País distinto, sociedad amable, buen gobierno
¿Cuál es la posición de los candidatos y las fuerzas políticas, con relación a la apremiante agenda nacional que hoy nos desafía? ¿Cómo analizan el actual modelo socioeconómico? ¿Qué consecuencias tienen para los diversos sectores? ¿Cómo imbricar el crecimiento económico con la equidad social? ¿Cómo fortalecer la democracia política y la participación social? ¿Cuál es su posición respecto al tema ambiental y su relación con inversiones mineras, industriales, infraestructuras? ¿Cuál es el futuro del agro panameño, y de sus habitantes campesinos e indígenas los más pobres entre los pobres en este país?
¿Cómo enfrentar la multiforme violencia sin remilitarizar el país sea interna (cuarteles) o externamente (bases)? ¿Cuál es el programa para tratar la violencia social y la desintegración familiar? ¿Cómo frenar la corrupción pública y privada? ¿Alternativas para los jóvenes? ¿Necesidad de una estrategia de descentralización y desarrollo local? ¿Cuál es el esquema de integración regional para nuestro país? ¿Cómo integrar a los y las mejores unidades al servicio del país? ¿Cuál es la trayectoria de los y las aspirantes? ¿Cuál es su ejecutoria real y palpable a favor de la comunidad? ¿Su ejecutoria es una garantía para asegurar la mantención y profundización de los intereses nacionales? ¿Expresan una ética política y un comportamiento honesto tanto el o la aspirante como sus seguidores o fuerzas que lo respaldan? ¿Es un liderazgo democrático con capacidad de compartir o de sumar, o es un cambio un liderazgo autocrático o paternalista que ahoga iniciativas e impone su voluntad? ¿Cuál es el nivel de equilibrio emocional, tiene capacidad negociadora, sabe escuchar y tomar decisiones mesuradamente?
Las alianzas políticas, ¿tienen como sola finalidad el aferrarse, "ganar" el poder o un objetivo de impulsar un programa de gobierno al servicio de genuinos intereses nacionales? ¿Qué ofrecen, tienen capacidad y voluntad para cumplirlo? ¿Impulsan el clientelismo, la manipulación, el engaño, la compra de las conciencias o en cambio trabajan respetuosamente con campañas limpias y orientadoras de la comunidad? ¿Tienen capacidad para educar (y educarse) con la población?
Los procesos políticos conllevan una gran responsabilidad porque delegamos nuestra capacidad de decisión en personas e identidades, que portadores de ese poder acumulado tienen la capacidad de hacer y deshacer. No puede ser un carnaval donde el miércoles de Cenizas se diluye la farsa y languidece calle arriba y calle abajo, sino es una realidad que premia o paga muy caro, con hondas repercusiones en nuestra vida.
En un ensayo escrito en 1827, Charles Dupin expone que la población nacida después de la Revolución Francesa resumía así sus expectativas, validas para los/las panameños/as: querían un país distinto, una sociedad amable y un buen gobierno. Los manifiestos surrealistas lo dijeron de otra manera a mediados del siglo veinte: cambiar la vida y transformar el mundo.
Un día como hoy, hace 153 años, ocurrió el Incidente de la Tajada de Sandía, primera erupción colectiva ante la prepotencia imperial que nos ofrece como aprendizaje, que el buen gobierno sólo tiene sentido en el seno de una democracia política; es decir, un gobierno legalmente electo, pero que debe vincular permanentemente las libertades políticas, el desarrollo económico sostenible con las políticas de equidad social, pues sin el esfuerzo por la justicia social no hay buen gobierno. Este debe preocuparse notablemente de cómo se ejecutan las decisiones y, sobre todo, en provecho de quiénes, pues sus prácticas pueden y deben hilvanar la democracia política con democracia social y económica.