Otra alternativa de subsistencia
La idea inicial de este escrito era comprobar si las personas que han instalado en las entradas de algunas barriadas, pequeños negocios donde venden pollo asado, hot dog, hamburguesas, tacos y sodas cumplían con las normas de sanidad, pero al conversar con los microempresarios nos encontramos una realidad que no puede pasar por alto.
Todos coincidieron en que la situación económica del país es "muy dura", tanto que muchos de ellos perdieron sus trabajos o los negocios grandes que tenían.
Ninguno de los entrevistados, todos extranjeros, quiso que se publicaran sus nombres, y uno de ellos dijo claramente que tienen temor ante la presión que ejercen las grandes franquicias a las autoridades gubernamentales para que los pequeños negocios desaparezcan.
A continuación conoceremos las historias de los pocos que se atrevieron a hablar.
ESTE ES EL TERCERO
La señora Lilia (nombre ficticio) explicó que este negocio ubicado en la Urbanización Don Bosco es el tercero.
Primero fue una zapatería donde se vendían zapatos colombianos. Le siguió un restaurante, pero ambos cerraron debido a la falta de liquidez que hay en el país, originada por la llamada "recesión económica".
Por último luchamos por seguir adelante con este negocio más pequeño donde le vendemos a las personas tacos, hot dog, arepas, hamburguesas y sodas, manifestó.
Todos los productos, con excepción de las sodas, cuestan un balboa y según la clientela son muy sabrosos.
Lilia dijo que se han convertido en una alternativa más barata para las familias. Varios padres me han dicho que como no tienen dinero para llevar a su esposa y tres hijos a una franquicia, donde gastarían más de 15 balboas, vienen aquí donde pagan menos de ocho balboas.
"Realmente estamos más al alcance de los golpeados bolsillos", dijo la extranjera casada con un panameño.
La falta de trabajo nos ha llevado a mi esposo y a mí a poner esta venta. Incluso las personas que trabajan con nosotros son profesionales que se han quedado sin empleo ante los despidos que se dieron en el gobierno y en la empresa privada.
Ante esta situación han tenido que buscar una forma de ganarse la vida. "Usted ve a ese señor que prepara las hamburguesas, pues el es profesor y mírelo donde está", señaló.
Tenemos siete meses de estar aquí y poco a poco ganamos clientela. Hay días que nos va bien, sobre todo en las quincenas, y otros que nos va mal, pero permanecemos diariamente porque hay que ser constantes, expresó.
No quiso mencionarnos la cantidad que ganan diariamente, "eso es algo privado y no se puede decir".
Sobre los permisos de salud aseguró que los tienen y que cumplen con las normas sanitarias.
Podemos señalar que de los locales visitados este fue el único donde los manipuladores de alimentos usaban guantes y gorras.
CIERRAN LOS LUNES
En la entrada de San Antonio empezó hace varios años la venta de pollo asado con yuca y patacones. Ahora el negocio creció gracias a la fluida clientela que los prefiere.
En este lugar no obtuvimos información porque los dueños no estaban y el extranjero dependiente prefirió no hablar.
Observamos que la venta consiste en hot dog, pollo asado, hamburguesas y chichas.
El horario es de martes a domingo hasta altas horas de la madrugada.
El señor Alonso quien se considera un "viejo cliente" nos dijo que este fue el primer negocio de este tipo que hubo en Panamá.
"El que puso el negocio era un colombiano, quien fue alquilando puestos en las barriadas", aseguró.
LA COSA EST¡ DURA
El señor Carlos (nombre ficticio) tiene dos años y medio de tener un pequeño negocio en la entrada de Cerro Viento donde vende saus, chorizos, pollo y carne asada, ensalada de papa y de coditos, a la clientela que en un 70 por ciento es fija.
"Realmente la cosa está dura, tanto que el kiosco que teníamos mi esposa y yo lo cerramos, al igual que el puesto de frutas". Nadie compraba y no porque no querían sino porque no podían.
El negocio actual tampoco es muy bueno. Anteriormente, lo poníamos todos los días, ahora sólo los viernes y sábados, añadió.
Antes obteníamos de 180 a 200 balboas diarios, pero ahora lo que vemos son de 70 a 80 balboas, a los que hay que restarle la inversión.
"Esto quiere decir que la ganancia es muy poca", afirmó.
En este puesto, ubicado en una isleta, podemos encontrar el pollo entero asado a 5.00 balboas; medio pollo a 2:50 y un cuarto a 1.25.
Si prefiere un plato completo puede optar por el pollo con ensalada de papa o yuca a 2.75.
Nos gustaría mejorar el negocio, sin embargo la situación actual no da para eso. Hacemos milagros para pagarle a la ayudante que tenemos, agregó.
Gracias a la clientela fija que tenemos seguimos aquí...sobreviviendo, de 2:00 de la tarde a 10:30 de la noche, manifestó el extranjero.
Aseguró que cumplen con todas las reglas sanitarias que exige el Ministerio de Salud y que mensualmente pagan impuestos al Municipio de San Miguelito.
Así como en estas barriadas existen los conocidos puestos de "pollo asado" en muchas otras también hay.
Algunos han desaparecido ante la mirada de sus clientes, otros siguen subsistiendo para llevar el pan a varios hogares donde sus miembros no tienen trabajo permanente.
Mientras los manipuladores tengan su carnet de salud y el local sea salubre es seguro comer los alimentos que ofrecen a precios accesibles, productos que muchos compran porque no tienen para más.
Todos coincidieron en que la situación económica del país es "muy dura", tanto que muchos de ellos perdieron sus trabajos o los negocios grandes que tenían.
Ninguno de los entrevistados, todos extranjeros, quiso que se publicaran sus nombres, y uno de ellos dijo claramente que tienen temor ante la presión que ejercen las grandes franquicias a las autoridades gubernamentales para que los pequeños negocios desaparezcan.
A continuación conoceremos las historias de los pocos que se atrevieron a hablar.
ESTE ES EL TERCERO
La señora Lilia (nombre ficticio) explicó que este negocio ubicado en la Urbanización Don Bosco es el tercero.
Primero fue una zapatería donde se vendían zapatos colombianos. Le siguió un restaurante, pero ambos cerraron debido a la falta de liquidez que hay en el país, originada por la llamada "recesión económica".
Por último luchamos por seguir adelante con este negocio más pequeño donde le vendemos a las personas tacos, hot dog, arepas, hamburguesas y sodas, manifestó.
Todos los productos, con excepción de las sodas, cuestan un balboa y según la clientela son muy sabrosos.
Lilia dijo que se han convertido en una alternativa más barata para las familias. Varios padres me han dicho que como no tienen dinero para llevar a su esposa y tres hijos a una franquicia, donde gastarían más de 15 balboas, vienen aquí donde pagan menos de ocho balboas.
"Realmente estamos más al alcance de los golpeados bolsillos", dijo la extranjera casada con un panameño.
La falta de trabajo nos ha llevado a mi esposo y a mí a poner esta venta. Incluso las personas que trabajan con nosotros son profesionales que se han quedado sin empleo ante los despidos que se dieron en el gobierno y en la empresa privada.
Ante esta situación han tenido que buscar una forma de ganarse la vida. "Usted ve a ese señor que prepara las hamburguesas, pues el es profesor y mírelo donde está", señaló.
Tenemos siete meses de estar aquí y poco a poco ganamos clientela. Hay días que nos va bien, sobre todo en las quincenas, y otros que nos va mal, pero permanecemos diariamente porque hay que ser constantes, expresó.
No quiso mencionarnos la cantidad que ganan diariamente, "eso es algo privado y no se puede decir".
Sobre los permisos de salud aseguró que los tienen y que cumplen con las normas sanitarias.
Podemos señalar que de los locales visitados este fue el único donde los manipuladores de alimentos usaban guantes y gorras.
CIERRAN LOS LUNES
En la entrada de San Antonio empezó hace varios años la venta de pollo asado con yuca y patacones. Ahora el negocio creció gracias a la fluida clientela que los prefiere.
En este lugar no obtuvimos información porque los dueños no estaban y el extranjero dependiente prefirió no hablar.
Observamos que la venta consiste en hot dog, pollo asado, hamburguesas y chichas.
El horario es de martes a domingo hasta altas horas de la madrugada.
El señor Alonso quien se considera un "viejo cliente" nos dijo que este fue el primer negocio de este tipo que hubo en Panamá.
"El que puso el negocio era un colombiano, quien fue alquilando puestos en las barriadas", aseguró.
LA COSA EST¡ DURA
El señor Carlos (nombre ficticio) tiene dos años y medio de tener un pequeño negocio en la entrada de Cerro Viento donde vende saus, chorizos, pollo y carne asada, ensalada de papa y de coditos, a la clientela que en un 70 por ciento es fija.
"Realmente la cosa está dura, tanto que el kiosco que teníamos mi esposa y yo lo cerramos, al igual que el puesto de frutas". Nadie compraba y no porque no querían sino porque no podían.
El negocio actual tampoco es muy bueno. Anteriormente, lo poníamos todos los días, ahora sólo los viernes y sábados, añadió.
Antes obteníamos de 180 a 200 balboas diarios, pero ahora lo que vemos son de 70 a 80 balboas, a los que hay que restarle la inversión.
"Esto quiere decir que la ganancia es muy poca", afirmó.
En este puesto, ubicado en una isleta, podemos encontrar el pollo entero asado a 5.00 balboas; medio pollo a 2:50 y un cuarto a 1.25.
Si prefiere un plato completo puede optar por el pollo con ensalada de papa o yuca a 2.75.
Nos gustaría mejorar el negocio, sin embargo la situación actual no da para eso. Hacemos milagros para pagarle a la ayudante que tenemos, agregó.
Gracias a la clientela fija que tenemos seguimos aquí...sobreviviendo, de 2:00 de la tarde a 10:30 de la noche, manifestó el extranjero.
Aseguró que cumplen con todas las reglas sanitarias que exige el Ministerio de Salud y que mensualmente pagan impuestos al Municipio de San Miguelito.
Así como en estas barriadas existen los conocidos puestos de "pollo asado" en muchas otras también hay.
Algunos han desaparecido ante la mirada de sus clientes, otros siguen subsistiendo para llevar el pan a varios hogares donde sus miembros no tienen trabajo permanente.
Mientras los manipuladores tengan su carnet de salud y el local sea salubre es seguro comer los alimentos que ofrecen a precios accesibles, productos que muchos compran porque no tienen para más.