Otro asesinato en masa
En reiteradas ocasiones “Panamá América” ha llamado la atención sobre la anarquía imperante en la sociedad panameña en aspectos básicos. Este jueves la muerte de 24 panameños en un fatal accidente confirmó estas preocupaciones y permitió recordar el horror de hace poco mas de dos años, cuando 18 personas murieron carbonizadas al incendiarse un autobús frente a la iglesia de Hosanna. ¿Debía un conductor con diecisiete boletas por infracciones de tránsito, conducir ebrio entre ellas, continuar al frente de un volante? ¿Qué grado de responsabilidad poseen los propietarios del vehículo al confiárselo pese a todo? ¿Qué responsabilidad tiene la propia Dirección de Tránsito, además de las infracciones, en la vigilancia para que equipos pesados como ese guarden la velocidad debida? A menudo transportes como ese aparecen en vías que no le corresponden, amenazando vehículos más pequeños, y no hay nadie que los sanciones. Tragedias como la señalada evidencian que aun cuando existen las leyes para evitarlas, pocas son las autoridades comprometidas con cumplirlas o hacerlas cumplir. Mientras tanto, el luto es un largo manto de irresponsabilidad tendido sobre la faz de personas inocentes. Estos sucesos no hacen más que reflejar una suma de factores que van desde la incapacidad de las autoridades por impedir que irresponsables como el conductor del camión del accidente incurran en asesinatos de esta naturaleza, hasta la crítica razonable contra el gobierno del último lustro que ante los hechos mostró una indecisión en el tema.