Otra metamorfosis
Esta es distinta de la de Franz Kafka. El mito de que la verdad se defiende sola se corrobora día a día en las acciones humanas. La mentira es el pan de cada día de una sociedad mentirosa, y pasa como si fuera verdad. Es como la moneda falsa, que circula apoyada en la buena, como diría don Pío Baroja. Jugar con la mentira en serio y en broma es el deporte del engaño empleado como un valor facilitador.
La mentira en sí, no es buena ni es mala. Buena o mala podría ser según con qué fin y con qué resultados se la emplea. Se miente en las religiones, en el gobierno, en las leyes, la historia, en el púlpito, en el confesionario, en la historia, en el amor. Es el ingrediente básico de todas las emociones. Es un medio de manipulación y de poder. Perpetua el statu quo por el cual se implanta la creencia de que las calamidades sociales son el estado natural del mundo. La mentira predica que hay que fortalecer la democracia, y no es cierto. Basta reinstalarla.
La mentira es, o no es. Como el embarazo. No se miente un poquito, ni a medias, ni mucho.
En la mentira hay una escala de antivalores que va de lo inocuo a lo dañino y que hace que algunas mentiras sean toleradas y hasta necesarias. Puede ser circunstancial o premeditada. La mentira social surge como un signo de buena educación para expresar un halago o un sentimiento no vivido. Toda modestia es un acto de hipocresía, es unamentira disfrazada de humildad. El mentiroso consuetudinario es como el alcohólico o el fumador. Necesita compasión, no condena; terapia, no castigo. Mentir es el medio de supervivencia del mediocre y el artero para superar sus limitaciones.
La mentira es pariente cercana de la perfidia, la falsedad, la farsa, el ardid, el perjurio. Siembra la duda y la desconfianza en las relaciones sociales desde el momento que nos hace a todos sospechosos de ser portadores. Es como el VIH de la moral.
El mentiroso no dice lo que siente y lo que ve; inventa falsedades y goza de sus triunfos pasajeros. Miente tan a menudo que en él la máscara se convierte en rostro. El mentiroso puede mentir sin decir una sola palabra; en su quehacer está el engaño. Hay el mentiroso que cree en lo que dice; el que habla de lo que ignora como si lo supiera. La mentira es una uva en el racimo, rodeada de sus congéneres: la calumnia, la perfidia, la ficción, la simulación, la defraudación, la estafa. Ha causado daños irreparables a la credibilidad, que conocemos como el grado hasta el cual una fuente, canal, persona o entidad puede ser tenida como digna de confianza y competente.
Ya la desconfianza está minando, como si fuera una onda expansiva a toda la sociedad panameña. La mentira está triunfante en todo terreno fértil.
Le pregunté a la chica qué me recomendaba, y me dijo que fuera a la policlínica para sacar la cita. ¿De qué sirve entonces el médico de cabecera?, pregunta Saavedra.
Según la doctora Thomas en el centro de llamadas se ofertan cupos para el día siguiente y no para el mismo día.
Las citas que pueden adquirir son: pediatría, medicina general y odontología, las otras especialidades requieren la presencia del asegurado en la policlínica.
Thomas indicó que es poco probable que el paciente adscrito use el centro de llamadas porque el médico de cabecera trabaja con su agenda y le da el cupo.
Existen dos maneras para adscribirse, una es en la misma ventanilla de prestaciones médicas de la policlínica o cuando se anuncia la adscripción masiva.
Para Guillermo Pérez Silva, miembro de la Asociación de Médicos, Odontólogos y Afines de la CSS (AMOACSS), no existe una organización verdadera para que el proyecto se desarrolle en todo el país.
El proyecto de "médico de cabecera" es bueno y se hacia en antaño, donde el paciente acudia al mismo médico para que le llevara su expediente y siempre se atendia con la intención de prevenir y mantener al paciente saludable.
Sin embargo, ahora no veo que existe un interés en los servicios de atención primaria, sino de presiones para cambios de intermediación financiera económica con los recursos del Estado.
Es decir, tomar los recursos del Ministerio de Salud (MINSA) y de la CSS, entregárselos a entes administrativos para que ellos, a su vez, financien la salud a los distintos niveles de atención, dijo Pérez Silva.
La doctora Gloria Thomas, sub directora médica de la policlínica Manuel Ma. Valdés indicó que la atención del médico de cabecera está dando resultados. Han disminuido las largas filas de espera, además que el paciente ahora está anuente a participar de las actividades de la policlínica. Todas las semanas se le dan charlas a los asegurados sobre adscribirse al programa, así como se les orienta sobre los médicos que participan del proyecto. Hasta el momento, son 21 los médicos en el programa. Los pacientes han quedado satisfechos por la atención que se les ha brindado con el proyecto.
Esta policlínica fue escogida porque es una de las que atiende una población aproximada de unas 90 mil personas y brinda servicios de medicina especializada.
El teléfono para pedir las citas al centro de llamadas es el 800-0099.
Elena Bethancourt: Es interesante porque el doctor le da la cita a uno. Para nosotros, que estamos jubilados, es lo mejor, porque no es fácil levantarse a las 4 de la mañana para una cita.
Alejandrina Castillo: No sé si es la doctora, porque cuando estoy mal (asma), ella me da mi cita cada 8 días, está pendiente de mí y luego cuando estoy mejor me da las citas de seguimiento. Este sistema es bueno.
Basilia P. de Mojica: Mi médico de cabecera es una doctora y nunca he tenido problemas con ella. Ella me da mis citas y no tengo el problema de que no hay.
La mentira en sí, no es buena ni es mala. Buena o mala podría ser según con qué fin y con qué resultados se la emplea. Se miente en las religiones, en el gobierno, en las leyes, la historia, en el púlpito, en el confesionario, en la historia, en el amor. Es el ingrediente básico de todas las emociones. Es un medio de manipulación y de poder. Perpetua el statu quo por el cual se implanta la creencia de que las calamidades sociales son el estado natural del mundo. La mentira predica que hay que fortalecer la democracia, y no es cierto. Basta reinstalarla.
La mentira es, o no es. Como el embarazo. No se miente un poquito, ni a medias, ni mucho.
En la mentira hay una escala de antivalores que va de lo inocuo a lo dañino y que hace que algunas mentiras sean toleradas y hasta necesarias. Puede ser circunstancial o premeditada. La mentira social surge como un signo de buena educación para expresar un halago o un sentimiento no vivido. Toda modestia es un acto de hipocresía, es unamentira disfrazada de humildad. El mentiroso consuetudinario es como el alcohólico o el fumador. Necesita compasión, no condena; terapia, no castigo. Mentir es el medio de supervivencia del mediocre y el artero para superar sus limitaciones.
La mentira es pariente cercana de la perfidia, la falsedad, la farsa, el ardid, el perjurio. Siembra la duda y la desconfianza en las relaciones sociales desde el momento que nos hace a todos sospechosos de ser portadores. Es como el VIH de la moral.
El mentiroso no dice lo que siente y lo que ve; inventa falsedades y goza de sus triunfos pasajeros. Miente tan a menudo que en él la máscara se convierte en rostro. El mentiroso puede mentir sin decir una sola palabra; en su quehacer está el engaño. Hay el mentiroso que cree en lo que dice; el que habla de lo que ignora como si lo supiera. La mentira es una uva en el racimo, rodeada de sus congéneres: la calumnia, la perfidia, la ficción, la simulación, la defraudación, la estafa. Ha causado daños irreparables a la credibilidad, que conocemos como el grado hasta el cual una fuente, canal, persona o entidad puede ser tenida como digna de confianza y competente.
Ya la desconfianza está minando, como si fuera una onda expansiva a toda la sociedad panameña. La mentira está triunfante en todo terreno fértil.
Le pregunté a la chica qué me recomendaba, y me dijo que fuera a la policlínica para sacar la cita. ¿De qué sirve entonces el médico de cabecera?, pregunta Saavedra.
Según la doctora Thomas en el centro de llamadas se ofertan cupos para el día siguiente y no para el mismo día.
Las citas que pueden adquirir son: pediatría, medicina general y odontología, las otras especialidades requieren la presencia del asegurado en la policlínica.
Thomas indicó que es poco probable que el paciente adscrito use el centro de llamadas porque el médico de cabecera trabaja con su agenda y le da el cupo.
Existen dos maneras para adscribirse, una es en la misma ventanilla de prestaciones médicas de la policlínica o cuando se anuncia la adscripción masiva.
Para Guillermo Pérez Silva, miembro de la Asociación de Médicos, Odontólogos y Afines de la CSS (AMOACSS), no existe una organización verdadera para que el proyecto se desarrolle en todo el país.
El proyecto de "médico de cabecera" es bueno y se hacia en antaño, donde el paciente acudia al mismo médico para que le llevara su expediente y siempre se atendia con la intención de prevenir y mantener al paciente saludable.
Sin embargo, ahora no veo que existe un interés en los servicios de atención primaria, sino de presiones para cambios de intermediación financiera económica con los recursos del Estado.
Es decir, tomar los recursos del Ministerio de Salud (MINSA) y de la CSS, entregárselos a entes administrativos para que ellos, a su vez, financien la salud a los distintos niveles de atención, dijo Pérez Silva.
La doctora Gloria Thomas, sub directora médica de la policlínica Manuel Ma. Valdés indicó que la atención del médico de cabecera está dando resultados. Han disminuido las largas filas de espera, además que el paciente ahora está anuente a participar de las actividades de la policlínica. Todas las semanas se le dan charlas a los asegurados sobre adscribirse al programa, así como se les orienta sobre los médicos que participan del proyecto. Hasta el momento, son 21 los médicos en el programa. Los pacientes han quedado satisfechos por la atención que se les ha brindado con el proyecto.
Esta policlínica fue escogida porque es una de las que atiende una población aproximada de unas 90 mil personas y brinda servicios de medicina especializada.
El teléfono para pedir las citas al centro de llamadas es el 800-0099.
Elena Bethancourt: Es interesante porque el doctor le da la cita a uno. Para nosotros, que estamos jubilados, es lo mejor, porque no es fácil levantarse a las 4 de la mañana para una cita.
Alejandrina Castillo: No sé si es la doctora, porque cuando estoy mal (asma), ella me da mi cita cada 8 días, está pendiente de mí y luego cuando estoy mejor me da las citas de seguimiento. Este sistema es bueno.
Basilia P. de Mojica: Mi médico de cabecera es una doctora y nunca he tenido problemas con ella. Ella me da mis citas y no tengo el problema de que no hay.