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¿Otra vez la guerra?



Un rumor de guerra se apodera nuevamente del mundo. Estados Unidos ha reiterado su oposición a los proyectos nucleares de Irán.
El conflicto transcurre hace cierto tiempo, y mientras Washington exige a Naciones Unidas interrumpir de manera efectiva los planes de Teherán, las gestiones parecen infructuosas, y la discusión se centra en supuestos derechos internacionales.
¿Tiene Irán derecho a poseer una bomba nuclear? A estas alturas del desarrollo tecnológico de la humanidad la discusión no puede ser de ese tenor, sino sobre la responsabilidad con que se administra el tema y las consecuencias de una eventual ejecución.
Hasta ahora las naciones que poseen esa arma han ensayado acuerdos que han puesto al mundo a salvo de una guerra de exterminio, donde -se ha dicho por científicos- solo las cucarachas tendrían la posibilidad de sobrevivir.
Que Irán posea una bomba de esa magnitud, poco o nada tendría que ver con equilibrios internacionales de fuerza, esa es una justificación; lo que está en juego es la posibilidad real de hacer saltar el mundo en pedazos, de sembrar el mayor de los siniestros en una parte del planeta, de incrementar la desconfianza y el temor entre naciones.
Pareciera que la máxima de que la política es la única profesión en la que el contrario goza liquidando al otro, se acercara con mayor dramatismo a la época de la guerra nuclear, donde liquidar al enemigo no es una metáfora. Y menos teniendo como contexto el conflicto del Oriente Medio, donde las espadas quieren ganarle la partida a las palabras. ¿Quién podría quitarle a Israel el "derecho" a tener también su bomba nuclear?
No son los "derechos" de Irán los que están en juego, sino la posibilidad que la humanidad resista otra amenaza de esa magnitud.
El peligro llega a tal nivel que la semana pasada la demócrata por Nueva York, Hillary Clinton fue enfática al señalarle al Gobierno de George W. Bush que Estados Unidos no solo debe sugerirle a Teherán los inconvenientes de su proyecto, sino impedirle, efectivamente, tener un arma como la que aspira. Hay una espiral peligrosa.

101 años de Panamá América

 
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