Pactos célebres
Los panameños hemos sido testigos de la elaboración de pactos de toda índole. Comerciales, industriales, políticos, educativos, laborales, de las tunas del carnaval, y el muy recordado Pacto de la Colina, con el que se dio por terminada una huelga universitaria. El ajetreo político ha sido propicio para anunciar otros pactos que por su intención, han cobrado en el acontecer nacional, un sitial más deshonroso que dignificante. El pueblo escucha hablar de los pactos, pero realmente se niega a darle la relevancia que se pretende con su publicidad, ya que aprendió que se trata de la misma gente con los mismos propósitos y forma de actuar.
De los más recientes, podemos hablar del Pacto de la Pintada, que permitió al actual gobierno dominar la votación de la presidencia de la Asamblea Legislativa. Su existencia realmente efímera, no dejó otra huella que un distanciamiento entre la raza negra y la indígena. Con posterioridad, los dos votos más privilegiados entre los legisladores, dieron lugar a la formación, anuncio y explotación del Pacto META que, supuestamente, iba a adecentar las actividades en el hemiciclo parlamentario. Los hechos demostraron todo lo contrario y lo ocurrido en su ejercicio se tradujo en un aumento de la planilla, contratos de asesores muy bien remunerados, pero improductivos. Como cereza sobre el pastel, se devolvió el contrato del CEMIS con algunas observaciones, para luego negociar su aprobación, en la forma, con los intermediarios y los pagos que todo el pueblo supo por la denuncia que hizo el Legislador Carlos Afú, a quien pretenden señalar como único responsable, cuando él pudo callar y no lo hizo, sino que reveló el escándalo mayúsculo del famoso Pacto META. Con la pasividad del PRD y la tolerancia que le atribuyen a su dirigente-candidato, surgió el señalamiento del Pacto MAMI, que consiste en un acuerdo entre Martín y Mireya, de no agresión. Los mismos miembros del PRD han endilgado a su secretario general cargos de complicidad y compromiso con la gestión gubernamental. Pienso que los legisladores que seguían la línea de Martín, a quien denominaban el Legislador 72 fuera del Legislativo, carecían de libertad para decidir, y por ello la relación que se comenta del candidato con el CEMIS.
El ingenio del panameño es fértil y por ello es que a cada momento sale un anuncio sobre los pactos. Ahora se habla del Pacto GUIMI, que sugiere alianza entre Guillermo y Mireya, que me resisto a creer, conociéndolos a ambos. Por otro lado, se habla del Pacto CHICHO, que envuelve dos figuras polémicas y muy populares. Chinchorro y Chito. Este pacto se caracteriza por su actividad y su tenacidad en las denuncias por hechos bochornosos del mal uso de los recursos estatales. Pero allí no terminan los pactos. También se dice que hay uno que se conoce como el Pacto TEBA, que incluye a Teresa y Balbina, cuya sede es la Asamblea Legislativa. Un pacto que no podrá concertarse es el Pacto MATO, que integrarían Mayín y Toro.
El lenguaje político suma una cantidad de frases y apodos que son propios del folclor nacional, por ese estilo tenemos los "afu-dólares", "duro-dólares", "zapatos del pueblo", "ganarle al PRD", "sí se puede", "propuestas para ti" y "presidente de verdad", son algunas de las más conocidas. Los pactos serán noticias del pasado y quien crea que aludiendo a ellos convencerá los electores, está equivocado tanto por su candidatura, como por el desconocimiento que tiene de la calidad y cambios que se han producido en el votante. Panamá ya superó la política de los abrazos y besos, de las sonrisas y la cargadera de niños harapientos, que nunca más visitan.
Las exageraciones sobre lo ocurrido culminaron con un reportaje indicando que se trataba del peor desastre hecho por el hombre desde el bombardeo de Hiroshima. El Sierra Club, Friends of the Earth y otros grupos enfilaron sus ataques contra Exxon, organizaron mítines donde los asistentes cortaban sus tarjetas de crédito de Exxon y planeaban demandas penales contra ejecutivos y directores de la empresa.
La realidad es que Exxon gastó más en la limpieza de la zona que el monto del presupuesto anual de varios países. En algunos casos, la limpieza terminó haciendo más daño que el derrame original.
El petróleo flotando en el mar tiende a cuajarse en grandes trozos que se hunden y son cubiertos por la arena. Luego de cinco años es difícil conseguir rastros del derrame petrolero. Después de 10 años, si no se sabe dónde ocurrió, es casi imposible encontrarlo. Pero con el reciente e inmenso fallo, todo comienza de nuevo.
* Oceanógrafo, oficial submarinista retirado y analista de TechCentralStation.com
(c) www.aipenet.com
De los más recientes, podemos hablar del Pacto de la Pintada, que permitió al actual gobierno dominar la votación de la presidencia de la Asamblea Legislativa. Su existencia realmente efímera, no dejó otra huella que un distanciamiento entre la raza negra y la indígena. Con posterioridad, los dos votos más privilegiados entre los legisladores, dieron lugar a la formación, anuncio y explotación del Pacto META que, supuestamente, iba a adecentar las actividades en el hemiciclo parlamentario. Los hechos demostraron todo lo contrario y lo ocurrido en su ejercicio se tradujo en un aumento de la planilla, contratos de asesores muy bien remunerados, pero improductivos. Como cereza sobre el pastel, se devolvió el contrato del CEMIS con algunas observaciones, para luego negociar su aprobación, en la forma, con los intermediarios y los pagos que todo el pueblo supo por la denuncia que hizo el Legislador Carlos Afú, a quien pretenden señalar como único responsable, cuando él pudo callar y no lo hizo, sino que reveló el escándalo mayúsculo del famoso Pacto META. Con la pasividad del PRD y la tolerancia que le atribuyen a su dirigente-candidato, surgió el señalamiento del Pacto MAMI, que consiste en un acuerdo entre Martín y Mireya, de no agresión. Los mismos miembros del PRD han endilgado a su secretario general cargos de complicidad y compromiso con la gestión gubernamental. Pienso que los legisladores que seguían la línea de Martín, a quien denominaban el Legislador 72 fuera del Legislativo, carecían de libertad para decidir, y por ello la relación que se comenta del candidato con el CEMIS.
El ingenio del panameño es fértil y por ello es que a cada momento sale un anuncio sobre los pactos. Ahora se habla del Pacto GUIMI, que sugiere alianza entre Guillermo y Mireya, que me resisto a creer, conociéndolos a ambos. Por otro lado, se habla del Pacto CHICHO, que envuelve dos figuras polémicas y muy populares. Chinchorro y Chito. Este pacto se caracteriza por su actividad y su tenacidad en las denuncias por hechos bochornosos del mal uso de los recursos estatales. Pero allí no terminan los pactos. También se dice que hay uno que se conoce como el Pacto TEBA, que incluye a Teresa y Balbina, cuya sede es la Asamblea Legislativa. Un pacto que no podrá concertarse es el Pacto MATO, que integrarían Mayín y Toro.
El lenguaje político suma una cantidad de frases y apodos que son propios del folclor nacional, por ese estilo tenemos los "afu-dólares", "duro-dólares", "zapatos del pueblo", "ganarle al PRD", "sí se puede", "propuestas para ti" y "presidente de verdad", son algunas de las más conocidas. Los pactos serán noticias del pasado y quien crea que aludiendo a ellos convencerá los electores, está equivocado tanto por su candidatura, como por el desconocimiento que tiene de la calidad y cambios que se han producido en el votante. Panamá ya superó la política de los abrazos y besos, de las sonrisas y la cargadera de niños harapientos, que nunca más visitan.
Las exageraciones sobre lo ocurrido culminaron con un reportaje indicando que se trataba del peor desastre hecho por el hombre desde el bombardeo de Hiroshima. El Sierra Club, Friends of the Earth y otros grupos enfilaron sus ataques contra Exxon, organizaron mítines donde los asistentes cortaban sus tarjetas de crédito de Exxon y planeaban demandas penales contra ejecutivos y directores de la empresa.
La realidad es que Exxon gastó más en la limpieza de la zona que el monto del presupuesto anual de varios países. En algunos casos, la limpieza terminó haciendo más daño que el derrame original.
El petróleo flotando en el mar tiende a cuajarse en grandes trozos que se hunden y son cubiertos por la arena. Luego de cinco años es difícil conseguir rastros del derrame petrolero. Después de 10 años, si no se sabe dónde ocurrió, es casi imposible encontrarlo. Pero con el reciente e inmenso fallo, todo comienza de nuevo.
* Oceanógrafo, oficial submarinista retirado y analista de TechCentralStation.com
(c) www.aipenet.com