Otra vez...el PARLACEN
El Parlamento Centroamericano o "PARLACEN" como se le ha denominado, surge de la aprobación del "Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras instancias políticas, firmado en la ciudad de Guatemala el 2 de octubre de 1987. Las circunstancias que rodearon la creación, en el papel, del "Parlamento Centroamericano" impulsó a los presidentes de cinco estados centroamericanos (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua), a considerar entonces que se requería una institución que permitiera que "los países de la región discutan y decidan los asuntos políticos, económicos, sociales y culturales que les afectan." Todos debemos recordar el estado de la situación mundial para ese momento y no olvidar las particularidades de lo que ocurría en el área centroamericana.
Sin embargo, entonces, al igual que ahora, resultaba extremadamente demagógico y falaz pretender que gracias a la creación del PARLACEN se podría lograr "un órgano regional de planteamiento, análisis y recomendación sobre asuntos políticos, económicos, sociales y culturales de interés común, con el fin de lograr una convivencia pacífica dentro de un marco de seguridad y bienestar social que se fundamente en la democracia representativa y participativa, y en el pluralismo y en el respeto a las legislaciones nacionales y al derecho internacional". Ni los mismos redactores de lo anterior se lo creen.
Y es que el propósito real del PARLACEN no era ayer, ni es hoy otra cosa que la instalación de un refugio para politiqueros centroamericanos desplazados del poder en sus propios países, que buscan a través de este tipo de organismos fantasmas contar con el modus vivendi fácil que, en su carácter de parásitos de la sociedad, no están dispuestos a desaprovechar. No puede de otra forma interpretarse el artículo 27 del Tratado en mención que nos menciona sobre las "Inmunidades y Privilegios de los Diputados ante el Parlamento Centroamericano" y que, en el caso de Panamá, significa que nuestros integrantes del PARLACEN disfrutarán de un salario igual al de los legisladores y, según lo establece la Ley, tendrán inmunidad, "las mismas prerrogativas, emolumentos y asignaciones que los Ministros de Estado" y de acuerdo al artículo 227 de la Ley 27 de: "1. franquicia postal, telegráfica y telefónica dentro del territorio nacional. Este derecho le será reconocido también a los suplentes; "2. importación libre de derecho de introducción y demás gravámenes de un vehículo cada dos (2) años, para su uso personal y de sus familiares dependientes. El suplente de Legislador que haya actuado en cualquier tiempo durante el período Legislativo, tendrá derecho a este privilegio cada tres (3) años y a una placa por el período correspondiente..."3. pasaporte diplomático para los Legisladores y sus familiares dependientes; así como para cada suplente y su cónyuge"
El Tratado que creó el PARLACEN señala en su artículo 2 que el mismo estará integrado por " a) Veinte diputados titulares por cada Estado miembro. Cada titular será electo con su respectivo suplente, quien lo sustituirá en caso de ausencia. Serán elegidos para un período de cinco años por sufragio universal directo y secreto, pudiendo ser reelecto. b) Los Presidentes de cada una de las Repúblicas Centroamericanas, al concluir el mandato. c) Los Vicepresidentes o Designados a la Presidencia de la República de cada uno de los Estados Centroamericanos al concluir su mandato..."
La Asamblea Legislativa de Panamá convirtió en Ley de la República el pasado 11 de mayo el Tratado del PARLACEN y el Ejecutivo, raudo y veloz, la promulgó el 16 de mayo (ver Gaceta Oficial No. 22.538 de 18 de mayo de 1994). Así, pues, ahora Panamá es parte integrante del PARLACEN. Fernando VII exclamaría nuevamente: "¿Dos cámaras? ¡Dos Cámaras cuando no podemos con una!..."
Quienes aplauden la integración de Panamá al PARLACEN son aquellos que creen que la cola mueve al perro y pretenden imponernos la idea que, por arte de birlibirloque, el PARLACEN nos conducirá hacia la realización del sueño del Libertador. Nada más alejado de la realidad y de la verdad.
Nuestras sociedades lo que menos soportan o toleran más es la creación de este tipo de "organismos" buenos a nada, que multiplican la burocracia, club de privilegios y privilegiados que no resuelven nada y sólo significan un saqueo institucional al erario, desviando dineros que podrían ser mejor utilizados en otras cosas.
El futuro ex presidente de la República y el futuro ex vicepresidente que queda serán, al igual que diez allegados al Gobierno (nombrados de a dedo, mediante Decreto Ejecutivo No.216 de 16 de Agosto de 1994), miembros del PARLACEN, a la espera de que el nuevo Presidente nombre a su vez, de a dedo también, los diez restantes.
Los europeos vieron transcurrir más de dos décadas después de iniciada la Comunidad Económica (en 1956), antes de constituir el primer Parlamento Europeo. En España le tienen una denominación muy especial para quienes, como los propulsores y defensores del PARLACEN en Panamá, se dedican a ciertas prácticas. Los denominan "soplagaitas". Aunque la palabra no la encuentra uno en el diccionario, "todo el mundo sabe lo que es un soplagaitas".
Al reproducir hoy, lo escrito bajo mi pluma hace exactamente diez años, vemos lo tardío que llega a Panamá la discusión sobre la inutilidad del denominado "PARLACEN".
Sin embargo, entonces, al igual que ahora, resultaba extremadamente demagógico y falaz pretender que gracias a la creación del PARLACEN se podría lograr "un órgano regional de planteamiento, análisis y recomendación sobre asuntos políticos, económicos, sociales y culturales de interés común, con el fin de lograr una convivencia pacífica dentro de un marco de seguridad y bienestar social que se fundamente en la democracia representativa y participativa, y en el pluralismo y en el respeto a las legislaciones nacionales y al derecho internacional". Ni los mismos redactores de lo anterior se lo creen.
Y es que el propósito real del PARLACEN no era ayer, ni es hoy otra cosa que la instalación de un refugio para politiqueros centroamericanos desplazados del poder en sus propios países, que buscan a través de este tipo de organismos fantasmas contar con el modus vivendi fácil que, en su carácter de parásitos de la sociedad, no están dispuestos a desaprovechar. No puede de otra forma interpretarse el artículo 27 del Tratado en mención que nos menciona sobre las "Inmunidades y Privilegios de los Diputados ante el Parlamento Centroamericano" y que, en el caso de Panamá, significa que nuestros integrantes del PARLACEN disfrutarán de un salario igual al de los legisladores y, según lo establece la Ley, tendrán inmunidad, "las mismas prerrogativas, emolumentos y asignaciones que los Ministros de Estado" y de acuerdo al artículo 227 de la Ley 27 de: "1. franquicia postal, telegráfica y telefónica dentro del territorio nacional. Este derecho le será reconocido también a los suplentes; "2. importación libre de derecho de introducción y demás gravámenes de un vehículo cada dos (2) años, para su uso personal y de sus familiares dependientes. El suplente de Legislador que haya actuado en cualquier tiempo durante el período Legislativo, tendrá derecho a este privilegio cada tres (3) años y a una placa por el período correspondiente..."3. pasaporte diplomático para los Legisladores y sus familiares dependientes; así como para cada suplente y su cónyuge"
El Tratado que creó el PARLACEN señala en su artículo 2 que el mismo estará integrado por " a) Veinte diputados titulares por cada Estado miembro. Cada titular será electo con su respectivo suplente, quien lo sustituirá en caso de ausencia. Serán elegidos para un período de cinco años por sufragio universal directo y secreto, pudiendo ser reelecto. b) Los Presidentes de cada una de las Repúblicas Centroamericanas, al concluir el mandato. c) Los Vicepresidentes o Designados a la Presidencia de la República de cada uno de los Estados Centroamericanos al concluir su mandato..."
La Asamblea Legislativa de Panamá convirtió en Ley de la República el pasado 11 de mayo el Tratado del PARLACEN y el Ejecutivo, raudo y veloz, la promulgó el 16 de mayo (ver Gaceta Oficial No. 22.538 de 18 de mayo de 1994). Así, pues, ahora Panamá es parte integrante del PARLACEN. Fernando VII exclamaría nuevamente: "¿Dos cámaras? ¡Dos Cámaras cuando no podemos con una!..."
Quienes aplauden la integración de Panamá al PARLACEN son aquellos que creen que la cola mueve al perro y pretenden imponernos la idea que, por arte de birlibirloque, el PARLACEN nos conducirá hacia la realización del sueño del Libertador. Nada más alejado de la realidad y de la verdad.
Nuestras sociedades lo que menos soportan o toleran más es la creación de este tipo de "organismos" buenos a nada, que multiplican la burocracia, club de privilegios y privilegiados que no resuelven nada y sólo significan un saqueo institucional al erario, desviando dineros que podrían ser mejor utilizados en otras cosas.
El futuro ex presidente de la República y el futuro ex vicepresidente que queda serán, al igual que diez allegados al Gobierno (nombrados de a dedo, mediante Decreto Ejecutivo No.216 de 16 de Agosto de 1994), miembros del PARLACEN, a la espera de que el nuevo Presidente nombre a su vez, de a dedo también, los diez restantes.
Los europeos vieron transcurrir más de dos décadas después de iniciada la Comunidad Económica (en 1956), antes de constituir el primer Parlamento Europeo. En España le tienen una denominación muy especial para quienes, como los propulsores y defensores del PARLACEN en Panamá, se dedican a ciertas prácticas. Los denominan "soplagaitas". Aunque la palabra no la encuentra uno en el diccionario, "todo el mundo sabe lo que es un soplagaitas".
Al reproducir hoy, lo escrito bajo mi pluma hace exactamente diez años, vemos lo tardío que llega a Panamá la discusión sobre la inutilidad del denominado "PARLACEN".