué a los Estados Unidos no les da vergüenza la situación de Chiapas, de Rwanda, del Kurdistán, de Escocia, de Irlanda del Norte o de los vascos, para mencionar algunos casos? En Rwanda, por ejemplo, no deportaron sino que mataron (degollaron) a casi un millón de personas. ¿Por qué a los Estados Unidos no les da vergüenza que una empresa petrolera de California esté expulsando de sus tierras a los aborígenes ubas de Colombia y que otras compañías mineras y madereras suyas estén desalojando a miles de indígenas de Brasil? ¿Por qué a los Estados Unidos no les da vergüenza el inmoral, criminal y repudiado bloqueo a Cuba?
El que no tiene moral tampoco tiene vergüenza. Atacar deliberadamente a la embajada de China Popular ya era una expresión de arrogancia imperial. Pero, cuando China pidió en el Consejo de Seguridad que se condenase el incidente, los otanazis reunieron doce votos en contra. Luego, cuando China pidió que se deplorase al menos el incidente, los Estados Unidos vetaron la resolución contra los votos de los restantes 14 miembros del Consejo de Seguridad. ¡Se quedaron solos! Además de ser arrogantes incurables, los Estados Unidos demostraron carecer absolutamente de vergüenza. ¡Los hunos fueron menos bárbaros que estos otros!
Pero Felipe González también se desbarranca al referirse a los rusos:
"¿Por qué -pregunta- los rusos habrían de sentirse humillados por una intervención que trata de parar un comportamiento semejante al que Hitler, primero, y Stalin, después, tuvo con ellos? Para Rusia... el problema más serio, la humillación más profunda, se relaciona con la pérdida de las fronteras de Pedro el Grande y sus salidas al mar...y no con Yugoslavia..."
Los rusos deben sentirse humillados y engañados por la manera como los Estados Unidos y la OTAN emprendieron la agresión a Yugoslavia porque ésta viola acuerdos militares entre Rusia y la OTAN; porque Rusia había hecho advertencias en contra del uso de la fuerza en Yugoslavia; porque dicha agresión constituye un desmoronamiento del esquema de seguridad convenido para Europa; porque dicha agresión revela las intenciones de la OTAN de proseguir su marcha hacia el Este (hacia el corazón de Rusia), que ya ha perdido extensos territorios; porque los Estados Unidos-OTAN agreden a sabiendas de que los rusos no estaban preparados para brindarle asistencia militar a sus hermanos eslavos; porque los intentos mediadores de Rusia para salvaguardar los derechos de los yugoslavos no fueron ni bien vistos ni respetados sino hasta ahora, cuando ya el fracaso de la campaña aérea ha demostrado la estupidez congénita de los estrategas de bolsillo, que necesitaban a Rusia para salvarles la cara y sacarlos del embrollo.
Los países que rodean a Serbia ya están en la órbita de la OTAN, y es clara la influencia que ejerce Alemania sobre Croacia y Bosnia-Herzegovina; y la que ejercen los Estados Unidos sobre Albania y Macedonia. En la Cámara de Representantes de los Estados Unidos ya existe un proyecto para respaldar la independencia total de Kosovo y actualmente se desarrollan en aquel país numerosas campañas para despojar a Serbia de un territorio que ocupa lugar central en el corazón de su historia. Es como si la Unión Soviética hubiera apoyado la independencia del estado de Nueva York o Texas. Es como si los Estados Unidos hubieran apoyado la independencia (lo intentaron) de la Zona del Canal, segregándolo definitivamente de territorio panameño. ¿Quiénes controlarán el protectorado que se instalaría en Kosovo? Los Estados Unidos, ¡bien sur!
Rusia jamás ha aprobado la conducta de Milosevic con los kosovares-albaneses, pero eso le ha producido gran disgusto. En cambio, el procedimiento peligroso e ilegal escogido por los Estados Unidos le ha producido a Rusia y a la mayor parte del mundo una seria preocupación. La humillación se la producen los provocaciones y patanerías del Hermano Mayor, porque Rusia sabe que no puede ahora contener, como antes, el militarismo expansionista de los Estados Unidos. Por esas razones, Rusia ha estado exigiendo el cese inmediato de los bombardeos, la solución negociada del conflicto, el respeto a la soberanía de Yugoslavia, el retorno de los refugiados y la restauración del rol de las Naciones Unidas.
Es muy revelador que Rusia haya protestado ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa por los tratados violados por los Estados Unidos y la OTAN y que siga exigiendo una solución conforme al Derecho Internacional. Más revelador es aún que -a dos meses de estar destruyendo a Yugoslavia- los "campeones de la democracia y el mundo libre" todavía no han citado un solo artículo de la Carta de la ONU, un solo tratado, un solo principio o norma de Derecho Internacional, una sola regla de derecho, un solo precedente, en que se funden sus ataques a Yugoslavia.
No recuerdo quién dijo que el grito de la ley es más débil que el estruendo de los cañones, pero sí recuerdo que Hitler dijo: "¡Los tratados han sido hechos para violarse!"
No, don Felipe. Esta no es la primera guerra que se produce por vergüenza: es la última guerra sin vergüenza de este siglo.

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