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Otra invasión a Haití


Estados Unidos ha propuesto, otra vez, la conformación de una fuerza internacional de paz para Haití. Hace diez años no se tomó el trabajo de hacer llamado alguno e intervino unilateralmente con sus tropas para sofocar otra sublevación que salvó también a Jean Bertrand Aristide, el mismo que ocupa actualmente la presidencia del misérrimo país.
Es una desgracia para esa nación tener como protagonistas siempre a los mismos personajes. Antes era Francois "Papa Doc" Duvalier y ahora Aristide. Los métodos de gobierno son siempre los mismos; democracia de papel, latrocinio rampante, indiferencia por los pobres (95% de la población) y un enorme séquito de matones bajo el servicio personal del mandatario, mejor dicho, del dictador de turno.
¿Elecciones libres? ¡Qué tontería! ¿Cómo puede ser libre una población con 80% de analfabetos? ¿Cómo va a leer siquiera las papeletas? Claro, el resultado siempre es el mismo, el que impongan los matones a sueldos, los "toton macoutes", o los zombis que salen de las tumbas a votar en cada elección para dar la victoria al perdedor.
Desde hace mucho tiempo se sabe que el país no es viable. Carente de recursos naturales, sin fuente de empleos, sus habitantes viven del raterismo, el limosneo diario y la beneficencia internacional cada vez más cansada. Casi todos los árboles del país han sido talados, no hay de qué vivir y, para colmos, está sobrepoblado. La presión demográfica sobre su rica vecina, República Dominicana - que comparte con él la isla La Española - es enorme. En una época, los ejércitos haitianos ganaban el sustento invadiendo y saqueando a sus vecinos dominicanos. Cesada la nefasta práctica, no tuvieron más que saquearse a sí mismos, hasta quedar sin nada que comer. Ese es el cuadro actual.
Durante las guerras de independencia del Continente del coloniaje europeo, Haití jugó un papel estelar. Y su propia guerra contra Francia fue heroica. Tuvo allí su única época dorada. Ahora es un dolor de cabeza para todas sus naciones, incluyendo sobre todo a Estados Unidos.
Unos 25 mil haitianos emigraron a Florida por balsas en menos de una semana durante la crisis con el general Cedras, hace 10 años, cuando tuvo lugar la última invasión. El motivo de ella fue parar el flujo migratorio más que otra cosa. Hay cerca de un millón de haitianos en Estados Unidos, sobre todo en Florida. No lo dicen, pero en el fondo temen al desequilibrio étnico. Esa es la verdadera causa de la nueva invasión que se está gestando, la misma que hace diez años. Porque tras cada incursión armada extranjera no queda más que frustración para una población deseosa de autodeterminarse derribando ella misma a sus tiranos. Ni un simple plan o estrategia de rediseño del país dejan los interventores.

101 años de Panamá América

 
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