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Otra vez el tema educativo



Causa estupor la reacción de las autoridades del Ministerio de Educación y de la Universidad de Panamá, ante la penosa realidad de que muchos de sus egresados lograron el título con una tesis de licenciatura comprada en la esquina, como si de pan se tratara.
Si el hecho mismo de "comprar" un trabajo de grado es indignante, más lo es que los gestores de la educación nacional no se ruboricen ante semejante impudicia. Nos dicen que ya están curados de espanto quienes tienen entre sus manos la formación de generaciones enteras de panameños, y que les resulta poca cosa que un estudiante se valga de artimañas como esas para ganar el título. El fin justifica los medios; nada más y nada menos.
La verdad es que el problema tiene mucho más que un perfil ético, primero porque linda con el dolo, y nos pone en presencia de una conducta punitiva de graves consecuencias; y, segundo, porque nos habla de una deformación sociológica a los más altos niveles.
Desde la Universidad de Panamá nos está llegando el recado salvaje de que "todo se vale", y no importan los méritos para alcanzar las metas, sino el juega vivo y la trampa. Si en las alturas de "La Colina" las cosas son así, ¿qué se puede esperar en los barrios, en los campos, en las casas?
Lo menos que se esperaba de las autoridades educativas era el sobresalto. Hubiésemos tolerado hasta un aspaviento de sorpresa, o la simulación de que les molestaba. Pero no, reaccionaron con indolencia, dando la nefanda impresión de que la educación superior panameña ha llegado al lecho de todas las profundidades, donde no hay luz, solo oscuridad.

101 años de Panamá América

 
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