¿Otra prolongada campaña electoral?
Hasta el tres de mayo último la comunidad nacional estuvo saturada del tema electoral. Cumplida la jornada, otros temas de urgencia ocupan el quehacer nacional como la educación, la seguridad el transporte y el sempiterno asunto de la corrupción, que como se sabe, no se resolvieron en el quinquenio que termina el próximo 30 de junio.
En la educación, como se ha dicho, no se trata de la cantidad sino de la calidad. Panamá no puede seguir vanagloriándose de las millonarias sumas que destina al problema educativo, en tanto su producto sigue siendo, en el mejor de los casos, mediocre y no apto para la competitividad que exige la aldea global en que se ha convertido el mundo hoy.
De qué valen los millones subrayados si la deserción escolar aumenta, si los fracasos se multiplican, y los docentes parecieran inamovibles ante esta tragedia. Qué distantes están aquellos tiempos en que los alumnos de Gumercinda Páez y Sara Sotillo, al salir de sexto grado tenían un sentido de responsabilidad ante la vida, porque además de multiplicar y dividir habían aprendido a pensar.
No es el 2014 lo que preocupa ahora a los panameños, sino lo que pueda suceder este año, el otro y el siguiente con nuestros estudiantes, víctimas como son de todo tipo de tentaciones y distracciones “divertidas”. No basta con educarlos, hay que formarlos y enseñares el sentido de la responsabilidad individual y colectiva. Si no lo hacemos así, continuarán las lamentaciones sobre una juventud que supuestamente está perdida y sin rumbo.