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Otra oportunidad para los Arnulfistas


Con las elecciones de delegados, los partidos políticos dan el primer paso -según la periodicidad que marcan sus estatutos- para definir, escoger o ratificar sus diferentes cuadros directivos. Este proceso, el cual señala prácticamente el inicio de la campaña proselitista con miras al próximo torneo electoral, brinda la oportunidad de hacer los cambios y correctivos necesarios para una mejor conducción de la organización política. El número de delegados o convencionales de cada partido político dependerá de la cantidad porcentual de sus adherentes, quienes cuentan con voz y voto en las pocas convocatorias que se les toma en cuenta.
Los Panameñistas-Arnulfistas se abocan a este proceso democrático y al parecer, con la atinada intensión de ratificar a su actual presidenta, no así la mayoría de los que los acompañan en el directorio nacional. El liderazgo de esta dirigente (que dicho sea de paso es la presidenta de la República) opaca el poco a casi nulo aporte (electoralmente hablando) que hace su equipo de trabajo. Por esto la gran oportunidad de renovar las estructuras organizacionales en todos los niveles (Directorio Nacional, Provinciales, Distritales y de Corregimientos), con poderes decisorios.
La coyuntura es buena para que el partido reconozca y evalúe el trabajo de la gente que últimamente se ha adherido a sus filas. A la juventud darle la oportunidad para que se desarrollen su potencial e irle capacitando y formando sobre los ideales y mística de la doctrina Panameñista; también para exigirle a la clase veterana, que seda espacios -independientemente de su militancia y trayectoria- a otros cuadros con sangre nueva y a cambio pasen a formar parte de un colegiado de asesoría permanente; pero que no interfiera en la toma de decisiones de la señora presidenta y su nuevo equipo de trabajo.
Los Partidos grandes e idealistas con perfiles presidenciables como el Arnulfista, tienen que ir modernizando sus estructuras en función de una institución de avanzada que siempre estará inmersa en la toma de decisiones a favor de un todo. Es la oportunidad de escoger a los mejores, donde prevalezca militancia, aporte, créditos políticos y profesionales. El recurso humano esta disponible, sólo falta la voluntad política de decidir sin celos ni resentimientos en beneficio del partido y los sagrados intereses del pueblo.
Como todo partido grande -y más estando en el poder- lo circunda una serie de intereses egoístas, que más que unirlo, incentiva al divisionismo que fracciona y debilita. Corresponderá a la Señora Mireya (virtual presidenta), no permitir que los intereses y conflictos de grupos, que, cual avecillas de mal agüero revolotean buscando espacio, a pesar de no contar con el mínimo poder de convocatoria que represente votos en las urnas, incentivan a la diatriba, perjudicando así el proceso de consolidación que tarde o temprano tiene que darse en el Arnulfismo.
No existen dudas que estas elecciones internas brindarán la oportunidad para hacer un llamado conciliador que consolide el liderazgo que siempre ha tenido nuestro partido. Estar gobernando el país requiere -entre otras cosas- contar con un respaldo político partidista que genere insumo en esta materia que le brindó un piso como soporte y represente un escudo para poder enfrentar las adversidades que surjan, específicamente las políticas en el terreno que el adversario escoja o ya tenga preparado. "Todos juntos por un Panamá mejor".

101 años de Panamá América

 
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