Otro Brasil en gestación
El pasado 3 de octubre, el electorado brasileño mostró haber comprendido y respaldado a un nuevo bloque de poder, distinto de la que antes fue la oferta electoral de Luis Ignacio da Silva (Lula) y su Partido de los Trabajadores (PT). En esta primera vuelta ganó arrolladoramente una alianza opositora integrada, de un lado, por las huestes obreras e intelectuales que tradicionalmente dieron vida al PT y, del otro, por una conspicua representación del empresariado industrial.
En lugar de reiterarse como el adalid de la nueva izquierda, Lula ha retornado como portaestandarte de una gran coalición del capital productivo y el trabajo. La prominencia de José de Alencar, líder de la Federación Industrial del rico estado de Minas Gerais, como candidato del PT a la vicepresidencia de la República es bastante más que un dato fortuito. Como tampoco el educado new look de un Lula bien trajeado es un simple maquillaje de campaña. Para entenderlo debe partirse de identificar a qué se opone esa alianza y comprender lo que ella propone. Sólo así puede explicarse por qué un sector tan relevante de la burguesía brasileña ha resuelto apoyar a candidatos de izquierda en las regiones más desarrolladas del país, mientras que las más atrasadas aún son pasto del viejo populismo conservador.
No se trata apenas de rechazar al continuismo de Fernando Enrique Cardoso sino, más concretamente, del repudio tanto a la desnacionalización de la economía como su obediencia a las políticas estadounidenses, traducidas en excesivos favores al capital financiero transnacional y abusivas tasas de interés, que están entre las mayores del mundo. En contrapartida, como observa Theotonio dos Santos, esto implica protegerse contra una apertura demasiado indiscriminada de la economía brasileña frente al capital financiero transnacional, abanderando una propuesta estratégica que permita recuperar el crecimiento del mercado interno y el desarrollo expansivo de la economía.
Un elemento crítico de este giro ha sido la reacción brasileña ante el ALCA, vista como una amenaza inminente contra la industria brasileña. En su lugar, Lula propone unir mercados sudamericanos -como, por ejemplo, profundizar al Mercosur hasta su fusión aduanera y monetaria- con extensiones hacia África y mayores compromisos con China, India y Rusia por un lado, y con la Unión Europea por el otro. Ello renueva una visión estratégica del Brasil del siglo XXI, como respuesta contemporánea a la que en su tiempo el Imperio vislumbró en el siglo XIX.
En esa perspectiva, no es de extrañar la visible adhesión de los militares brasileños al proyecto. Como tampoco sorprende la incomprensión inicial de algunos segmentos de la izquierda tradicional, que en 1998 fueron los aliados del PT. El Partido Socialista Popular (PSP), ex comunista, que hasta la primera vuelta apoyó a Ciro Gomes pese a su repudiado entorno de cómplices de la época de Color de Melo, o el Partido Socialista Brasileño (PSB) y el Partido Democrático Trabalhista (el PTD, de Leonel Brizola, que secundaron al evangélico Anthony Garotinho alegando la inquietud o el pretexto de que el PT esta vez adquirió compromisos electorales con la derecha.
Mas, para la segunda vuelta, los tres vuelven a coaligarse con su antiguo socio mayor, pero coincidiendo ahora con relevantes segmentos del Partido Liberal, así como del PSDB de Cardoso y del veterano PMDB, que antaño fueron los adversarios de la alianza de las izquierdas. Sin duda, otro Brasil está en gestación.
La Fundación Parroquia San José, El Valle de Antón, ofrece un modelo digno de considerar en parroquias rurales de condiciones parecidas. Sin embargo, hay que destacar que el primer requisito es la iniciativa y la dedicación de una persona como Jean-Claude Augrain, francés, banquero jubilado, quien ha demostrado un sentido apostólico callado, práctico y sin egocentrismo. A quienes lo conocemos, Jean-Claude nos ha revelado una dimensión social, humanista y espiritual que nos inspira a imitarlo.
(ariyan@sinfo.net)
No obstante, aclaró que si se admite a las universidades privadas utilizar los las facilidades físicas y tecnológicas de los hospitales públicos, éstas deben pagar una justa compensación económica al centro hospitalario respectivo.
La funcionaria recomendó a la Universidad de Panamá, promover una reglamentación integral en torno al uso de las instalaciones hospitalarias oficiales, teniendo en cuenta a todos los sectores involucrados.
Aunque ambas universidades privadas han tenido acceso a las instalaciones hospitalarias del Ministerio de Salud para cumplir con las prácticas clínicas establecidas en sus respectivos planes de estudio, no deja de ser "importante" la experiencia que podrían adquirir los estudiantes en las instalaciones de la CSS.
Emperatriz de Quintero, decana de la Facultad de Medicina de la Columbus University, indicó que "la Columbus" tiene una cátedra de geriatría y de gerontología, y la única entidad que tiene estos servicios es la CSS. Por ello, agregó, les interesa acceder a esos servicios, para que sus estudiantes se fogueen allí. "El interés no es pelear espacios", aclaró.
Además, reconoce que la falta de acceso para los estudiantes a las instalaciones de la CSS está creando un vacío en su formación, porque se les está privando de la experiencia de atender poblaciones aseguradas, sobre todo a nivel primario, es decir, en los hospitales regionales.
Por su parte, Staff indicó que es importante que los futuros médicos se formen teniendo experiencias y conocimientos sobre las diferentes realidades de salud del país, y eso podría lograrse si también tienen acceso a la población panameña asegurada.
Tanto la Universidad Latina como la Columbus University han firmado "provechosos" convenios con el Ministerio de Salud (MINSA) y con los patronatos que regentan el Hospital Santo Tomás, el Hospital del Niño y el Hospital Nicolás Solano, lo que ha permitido las rotaciones clínicas de los estudiantes. También han podido utilizar algunos centros de salud del área metropolitana y San Miguelito.
Como parte de estos acuerdos, informaron Staff y Quintero, las universidades dan a los patronatos un aporte económico por cada estudiante y a la vez colaboraran con seminarios de actualización y mejoramiento académico de los médicos, enfermeras y profesionales afines que laboran en los hospitales.
Cada semestre el Patronato del Hospital Santo Tomás, por ejemplo, recibe B/. 150 por cada estudiante, lo que constituye una contribución importante si se toma en consideración que la Universidad Latina tiene unos 130 estudiantes en el nivel clínico, mientras que la Columbus University tiene aproximadamente 120.
Con satisfacción, Staff señaló que desde hace varios semestres la CSS ha seleccionado entre un 30% y un 40% de los egresados de la Universidad Latina para que realicen en sus instalaciones el internado que se exige como requisito previo para obtener la idoneidad.
A juicio de Staff, en esta relación, que ha sido productiva y de gran colaboración, el Seguro Social ha podido medir el trabajo y la calidad de la formación que reciben "nuestros egresados".
Por su parte, Quintero reconoció que la CSS también ha seleccionado a un número menor de sus egresados para el internado, no obstante, atribuyó esta situación a la necesidad de "recurso humano" que enfrenta la entidad de seguridad social, "porque ha sido objeto de muchas críticas por parte de la población que demanda servicios a tiempo y de calidad".
Con miras a buscar una solución a la distribución del estudiantado en todas las instalaciones hospitalarias del país, Carlos Staff recomendó definir cuáles son los hospitales con capacidad docente y cuál es la capacidad de recepción de estudiantes de cada uno de ellos y, sobre esa base, hacer una distribución equitativa de los espacios.
Esta distribución equitativa, agregó, debe estar contenida en un "plan nacional de rotación clínico-quirúrgica", que permita a todos los estudiantes pasar por las mismas experiencias, y acceder a una educación de calidad enmarcada en lo que el país demanda.
Asimismo sugirió que, como una forma de darle prioridad al estudiante de la UP, se les asignen los primeros espacios de las prácticas, pues esta facultad tiene un prestigio ganado que nadie puede poner en duda.
Por su parte, Emperatriz de Quintero considera que con organización y planificación puede hacerse un calendario de rotaciones clínicas, y se podrá comprobar que hay espacio para todos "y sobra", tal como lo han hecho la Columbus University y la Latina en las instalaciones del Ministerio de Salud.
En ese sentido, señaló que desde hace dos semestres, los estudiantes de ambas universidades realizan sus rotaciones en hospitales del MINSA y hasta ahora no se ha presentado "esa situación de desastres, que vislumbraba el decano Mendoza", quien aseguraba que los pacientes iban a estar muy demandados por los futuros médicos.
Ello es así, sostuvo, porque en los convenios se ha establecido que los preceptores clínicos, es decir, los funcionarios de la institución, no deben atender más de cinco estudiantes.
Para el decano de la Facultad de Medicina de la UP, Enrique Mendoza, un aspecto que no debe perderse de vista es que las universidades privadas son agentes económicos y, "desde una perspectiva ética, no deben lucrar con los bienes del Estado".
A su juicio, lo anterior es evidenciado en la reciente resolución N° 201-2756 de 25 de septiembre de 2002, dictada por la Dirección General de Ingresos y promulgada en la Gaceta Oficial, que elimina el privilegio que tenían las universidades privadas de no pagar el Impuesto a la Transferencia de Bienes Corporales Muebles.
Sobre este particular, Mendoza citó una noticia publicada en El Panamá América sobre este tema en la que se afirma que "fuentes del sector educativo consultados sobre la aplicación de esta medida explicaron que ésta obedece a que el Gobierno considera a la educación superior privada como un negocio bien lucrativo".
Sin embargo, para los voceros de las facultades de medicina particulares, éstas están llenando un vacío que existía en el país, pues vale recordar que previo a su creación, un número importante de jóvenes panameños que no alcanzaban un cupo para estudiar medicina y carreras afines en la Universidad de Panamá se iban al extranjero, lo que representa una gran fuga de divisas para el país.
Staff explicó que en el año de 1992 se realizó un estudio que determinó que anualmente once millones de dólares se escapaban del país, debido al alto número de jóvenes panameños que se iban a otros países a formarse en estas profesiones, no obstante, desconoce cómo ha cambiado esta situación en la actualidad.
Explicó que de no existir las nuevas facultades de medicina, quizás un tercio de los jóvenes que allí se forman, se hubiese ido a México, Costa Rica u otros países, mientras que los restantes no hubiesen podido continuar sus estudios y hubieran visto frustradas sus aspiraciones.
En lugar de reiterarse como el adalid de la nueva izquierda, Lula ha retornado como portaestandarte de una gran coalición del capital productivo y el trabajo. La prominencia de José de Alencar, líder de la Federación Industrial del rico estado de Minas Gerais, como candidato del PT a la vicepresidencia de la República es bastante más que un dato fortuito. Como tampoco el educado new look de un Lula bien trajeado es un simple maquillaje de campaña. Para entenderlo debe partirse de identificar a qué se opone esa alianza y comprender lo que ella propone. Sólo así puede explicarse por qué un sector tan relevante de la burguesía brasileña ha resuelto apoyar a candidatos de izquierda en las regiones más desarrolladas del país, mientras que las más atrasadas aún son pasto del viejo populismo conservador.
No se trata apenas de rechazar al continuismo de Fernando Enrique Cardoso sino, más concretamente, del repudio tanto a la desnacionalización de la economía como su obediencia a las políticas estadounidenses, traducidas en excesivos favores al capital financiero transnacional y abusivas tasas de interés, que están entre las mayores del mundo. En contrapartida, como observa Theotonio dos Santos, esto implica protegerse contra una apertura demasiado indiscriminada de la economía brasileña frente al capital financiero transnacional, abanderando una propuesta estratégica que permita recuperar el crecimiento del mercado interno y el desarrollo expansivo de la economía.
Un elemento crítico de este giro ha sido la reacción brasileña ante el ALCA, vista como una amenaza inminente contra la industria brasileña. En su lugar, Lula propone unir mercados sudamericanos -como, por ejemplo, profundizar al Mercosur hasta su fusión aduanera y monetaria- con extensiones hacia África y mayores compromisos con China, India y Rusia por un lado, y con la Unión Europea por el otro. Ello renueva una visión estratégica del Brasil del siglo XXI, como respuesta contemporánea a la que en su tiempo el Imperio vislumbró en el siglo XIX.
En esa perspectiva, no es de extrañar la visible adhesión de los militares brasileños al proyecto. Como tampoco sorprende la incomprensión inicial de algunos segmentos de la izquierda tradicional, que en 1998 fueron los aliados del PT. El Partido Socialista Popular (PSP), ex comunista, que hasta la primera vuelta apoyó a Ciro Gomes pese a su repudiado entorno de cómplices de la época de Color de Melo, o el Partido Socialista Brasileño (PSB) y el Partido Democrático Trabalhista (el PTD, de Leonel Brizola, que secundaron al evangélico Anthony Garotinho alegando la inquietud o el pretexto de que el PT esta vez adquirió compromisos electorales con la derecha.
Mas, para la segunda vuelta, los tres vuelven a coaligarse con su antiguo socio mayor, pero coincidiendo ahora con relevantes segmentos del Partido Liberal, así como del PSDB de Cardoso y del veterano PMDB, que antaño fueron los adversarios de la alianza de las izquierdas. Sin duda, otro Brasil está en gestación.
La Fundación Parroquia San José, El Valle de Antón, ofrece un modelo digno de considerar en parroquias rurales de condiciones parecidas. Sin embargo, hay que destacar que el primer requisito es la iniciativa y la dedicación de una persona como Jean-Claude Augrain, francés, banquero jubilado, quien ha demostrado un sentido apostólico callado, práctico y sin egocentrismo. A quienes lo conocemos, Jean-Claude nos ha revelado una dimensión social, humanista y espiritual que nos inspira a imitarlo.
(ariyan@sinfo.net)
No obstante, aclaró que si se admite a las universidades privadas utilizar los las facilidades físicas y tecnológicas de los hospitales públicos, éstas deben pagar una justa compensación económica al centro hospitalario respectivo.
La funcionaria recomendó a la Universidad de Panamá, promover una reglamentación integral en torno al uso de las instalaciones hospitalarias oficiales, teniendo en cuenta a todos los sectores involucrados.
Aunque ambas universidades privadas han tenido acceso a las instalaciones hospitalarias del Ministerio de Salud para cumplir con las prácticas clínicas establecidas en sus respectivos planes de estudio, no deja de ser "importante" la experiencia que podrían adquirir los estudiantes en las instalaciones de la CSS.
Emperatriz de Quintero, decana de la Facultad de Medicina de la Columbus University, indicó que "la Columbus" tiene una cátedra de geriatría y de gerontología, y la única entidad que tiene estos servicios es la CSS. Por ello, agregó, les interesa acceder a esos servicios, para que sus estudiantes se fogueen allí. "El interés no es pelear espacios", aclaró.
Además, reconoce que la falta de acceso para los estudiantes a las instalaciones de la CSS está creando un vacío en su formación, porque se les está privando de la experiencia de atender poblaciones aseguradas, sobre todo a nivel primario, es decir, en los hospitales regionales.
Por su parte, Staff indicó que es importante que los futuros médicos se formen teniendo experiencias y conocimientos sobre las diferentes realidades de salud del país, y eso podría lograrse si también tienen acceso a la población panameña asegurada.
Tanto la Universidad Latina como la Columbus University han firmado "provechosos" convenios con el Ministerio de Salud (MINSA) y con los patronatos que regentan el Hospital Santo Tomás, el Hospital del Niño y el Hospital Nicolás Solano, lo que ha permitido las rotaciones clínicas de los estudiantes. También han podido utilizar algunos centros de salud del área metropolitana y San Miguelito.
Como parte de estos acuerdos, informaron Staff y Quintero, las universidades dan a los patronatos un aporte económico por cada estudiante y a la vez colaboraran con seminarios de actualización y mejoramiento académico de los médicos, enfermeras y profesionales afines que laboran en los hospitales.
Cada semestre el Patronato del Hospital Santo Tomás, por ejemplo, recibe B/. 150 por cada estudiante, lo que constituye una contribución importante si se toma en consideración que la Universidad Latina tiene unos 130 estudiantes en el nivel clínico, mientras que la Columbus University tiene aproximadamente 120.
Con satisfacción, Staff señaló que desde hace varios semestres la CSS ha seleccionado entre un 30% y un 40% de los egresados de la Universidad Latina para que realicen en sus instalaciones el internado que se exige como requisito previo para obtener la idoneidad.
A juicio de Staff, en esta relación, que ha sido productiva y de gran colaboración, el Seguro Social ha podido medir el trabajo y la calidad de la formación que reciben "nuestros egresados".
Por su parte, Quintero reconoció que la CSS también ha seleccionado a un número menor de sus egresados para el internado, no obstante, atribuyó esta situación a la necesidad de "recurso humano" que enfrenta la entidad de seguridad social, "porque ha sido objeto de muchas críticas por parte de la población que demanda servicios a tiempo y de calidad".
Con miras a buscar una solución a la distribución del estudiantado en todas las instalaciones hospitalarias del país, Carlos Staff recomendó definir cuáles son los hospitales con capacidad docente y cuál es la capacidad de recepción de estudiantes de cada uno de ellos y, sobre esa base, hacer una distribución equitativa de los espacios.
Esta distribución equitativa, agregó, debe estar contenida en un "plan nacional de rotación clínico-quirúrgica", que permita a todos los estudiantes pasar por las mismas experiencias, y acceder a una educación de calidad enmarcada en lo que el país demanda.
Asimismo sugirió que, como una forma de darle prioridad al estudiante de la UP, se les asignen los primeros espacios de las prácticas, pues esta facultad tiene un prestigio ganado que nadie puede poner en duda.
Por su parte, Emperatriz de Quintero considera que con organización y planificación puede hacerse un calendario de rotaciones clínicas, y se podrá comprobar que hay espacio para todos "y sobra", tal como lo han hecho la Columbus University y la Latina en las instalaciones del Ministerio de Salud.
En ese sentido, señaló que desde hace dos semestres, los estudiantes de ambas universidades realizan sus rotaciones en hospitales del MINSA y hasta ahora no se ha presentado "esa situación de desastres, que vislumbraba el decano Mendoza", quien aseguraba que los pacientes iban a estar muy demandados por los futuros médicos.
Ello es así, sostuvo, porque en los convenios se ha establecido que los preceptores clínicos, es decir, los funcionarios de la institución, no deben atender más de cinco estudiantes.
Para el decano de la Facultad de Medicina de la UP, Enrique Mendoza, un aspecto que no debe perderse de vista es que las universidades privadas son agentes económicos y, "desde una perspectiva ética, no deben lucrar con los bienes del Estado".
A su juicio, lo anterior es evidenciado en la reciente resolución N° 201-2756 de 25 de septiembre de 2002, dictada por la Dirección General de Ingresos y promulgada en la Gaceta Oficial, que elimina el privilegio que tenían las universidades privadas de no pagar el Impuesto a la Transferencia de Bienes Corporales Muebles.
Sobre este particular, Mendoza citó una noticia publicada en El Panamá América sobre este tema en la que se afirma que "fuentes del sector educativo consultados sobre la aplicación de esta medida explicaron que ésta obedece a que el Gobierno considera a la educación superior privada como un negocio bien lucrativo".
Sin embargo, para los voceros de las facultades de medicina particulares, éstas están llenando un vacío que existía en el país, pues vale recordar que previo a su creación, un número importante de jóvenes panameños que no alcanzaban un cupo para estudiar medicina y carreras afines en la Universidad de Panamá se iban al extranjero, lo que representa una gran fuga de divisas para el país.
Staff explicó que en el año de 1992 se realizó un estudio que determinó que anualmente once millones de dólares se escapaban del país, debido al alto número de jóvenes panameños que se iban a otros países a formarse en estas profesiones, no obstante, desconoce cómo ha cambiado esta situación en la actualidad.
Explicó que de no existir las nuevas facultades de medicina, quizás un tercio de los jóvenes que allí se forman, se hubiese ido a México, Costa Rica u otros países, mientras que los restantes no hubiesen podido continuar sus estudios y hubieran visto frustradas sus aspiraciones.