Pago de salarios a huelguistas
"Quien no trabaja no cobra", fue frase lapidaria del contralor general, Rubén Carles, durante el gobierno de Guillermo Endara, aludiendo a su obstinada negativa de pagar salarios caídos a educadores y empleados públicos en paro durante su administración. Y razón tenía. Doctrinalmente hablando, las huelgas corren por cuenta de los huelguistas, salvo que la culpa sea del empleador. Tal sería el caso, por ejemplo, de un paro de labores por incumplimiento de condiciones mínimas de seguridad. Pero el tipo de huelga de educadores, médicos y empleados de la salud pública que hoy padece el país, no encaja en la noción doctrinal porque escapa del ámbito laboral y se ubica en el campo político, de las decisiones de Estado como su causa detonante. ¿Quién corre con la cuenta? La respuesta es sencilla, el parado; porque de otro modo se estaría incurriendo en enriquecimiento sin causa o, visto del otro lado, de pago de lo no debido, con el agravante de que se trata de fondos ajenos, de los contribuyentes.
De ese modo, si alguien se ausenta o falta al trabajo, la primera consecuencia es que no cobra por el tiempo que no laboró. Por eso es incorrecto decir que se le descuenta tal o cual día o tiempo de ausencia, porque no hay descuento sino, sencillamente, que no se le debe pago alguno sólo estrictamente el tiempo que laboró.
Por ese motivo, nos parece absurdo y un pésimo ejemplo, que se hayan pagado los 13 días de huelga de los trabajadores públicos en paro. Así, se está incurriendo en posible conducta delictiva y en manejo indebido o poco juicioso de los fondos públicos.
De ese modo, si alguien se ausenta o falta al trabajo, la primera consecuencia es que no cobra por el tiempo que no laboró. Por eso es incorrecto decir que se le descuenta tal o cual día o tiempo de ausencia, porque no hay descuento sino, sencillamente, que no se le debe pago alguno sólo estrictamente el tiempo que laboró.
Por ese motivo, nos parece absurdo y un pésimo ejemplo, que se hayan pagado los 13 días de huelga de los trabajadores públicos en paro. Así, se está incurriendo en posible conducta delictiva y en manejo indebido o poco juicioso de los fondos públicos.