Otro puente sobre el Canal
La iniciativa del Gobierno Nacional de promover la construcción de otro puente sobre la vía interoceánica es acertada y conveniente. La fórmula de financiamiento, sin embargo, es desafortunada porque podría confirmar uno de los grandes reparos de la comunidad internacional sobre la administración del Canal de Panamá en manos panameñas.
Toda persona que haya tenido que cruzar el Puente de las Américas recientemente durante las horas pico -por la mañana entre 5 a 8 a.m. y por la tarde entre 5 a 7 p.m.- sabe que es absolutamente necesaria la edificación de un puente adicional o vía subterránea. Amén de la necesidad de una vía alterna para proteger a la economía nacional de la eventualidad que la estructura del puente actual, la cual cumplirá 40 años en el 2002, sufra algún daño permanente.
Con mucho tino, el ministro de Obras Públicas, Moisés Castillo, ha confirmado que el gobierno tiene programado convocar una licitación pública para la construcción de un puente sobre el Canal y de las vías de acceso al mismo (quedando desechada, al parecer, la alternativa de un túnel). Dicho puente estaría ubicado específicamente en el sector de Paraíso, exactamente al inicio del Corte Culebra, después de pasar las esclusas de Miraflores y antes de llegar al sector de Gamboa. Está por definirse el recorrido exacto de las vías de acceso. El costo total de la obra podría alcanzar los 100 millones de dólares.
Según declaraciones del Ing. Castillo, no será necesario establecer peajes para cruzarlo ya que el costo de la obra sería financiado por la Autoridad del Canal de Panamá. Por ende -señala el Ing. Castillo-, serán los usuarios del Canal de Panamá los que paguen por su construcción. Al parecer, el gobierno quiere incluir dichos costos en los gastos del ensanche del Corte Culebra.
La propuesta de financiamiento es preocupante ya que no se trata de una inversión para la operación y mejoramiento del Canal de Panamá. Lo confirma el hecho que la construcción del puente no fue planificada por la Autoridad del Canal de Panamá sino por el Ministerio de Obras Públicas, institución que licitará su construcción. También lo confirma el hecho que la construcción del puente Van Dam en 1980 no iba ni fue financiada por la Comisión del Canal de Panamá.
Esta propuesta podría ser interpretada nacional e internacionalmente como una fórmula para utilizar los recursos del Canal de Panamá para financiar el gasto público del Gobierno Nacional. Hoy es este puente, pero mañana podrían ser escuelas, centros de salud y hasta salarios para policías.
Es indiscutible que la obra es necesaria. En realidad, el segundo puente debió haberse construido hace 20 años cuando se adjudicó la edificación del puente Van Dam, el cual nunca se construyó a pesar de que el gobierno se gastó millones. No se deben utilizar, sin embargo, los recursos del Canal de Panamá para este fin. Esos recursos no son infinitos y se requieren para futuras obras que busquen mantener la vigencia y rentabilidad de la vía interoceánica para varias generaciones más. ¡Busquen otra fórmula!
Toda persona que haya tenido que cruzar el Puente de las Américas recientemente durante las horas pico -por la mañana entre 5 a 8 a.m. y por la tarde entre 5 a 7 p.m.- sabe que es absolutamente necesaria la edificación de un puente adicional o vía subterránea. Amén de la necesidad de una vía alterna para proteger a la economía nacional de la eventualidad que la estructura del puente actual, la cual cumplirá 40 años en el 2002, sufra algún daño permanente.
Con mucho tino, el ministro de Obras Públicas, Moisés Castillo, ha confirmado que el gobierno tiene programado convocar una licitación pública para la construcción de un puente sobre el Canal y de las vías de acceso al mismo (quedando desechada, al parecer, la alternativa de un túnel). Dicho puente estaría ubicado específicamente en el sector de Paraíso, exactamente al inicio del Corte Culebra, después de pasar las esclusas de Miraflores y antes de llegar al sector de Gamboa. Está por definirse el recorrido exacto de las vías de acceso. El costo total de la obra podría alcanzar los 100 millones de dólares.
Según declaraciones del Ing. Castillo, no será necesario establecer peajes para cruzarlo ya que el costo de la obra sería financiado por la Autoridad del Canal de Panamá. Por ende -señala el Ing. Castillo-, serán los usuarios del Canal de Panamá los que paguen por su construcción. Al parecer, el gobierno quiere incluir dichos costos en los gastos del ensanche del Corte Culebra.
La propuesta de financiamiento es preocupante ya que no se trata de una inversión para la operación y mejoramiento del Canal de Panamá. Lo confirma el hecho que la construcción del puente no fue planificada por la Autoridad del Canal de Panamá sino por el Ministerio de Obras Públicas, institución que licitará su construcción. También lo confirma el hecho que la construcción del puente Van Dam en 1980 no iba ni fue financiada por la Comisión del Canal de Panamá.
Esta propuesta podría ser interpretada nacional e internacionalmente como una fórmula para utilizar los recursos del Canal de Panamá para financiar el gasto público del Gobierno Nacional. Hoy es este puente, pero mañana podrían ser escuelas, centros de salud y hasta salarios para policías.
Es indiscutible que la obra es necesaria. En realidad, el segundo puente debió haberse construido hace 20 años cuando se adjudicó la edificación del puente Van Dam, el cual nunca se construyó a pesar de que el gobierno se gastó millones. No se deben utilizar, sin embargo, los recursos del Canal de Panamá para este fin. Esos recursos no son infinitos y se requieren para futuras obras que busquen mantener la vigencia y rentabilidad de la vía interoceánica para varias generaciones más. ¡Busquen otra fórmula!