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Palmas para el Mesías


Hoy, antes de la procesión de las palmas o los ramos, se lee el Evangelio de San Lucas 19,28-40, en el que se narra el pasaje donde la gente y los discípulos alababan a Dios a gritos por sus milagros.
Durante su misión terrenal, Jesús no había recibido una manifestación de alabanza como la que se daba en ese día. Lo curioso es que esa misma gente que le gritaba: "¡Bendito el que viene como Rey, en nombre del Señor!", el viernes siguiente pedían su crucifixión. También nosotros alabamos y bendecimos a Dios reunidos los domingos en el Templo, pero cuando salimos, lo crucificamos con el trato que damos a nuestros hermanos, las injusticias que cometemos y la falta de caridad en las relaciones y convivencias familiares.
Este domingo inicia la Semana Santa; el santo de los santos vive los momentos más dramáticos de su vida terrenal. No es una semana para organizar fiestas playeras, ni para retirarnos al rincón más escondido del interior y olvidarnos de todo lo vivido por Cristo para redimirnos. Participemos en los actos religiosos. Meditemos con fe la Pasión de Cristo para celebrar su resurrección. No seamos indiferentes ante la conmemoración de los hechos que como cristianos debemos de agradecer a Dios.
El personaje central de todo este drama no es un profeta de los muchos que menciona la Sagrada Escritura, quienes realizaron su misión y murieron. Se trata del Mesías, el hijo unigénito de Dios que padeció y murió por nosotros pecadores. Tengamos una actitud coherente con lo que creemos y practicamos durante esta semana, que culminará con la triunfante resurrección de Cristo, que también es nuestro triunfo sobre la muerte.

101 años de Panamá América

 
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