¿Otro escándalo en Educación?
Escuchaba a un par de colegas hablando sobre la clara evidencia de procesos alterados en una licitación para adjudicar libros de texto. ¿Libros de texto? ¿También con éstos hacen trampas en el Ministerio de Educación? Es imperante que sigamos más de cerca el papel que dicho ministerio juega en la política educativa del Estado. Es la entidad que posee una función social sobre la que pesa un mandato de gran fuerza: hacer de la escuela una institución democrática y democratizante. Y tal vez nunca antes -durante la década- ha estado más alejada de esa misión.
Ese mandato exige que la escuela sea capaz de extender su cobertura a todas las personas en edad escolar, retener en sus aulas a los alumnos hasta que finalicen la escolaridad obligatoria, ofrecer saberes adaptados a la realidad actual del mundo y nuestra sociedad y favorecer el logro de competencias para adecuarse a los cambios; desarrollar un capital cultural que compense las carencias con las que muchos o algunos alumnos llegan a la escuela y promover vínculos saludables entre las personas. ¿Cumple el Ministerio de Educación con ese mandato? La pregunta no está de más; y por qué no lo hace y debe hacerlo, ya que es la institución que garantiza el orden establecido por las leyes en esta materia y quien las protege. Es la que tiene a su cargo el control de las normas e impone la sanción que corresponda cuando una persona transgrede, a todas luces, las normas establecidas en el mecanismo institucional. Lamentablemente, a las actuales autoridades gubernamentales la educación les importa poco o nada. Ellas están en otra cosa...
Me explicaron que dicho ministerio amplió la cobertura obligatoria de la educación con la enseñanza básica general. Que durante esos nueve años, el alumno construye lo que será su proyecto de vida, supone que adquiere madurez afectiva e intelectual. Las decisiones a partir de allí serán orientadas, pues debe elegir el tipo de bachillerato que seguirá. Que ese bachillerato posee tres objetivos fundamentales: formar jóvenes como ciudadanos capaces de elaborar un proyecto de vida propio y de adquirir una identidad personal y ocupacional; dotar una formación general de fundamento en la que se retoman los aprendizajes de los nueve años anteriores, con el fin de afirmarlos y asegurar el desarrollo de habilidades para enfrentar su participación activa, reflexiva y crítica en los distintos ámbitos de la vida social y, brindar formación orientada, destinada a profundizar ciertas áreas de acuerdo con las necesidades del contexto social y productivo.
Ahora bien, ¿por qué empresas que venden sus libros con tanto éxito en Panamá son descalificadas de una licitación porque no cumplen sus libros con los programas de estudio? ¿Cómo les permite el Ministerio de Educación a esas empresas circular esos libros, si no son aprobados por ellos para ser utilizados en las escuelas del país? Distribuidora Lewis, Ediesco, Santillana, McGraw Hill... son muchos nombres de autores nacionales conocidos entre los docentes para que de pronto, los libros que mejor responden a los programas de estudio de nuestro país sean totalmente extranjeros. ¿ Es que el BID impone que sean esas empresas las que ganen los concursos?
Siguiendo el orden de las preguntas hechas por los colegas que hablaban del asunto, ¿quiénes son los técnicos que realizan las evaluaciones? ¿Pueden nombrarse y anularse comisiones técnicas de evaluación en contrataciones públicas? Pero lo que me motivó a hacer esta reflexión pública fue conocer que unos meses antes de la presentación de ofertas, dos empresas de las participantes recibieron, en sus casas matrices, fuera de Panamá, ofertas de venta del concurso por una módica comisión del 20%. Si hablamos de una licitación por casi dos millones de balboas, la coima es de casi B/400,000.00: ¿Para quién y entre quiénes se repartirá esto? Falta de pruebas, en corrupción ésta es la "clásica". ¿Quién va a dejar cinta grabada o contrato firmado para el cobro de esta suma? ¿Qué hizo la Fiscalía Anticorrución al respecto? Es seguro que los que se negaron a pagar, no ganaron. Entonces, ¿ pagaron los que ganaron? ¿Qué tiene que decir usted de esto, señora Ministra, sin decir mentiras de la verdad?
Sabemos que los libros no serán los únicos recursos que sirvan a los jóvenes para hacer estudios sistemáticos, ser capaz de superar las dificultades que las nuevas etapas les planteen y estar lo suficientemente maduros para visualizar ese proyecto de vida que deben escoger; sin embargo, son un componente importante. El hecho de que el Ministerio de Educación solicite a una entidad financiera internacional un préstamo millonario para dotar de recurso textual a casi toda la población escolar del sistema oficial, nos demuestra que es un elemento importante en la formación del estudiantado. Debe, por lo tanto y sin vacilaciones, escogerse el mejor.
Además, se nos habla tanto de motivar a empresas que inviertan en Panamá pero, ¿no alejará a los inversionistas honestos saber que las reglas de juego en el Ministerio de Educación son las coimas y que no tienen la oportunidad de participar en igualdad de condiciones? ¿Qué vamos a hacer con la educación de nuestro país? ¿Cuándo tendremos una buena administración de la educación nacional? ¿Qué podemos hacer por Panamá? Seguir la lucha porque se imponga la justicia, tal como lo dice Rodolfo Von Iherring: "El derecho no es una lógica sino una idea de fuerza; he ahí por qué la justicia que sostiene en una mano la balanza donde pesa el derecho, sostiene en la otra la espada que sirve para hacerlo efectivo (...) y el derecho no reina verdaderamente, más que en el caso en que la fuerza desplegada por la justicia para sostener la espada, iguale a la habilidad que emplea en manejar la balanza."
(abernal@sinfo.net)
Ese mandato exige que la escuela sea capaz de extender su cobertura a todas las personas en edad escolar, retener en sus aulas a los alumnos hasta que finalicen la escolaridad obligatoria, ofrecer saberes adaptados a la realidad actual del mundo y nuestra sociedad y favorecer el logro de competencias para adecuarse a los cambios; desarrollar un capital cultural que compense las carencias con las que muchos o algunos alumnos llegan a la escuela y promover vínculos saludables entre las personas. ¿Cumple el Ministerio de Educación con ese mandato? La pregunta no está de más; y por qué no lo hace y debe hacerlo, ya que es la institución que garantiza el orden establecido por las leyes en esta materia y quien las protege. Es la que tiene a su cargo el control de las normas e impone la sanción que corresponda cuando una persona transgrede, a todas luces, las normas establecidas en el mecanismo institucional. Lamentablemente, a las actuales autoridades gubernamentales la educación les importa poco o nada. Ellas están en otra cosa...
Me explicaron que dicho ministerio amplió la cobertura obligatoria de la educación con la enseñanza básica general. Que durante esos nueve años, el alumno construye lo que será su proyecto de vida, supone que adquiere madurez afectiva e intelectual. Las decisiones a partir de allí serán orientadas, pues debe elegir el tipo de bachillerato que seguirá. Que ese bachillerato posee tres objetivos fundamentales: formar jóvenes como ciudadanos capaces de elaborar un proyecto de vida propio y de adquirir una identidad personal y ocupacional; dotar una formación general de fundamento en la que se retoman los aprendizajes de los nueve años anteriores, con el fin de afirmarlos y asegurar el desarrollo de habilidades para enfrentar su participación activa, reflexiva y crítica en los distintos ámbitos de la vida social y, brindar formación orientada, destinada a profundizar ciertas áreas de acuerdo con las necesidades del contexto social y productivo.
Ahora bien, ¿por qué empresas que venden sus libros con tanto éxito en Panamá son descalificadas de una licitación porque no cumplen sus libros con los programas de estudio? ¿Cómo les permite el Ministerio de Educación a esas empresas circular esos libros, si no son aprobados por ellos para ser utilizados en las escuelas del país? Distribuidora Lewis, Ediesco, Santillana, McGraw Hill... son muchos nombres de autores nacionales conocidos entre los docentes para que de pronto, los libros que mejor responden a los programas de estudio de nuestro país sean totalmente extranjeros. ¿ Es que el BID impone que sean esas empresas las que ganen los concursos?
Siguiendo el orden de las preguntas hechas por los colegas que hablaban del asunto, ¿quiénes son los técnicos que realizan las evaluaciones? ¿Pueden nombrarse y anularse comisiones técnicas de evaluación en contrataciones públicas? Pero lo que me motivó a hacer esta reflexión pública fue conocer que unos meses antes de la presentación de ofertas, dos empresas de las participantes recibieron, en sus casas matrices, fuera de Panamá, ofertas de venta del concurso por una módica comisión del 20%. Si hablamos de una licitación por casi dos millones de balboas, la coima es de casi B/400,000.00: ¿Para quién y entre quiénes se repartirá esto? Falta de pruebas, en corrupción ésta es la "clásica". ¿Quién va a dejar cinta grabada o contrato firmado para el cobro de esta suma? ¿Qué hizo la Fiscalía Anticorrución al respecto? Es seguro que los que se negaron a pagar, no ganaron. Entonces, ¿ pagaron los que ganaron? ¿Qué tiene que decir usted de esto, señora Ministra, sin decir mentiras de la verdad?
Sabemos que los libros no serán los únicos recursos que sirvan a los jóvenes para hacer estudios sistemáticos, ser capaz de superar las dificultades que las nuevas etapas les planteen y estar lo suficientemente maduros para visualizar ese proyecto de vida que deben escoger; sin embargo, son un componente importante. El hecho de que el Ministerio de Educación solicite a una entidad financiera internacional un préstamo millonario para dotar de recurso textual a casi toda la población escolar del sistema oficial, nos demuestra que es un elemento importante en la formación del estudiantado. Debe, por lo tanto y sin vacilaciones, escogerse el mejor.
Además, se nos habla tanto de motivar a empresas que inviertan en Panamá pero, ¿no alejará a los inversionistas honestos saber que las reglas de juego en el Ministerio de Educación son las coimas y que no tienen la oportunidad de participar en igualdad de condiciones? ¿Qué vamos a hacer con la educación de nuestro país? ¿Cuándo tendremos una buena administración de la educación nacional? ¿Qué podemos hacer por Panamá? Seguir la lucha porque se imponga la justicia, tal como lo dice Rodolfo Von Iherring: "El derecho no es una lógica sino una idea de fuerza; he ahí por qué la justicia que sostiene en una mano la balanza donde pesa el derecho, sostiene en la otra la espada que sirve para hacerlo efectivo (...) y el derecho no reina verdaderamente, más que en el caso en que la fuerza desplegada por la justicia para sostener la espada, iguale a la habilidad que emplea en manejar la balanza."
(abernal@sinfo.net)