Panamá: ¿Anti-integracionista?
La decisión del gobierno panameño, de iniciar reformas legales que preparen la salida de Panamá del Parlamento Centroamericano, ha sido interpretado por algunos analistas como un brote anti integracionista inquietante que surge en la región ante el fracaso de este organismo político para liderar y afianzar el diálogo político entre las naciones que lo integran. Pero, ¿qué es lo que realmente ha fracasado?
De ahí que el momento es propicio para iniciar un debate que permita preguntarse (para los que defienden esta instancia política regional) ¿para qué sirve el PARLACEN? No dejan de tener razón quienes se hacen este duro cuestionamiento, pues la participación panameña en este organismo se ha caracterizado por la falta de rendición de cuentas de los 20 diputados panameños que cada cinco años son elegidos mediante el voto popular y directo.
Pero no sólo la falta de escrutinio público y ausencia de seguimiento por parte del Estado ha incidido en la pésima imagen que se tiene del PARLACEN, sino también el hecho que ha servido de asiento a la doblez moral de los ex mandatarios que, en la región, la han utilizado para evadir responsabilidades judiciales y han buscado refugio en este organismo.
El gobierno de Panamá debe cuidar los procesos integracionistas, estamos de acuerdo, pero deben corregirse los problemas enunciados puesto que la debilidad del PARLACEN se ha convertido en un escudo poderoso para la impunidad de los ex presidentes centroamericanos, quienes además son miembros sin haber sido elegidos por voto popular, para seguir ostentando este nuevo cargo público.