default

Otra crisis en Irak


Las estadísticas oficiales de las Naciones Unidas indican que el mayor número de reuniones del comité de sanciones del Consejo de Seguridad, entre 1990 y 1996, fueron consumidas por la situación de Irak. El principal motivo de dichas reuniones era examinar las consecuencias del embargo petrolero a la población civil de Irak, vale decir la progresiva merma de los ingresos de moneda extranjera por el bloqueo a la exportación de hidrocarburos y sus efectos en el abastecimiento de productos de consumo masivo, medicinas, etc.
A partir de 1996, las posibilidades de aliviar los estragos en la población iraquí se enfrentan a nuevos obstáculos derivados por denuncias norteamericanas de una producción clandestina de armamentos prohibitivos expresamente por tratados internacionales. Luego de forcejeos y amenazas de intervención militar autorizada por el Consejo de Seguridad, el régimen de Saddam Hussein se vio forzado a aceptar en su territorio la labor de una misión de científicos y técnicos de la ONU con el propósito de detectar los centros de producción de armas biológicas. El viaje de la última misión fue en febrero de este año, es decir hace más de ocho meses. Sin embargo, hasta la fecha la misión técnica no ha podido certificar la existencia de fábricas supuestamente secretas de armamentos biológicos y no ha podido ofrecer un informe objetivo al respecto.
O los ocho meses transcurridos no son tiempo suficiente para encontrar el armamento astutamente escondido por el gobierno o no son veraces las noticias sobre dichas armas peligrosas para la humanidad. El hecho comprobable es que el gobierno iraquí demanda el retiro de los miembros de la misión y, consiguientemente, el fin del embargo petrolero que paraliza su aparato exportador. El dilema constituye un nuevo desafío para el Secretario General de la ONU, Koffi Annan, que consiguió una tregua meses atrás. Los dirigentes mundiales han suscrito resoluciones comprometiéndose a promover el arreglo pacífico de controversias.
El secretario general busca guiarse por el espíritu de este compromiso, pero ni Saddam Hussein ni el Consejo de Seguridad están colaborando como él confía que deberían hacerlo.
En medio de desacuerdos diplomáticos y militares ya casi crónicos entre Irak y Estados Unidos, el pueblo iraquí, que soporta una larga dictadura, adolece de insumos que solamente pueden adquirirse en los mercados occidentales con divisas fuertes que no entran al país por el congelamiento de las exportaciones petroleras. Hasta ahora, Naciones Unidas ha empleado el Programa Humanitario Interinstitucional para ayudar en las carencias alimenticias, médicas, etc. de Iraq. Sin embargo los fondos de la ayuda humanitaria se ven afectados por la reducción de los aportes de los estados miembros, entre ellos Estados Unidos que tiene una deuda de miles de millones de dólares por cuotas impagas, pero sí colabora en acciones militares.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América