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"Otra opción para el Canal..."


Tanto la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) directamente, como el Ejecutivo indirectamente, se enfrentan a una decisión fundamental sobre la modernización del Canal, en concreto sobre un eventual tercer juego de esclusas y lo que éste requiere. Sin duda es la más importante decisión que han de tomar en muchos años. Y será integralmente de responsabilidad panameña.
Hasta ahora se pensaba que había que esperar a que se completara un estudio ordenado por la Junta Directiva para actualizar la recomendación que hace casi una década hizo la Comisión Tripartita de Panamá, Estados Unidos y Japón, con respecto a este asunto. Aunque nada de esto se sabe con certeza y precisión, se rumora que algunas personalidades del Ejecutivo intentaron que se tomara la decisión antes de terminado el estudio. Por ello, querían que se celebrara cuanto antes el encuentro que debía patrocinar el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) entre el Ejecutivo, la Autoridad del Canal, los partidos políticos y representantes de la sociedad civil para formalizar un acuerdo de consenso sobre la decisión antes mencionada. Pero con gran sensatez la junta directiva de la ACP habría reafirmado su voluntad de esperar la conclusión del estudio antes de considerarse en condiciones de tomar una decisión definitiva y, por ello, habría pospuesto el encuentro que debía patrocinar el PNUD.
De todos modos parecía que estábamos ante una sola opción, a saber proceder a un tercer juego de esclusas, y que lo único que quedaba por especificar eran las modalidades de dicha opción. Sin embargo, ha surgido algo nuevo que merece la atención del país. Un profesional idóneo en el campo de la arquitectura y del planeamiento urbano, quien a además goza de una excelente reputación como persona íntegra, tiene claros antecedentes de ocuparse de asuntos públicos referentes al Canal y a las áreas revertidas (como lo demostró cuando se discutía el Centro Multilateral Antidrogas) e incluso, ha sido candidato a la Segunda Vicepresidencia de la República, ha publicado una serie de artículos bajo el título de "Otra opción para el Canal y su futuro". Se trata, evidentemente, del Arq. Ricardo Bermúdez Dutari, quien acaba de terminar dicha serie en El Panamá América.
Su planteamiento le proporciona al país la enorme ventaja de que, al ofrecerle otra opción, le da la oportunidad de decidirse con respecto a la modernización del Canal de cara a una alternativa. Y las decisiones de este tipo son mucho más provechosas que las decisiones de cara a una sola opción, entre otras razones, porque obligan a analizar ambas opciones más a fondo, sopesando cuidadosamente los argumentos a favor o en contra de cada una, para así evaluarlas comparativamente. Desde ya cabe advertir que en las reuniones que la junta directiva de la ACP está celebrando con algunos gremios, partidos políticos y personalidades, lo razonable sería que diera a conocer tanto su opción como la opción alternativa, para que la opinión pública esté en condiciones óptimas de escoger lo más acertado.
La primera opción, que hasta ahora parecía ser la única, consiste en "la construcción de un nuevo juego de esclusas y tres embalses de agua adicionales para suplir así en el futuro las necesidades operativas de la vía y el consumo humano en las ciudades adyacentes." Bermúdez discrepa tanto con "el enfoque centralizado" de la opción (todo se concentra en torno a la actual vía interoceánica) como con "la cronología constructiva" (se trataría de decidir a muy corto plazo y de comenzar sin demora la construcción). Su propósito, al plantear la otra alternativa es fomentar una discusión franca y provechosa, no desde "una posición antagónica" a la opción propuesta por la Autoridad del Canal, sino con el propósito de explorar si no habría medidas que se pudieran adoptar que aumenten el uso de actual Canal, antes de que el país se lance a la construcción de un tercer juego de esclusas con los riesgos financieros y de impacto, tanto ecológico como sociológico, que inevitablemente acarrea.
Lo primero que considera la opción alternativa es el problema del agua adicional que el Canal requeriría de construirse un tercer juego de esclusas. Más que nada es un problema de almacenamiento y administración (especialmente durante la estación seca) y no tanto de obtención de agua. El agua actualmente almacenada en los Lagos Gatún y Alajuela se distribuye, hoy por hoy, 53% para el funcionamiento del Canal, 30.7% para generación de energía hidroeléctrica, 5.1% para el consumo humano y 10% que se bota al mar, lo que revela que el 45% se usa para propósitos ajenos al Canal.
Antes de crear los tres nuevos embalses, Bermúdez plantea iniciar cuanto antes la profundización del Lago Gatún, como lo tiene previsto la ACP. Ello aumentaría su capacidad de almacenar agua en 44.6%. Además, plantea reubicar la toma de agua cruda, que hay en el Lago Alajuela, para luego potabilizarla en la planta de Chilibre, lo que permitiría aumentar en 3 billones de pies cúbicos el contenido del agua de este lago, y también construir un embalse pequeño, pero profundo, en Alto Chagres, que permitiría almacenar 12 billión de pies cúbicos. Estas medidas incrementarían en un 40% la capacidad de almacenaje hídrico que tiene el sistema hoy en día. Por contraste, el plan de la Autoridad del Canal necesitaría cubrir 172 millas cuadradas adicionales de embalses, además de las actuales 187 millas cuadradas de lagos. Las recomendaciones del plan alternativo harían posible el tránsito de 40 barcos por día, cuando en los dos últimos años no han pasado más de 35.5 barcos en promedio.
Por otra parte, en este plan, el pago al Canal por parte de los barcos no debe ser un pago variable calculado sobre la base de toneladas de carga, sino un pago fijo por cruce, teniendo en mente los 52 millones de galones que se usan en cada cruce. Se propone que a los barcos tamaño Panamax se les cobre 20% menos, es decir alrededor de $100 mil fijos, en vez de los $125 mil que ahora pagan aproximadamente. Ello haría que las navieras tuvieran un interés marcado en pasar por el Canal barcos Panamax y no barcos más pequeños, que aunque transportan menos carga utilizan la misma cantidad de agua. Si se cobrara de esta nueva manera, incluso si sólo pasaran 35 barcos diarios, Bermúdez calcula que la ACP podría facturar 230% más que en la actualidad, o sea podría alcanzar un ingreso de $1,28 billones anuales.
Los factores que inciden en que una línea naviera opte por el Canal u otra ruta son tres: la seguridad del tránsito, el tiempo total en aguas panameñas y el peaje que tiene que pagar un barco. Es de suponer que la seguridad se mantendría igual. El tiempo de cruce se puede garantizar en la medida en que el volumen de agua almacenada aumente y las mejoras en el Corte Culebra se ejecuten apropiadamente, para así facilitar el flujo de naves por el Canal. Para los barcos Panamax, que son los que más interesa atraer, el peaje sería proporcionalmente más conveniente, pues se cobraría tarifa fija basada en la constante de agua. Y nada impediría establecer la ruta ecuatorial que algunos han propuesto como nuevo patrón de ruta para las naves. Las ventajas serían, por lo tanto, manifiestas.
De los 13,000 barcos que pasan actualmente por el Canal, 1,411 ó 11% son buques petroleros. Debiéramos pensar, de acuerdo con la opción alternativa, en cambiar la dirección de bombeo del petróleo por el oleoducto, para hacerlo del Atlántico hacia el Pacífico, y poder ofrecerle a Venezuela, por ejemplo, el servicio a un precio más barato que el tránsito por el Canal. Con ello lograríamos un margen más amplio de uso del Canal por otros barcos y beneficiaríamos económicamente a otra región del país.
Bermúdez insiste en no considerar el Canal por sí sólo como nuestra vía interoceánica, sino en ver esta última como un conjunto de facilidades para el trasiego de mercancía de una océano a otro, que incluya los puertos, el ferrocarril, los aeropuertos, las carreteras transístmicas y el oleoducto panameños. "De esa forma el Canal estaría reservando su más preciado recurso para aquellos buques que realmente necesitan efectuar la travesía, es decir, aumentando el número de tránsitos disponibles para el creciente mercado de granos y contenedores, a la vez que diseminando actividad económica hacia otros sitios de la geografía nacional."
La inversión entre 4 y 6 billones de dólares que representa el tercer juego de esclusas, aparte su riesgo propiamente financiero, acarrea según Bermúdez, un grave riesgo sociológico. "No dudo -afirma- que se produciría una debacle migratoria cuyas consecuencias afectarían, irreversiblemente, las urbes de Panamá y Colón...(Los) nuevos colonos, luego que terminen las gigantescas obras que algunos proponen como solución inmediata a los problemas nacionales, establecerían morada permanente en la gran región metropolitana aumentando las alarmantes realidades socioeconómicas que aquejan a nuestras mayores ciudades, al mismo tiempo que incrementarían las presiones sobre las cuencas y reservas de agua involucradas."
La "otra opción" que propone el Arq. Ricardo Bermúdez Dutari no excluye el eventual recurso al tercer juego de esclusas. Plantea medidas de realización a corto plazo que le darían más vida útil al Canal actual y desconcentrarían la noción misma de vía interoceánica para que ésta abarque diversas facilidades y regiones del país.
Al mismo tiempo que la propuesta abre nuevas perspectivas, es evidente que suscita serias interrogantes. Por ejemplo, si no se procede a crear los nuevos embalses ahora que la población que habría que desplazar se sitúa entre diez y a lo sumo veinte mil personas, en algunos años más podría ser imposible establecerlos, al tener entonces que trasladar a una cantidad mucho mayor de personas, quién sabe, a más de cincuenta mil. Además, no sabemos en qué medida los navieros responderían a las nuevas condiciones de peaje que se estarían poniendo en práctica: ¿continuarían haciendo uso de barcos Panamax o estarían ya decididos a contar con un número creciente de los barcos Pospanamax o Nuevos Panamax?
De todos modos, lo que la Autoridad del Canal no puede hacer es ignorar ante la opinión pública la "otra opción para el Canal y su futuro" que ha presentado con inteligencia, sensatez y patriotismo un destacado profesional panameño o cualquiera opción diferente que se presente seriamente. Debe, por lo contrario, responder a cada una con responsabilidad y respeto para beneficio de todos los panameños y panameñas.

101 años de Panamá América

 
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