Panaglobal: un web de oportunidades
El siglo XX, que nos ha tocado vivir, terminó por convertir el planeta en una Aldea Global y nos vendió definitivamente la idea que el mundo es cada día más interdependiente, que la comunicación instantánea es una de las grandes magias de finales del milenio y que el mercado global es una real oportunidad, pero que su conquista tiene un coste: conocimiento (información + tecnología) y creatividad para obtener calidad y competitividad.
En ningún otro período de su historia, la humanidad avanzó con mayor decisión para transformar nuestro planeta azul en una gran esfera de comercio integrado, abierto, con espacios económicos impensables hace unas dos décadas. Hoy, la autopista de Internet derriba puertas y murallas ancestrales de incomunicación y abre ventanas insospechadas para el conocimiento y los negocios.
El mundo está al alcance de su mano, pareciera decirnos la publicidad, pero lo cierto es que aún existen paredes infranqueables. Los cambios acelerados, globales, profundos, aún en pleno proceso, producen una lógica incertidumbre. Formamos parte de una sociedad en transición, la más radical, sorprendente, dinámica y explosiva, porque la Ciencia y la Tecnología, como la informática y sus múltiples derivados, le han puesto alas a lo que resta del milenio.
Las oportunidades del mercado mundial parecieran abiertas para todos en iguales condiciones, pero ello no es así. Los niveles de desarrollo, conocimiento y tecnologías resultan abismales entre países industrializados del Norte y en vías de desarrollo del Sur.
Cada Nación, como históricamente ha ocurrido, promueve y busca imponer sus ventajas comparativas y competitivas, y desarrolla sus estrategias basadas en la herramienta clave del conocimiento, donde el papel de la información es cada vez más indispensable para competir con éxito.
El gran pastel de la economía mundial está en vitrina a la vista de todos, pero no es para todos, ni sus partes son iguales a la hora de la distribución. Los resultados son más previsibles que los de la economía en el cambiante escenario global: la mayor tajada la obtienen los que están más preparados y conocen mejor las características del pastel.
Esta revolución económica, estallido de nuevos escenarios, aun en un periodo de evaluación, ha obligado a muchos a trabajar como bomberos, siempre en emergencia y en estado de alerta. No es lo más recomendable, aunque esa actitud demuestra, al menos, un desarrollo del instinto de sobrevivencia.
La planeación estratégica -con información, análisis y creatividad- sigue siendo una herramienta válida para atender las señales del mercado e insertarse con mayor éxito en el complejo escenario global.
Está surgiendo una nueva empresa privada, con compromisos que adquieren la dimensión del Estado en el pasado dentro de las perspectivas de la nueva Sociedad Civil, una gerencia con un liderazgo más flexible, mayor conocimiento global y un fuerte olfato en el manejo de la información especializada y su procesamiento.
Los países a lo interno también viven su comercio global y competitivo, en su propia escala, con un escenario igualmente dinámico, móvil, pleno de riesgos e incertidumbre.
Sin duda, que para impactar en el mercado, dialogar e interactuar con los consumidores potenciales, se requiere presentar un producto atractivo, útil, que reúna las siete letras claves del siglo XXI: Calidad.
La información globalizada y estratégica, ha puesto al alcance de millones de personas información estratégica y puntual para decidir.
El hombre común y corriente está cada día más preparado para la decisión final.
Es cierto que el cliente, usuario, el consumidor, las personas que acuden a comprar algún producto y servicio, viven y son impactados por una selva de mensajes, cada día más masivos.
Estamos ante una verdadera agresión de mensajes estridentes, que lejos de persuadir, confunden por su carencia de contenido, profundidad y de motivación real.
Sinceramente, no venden, la fuerza del mensaje llega hasta la orilla, ya sin oxígeno, ni aliento, se disuelve como pompas de jabón, carece de toda efectividad.
La información estratégica es hoy un producto de punta, de alta efectividad, permanece en el tiempo, es bien recibida, contiene una elevada resolución en si misma, y por su contenido, creatividad y análisis, posibilita la toma de decisiones.
Las Relaciones Públicas modernas persuaden con un contenido efectivo y de impacto real por la calidad de su mensaje, transparencia, creatividad, oportunidad, porque el concepto justo a tiempo es una exigencia de los nuevos tiempos y de la efectividad.
La herramienta de la información con contenido y un concepto creativo, en un medio de comunicación, permite la persuación en cualquier mercado por sofisticado, exigente y especializado que éste sea.
El producto información debe ser fresco como una fruta recién cortada del árbol, poseer el contenido y la energía que le permita desplazarse a otros planetas, si fuera necesario, dueño de una autonomía por lo que representa en sí y que le permite al comprador ocasional, adquirido para su uso, sabiendo que le traerá un beneficio.
Estamos trabajando con una nueva visión, con la herramienta de la información estratégica, analítica y creativa, donde su mensaje cuenta. Información con un alto valor agregado, transparente, que le pone un pie en el futuro. Información para el cambio, renovada en su propia corporalidad, transformadora, abierta, con participación e identidad.
En ningún otro período de su historia, la humanidad avanzó con mayor decisión para transformar nuestro planeta azul en una gran esfera de comercio integrado, abierto, con espacios económicos impensables hace unas dos décadas. Hoy, la autopista de Internet derriba puertas y murallas ancestrales de incomunicación y abre ventanas insospechadas para el conocimiento y los negocios.
El mundo está al alcance de su mano, pareciera decirnos la publicidad, pero lo cierto es que aún existen paredes infranqueables. Los cambios acelerados, globales, profundos, aún en pleno proceso, producen una lógica incertidumbre. Formamos parte de una sociedad en transición, la más radical, sorprendente, dinámica y explosiva, porque la Ciencia y la Tecnología, como la informática y sus múltiples derivados, le han puesto alas a lo que resta del milenio.
Las oportunidades del mercado mundial parecieran abiertas para todos en iguales condiciones, pero ello no es así. Los niveles de desarrollo, conocimiento y tecnologías resultan abismales entre países industrializados del Norte y en vías de desarrollo del Sur.
Cada Nación, como históricamente ha ocurrido, promueve y busca imponer sus ventajas comparativas y competitivas, y desarrolla sus estrategias basadas en la herramienta clave del conocimiento, donde el papel de la información es cada vez más indispensable para competir con éxito.
El gran pastel de la economía mundial está en vitrina a la vista de todos, pero no es para todos, ni sus partes son iguales a la hora de la distribución. Los resultados son más previsibles que los de la economía en el cambiante escenario global: la mayor tajada la obtienen los que están más preparados y conocen mejor las características del pastel.
Esta revolución económica, estallido de nuevos escenarios, aun en un periodo de evaluación, ha obligado a muchos a trabajar como bomberos, siempre en emergencia y en estado de alerta. No es lo más recomendable, aunque esa actitud demuestra, al menos, un desarrollo del instinto de sobrevivencia.
La planeación estratégica -con información, análisis y creatividad- sigue siendo una herramienta válida para atender las señales del mercado e insertarse con mayor éxito en el complejo escenario global.
Está surgiendo una nueva empresa privada, con compromisos que adquieren la dimensión del Estado en el pasado dentro de las perspectivas de la nueva Sociedad Civil, una gerencia con un liderazgo más flexible, mayor conocimiento global y un fuerte olfato en el manejo de la información especializada y su procesamiento.
Los países a lo interno también viven su comercio global y competitivo, en su propia escala, con un escenario igualmente dinámico, móvil, pleno de riesgos e incertidumbre.
Sin duda, que para impactar en el mercado, dialogar e interactuar con los consumidores potenciales, se requiere presentar un producto atractivo, útil, que reúna las siete letras claves del siglo XXI: Calidad.
La información globalizada y estratégica, ha puesto al alcance de millones de personas información estratégica y puntual para decidir.
El hombre común y corriente está cada día más preparado para la decisión final.
Es cierto que el cliente, usuario, el consumidor, las personas que acuden a comprar algún producto y servicio, viven y son impactados por una selva de mensajes, cada día más masivos.
Estamos ante una verdadera agresión de mensajes estridentes, que lejos de persuadir, confunden por su carencia de contenido, profundidad y de motivación real.
Sinceramente, no venden, la fuerza del mensaje llega hasta la orilla, ya sin oxígeno, ni aliento, se disuelve como pompas de jabón, carece de toda efectividad.
La información estratégica es hoy un producto de punta, de alta efectividad, permanece en el tiempo, es bien recibida, contiene una elevada resolución en si misma, y por su contenido, creatividad y análisis, posibilita la toma de decisiones.
Las Relaciones Públicas modernas persuaden con un contenido efectivo y de impacto real por la calidad de su mensaje, transparencia, creatividad, oportunidad, porque el concepto justo a tiempo es una exigencia de los nuevos tiempos y de la efectividad.
La herramienta de la información con contenido y un concepto creativo, en un medio de comunicación, permite la persuación en cualquier mercado por sofisticado, exigente y especializado que éste sea.
El producto información debe ser fresco como una fruta recién cortada del árbol, poseer el contenido y la energía que le permita desplazarse a otros planetas, si fuera necesario, dueño de una autonomía por lo que representa en sí y que le permite al comprador ocasional, adquirido para su uso, sabiendo que le traerá un beneficio.
Estamos trabajando con una nueva visión, con la herramienta de la información estratégica, analítica y creativa, donde su mensaje cuenta. Información con un alto valor agregado, transparente, que le pone un pie en el futuro. Información para el cambio, renovada en su propia corporalidad, transformadora, abierta, con participación e identidad.