Paladín de la democracia verdadera
Amigo de Víctor Raúl Haya De la Torre y Ramiro Prialé, seguidor de la oratoria fogosa y combativa de Jorge Eliecer Gaitán, discípulo de Don Demetrio Porras, estuvo en Chile cuando Salvador Allende y Arturo Alessandri eran senadores en esa nación suramericana.
Tuve la dicha de conocerlo cuando el Movimiento de Abogados Independientes trataba de abrir espacios de discusión y debate sobre los tratados del Canal en 1976 y 1977 en un Panamá donde no había libertad de expresión y se reprimía toda disidencia o crítica contra el régimen del autócrata disfrazado de Mesías de esa época.
Ya había oído hablar de él cuando en 1968 ganó la Rectoría de la Universidad de Panamá y los militares dan un golpe de Estado y encarcelan en la Modelo al Dr. Zúñiga Guardia por su verticalidad siempre a prueba, en defensa de la democracia. Cuando se crea el Movimiento Independiente Democrático en un país donde por decreto estaban prohibidos los grupos políticos, lo vimos dar pasos en defensa de la participación popular democrática a través de una Asamblea Nacional Constituyente.
Luego, al constituir el Partido Acción Popular, estuvimos a su lado; y en 1984, cuando no se comprendió la decisión de ir por la Presidencia de la República en un acto de docencia y honestidad democrática, nos correspondió ser el Secretario General en esa azarosa y fraudulenta campaña electoral que le borró miles de votos a la candidatura del Dr. Zuñiga Guardia, como nos lo confesó años después un funcionario de la Embajada de los Estados Unidos de América.
Estudioso de nuestra realidad nacional, catedrático de Derecho Penal y miembro de número de la Academia Panameña de la Historia, no cejaba nunca en la lucha por un Panamá realmente democrático y donde el pueblo consciente de su poder, no fuera como ganado al matadero de las campañas electorales, fuera con el PRD u otras organizaciones donde prima el dinero y no los méritos ni la capacidad del individuo.
Me quedo con un fragmento de su discurso del 29 de enero de 1989 en el Teatro Bella Vista, que nos resume la esencia de este paladín por una democracia verdadera en Panamá: "...Como decía Méndez Pereira y aquellos rectores de esa estirpe, cuando allí en esa Universidad nos convocaba a los estudiantes y se ponía a soñar, porque era un enamorado de la vida y soñaba con nosotros y decía que hay que tener ideal; sino la tuviera el huevo, ¿qué haría ese huevo cuando está en el nido, sino sabe que mañana va ser un pájaro volando con un cielo azul? ¿Qué sería de la semilla en el surco oscuro, si ella no supiera que mañana va ser una espiga dorada al sol? El saber que la mala hora tiene mañana un lindo amanecer es lo que nos debe convocar a nosotros. Qué oscura que está la noche y qué cerca está el camino. La noche actual es oscura como toda noche más cerca al amanecer, esa aurora democrática panameña se acerca galopando".