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Panamá, centro postal internacional


La aparición de una veintena de casos de ciudadanos norteamericanos residentes en su país, atacados por la bacteria Antrax ha desatado un pánico nacional, reflejado en la masiva e irracional compra de antibióticos y máscaras que han agotado las existencia y disparado sus respectivos precios.
Se sabe, sin embargo, que la diseminación de microorganismos a manera de arma, no es fácil por aire. Factores como el viento, el sol, el frío, la lluvia y otros fenómenos climáticos dificultarían a niveles extremos la acción de los terroristas para ese propósito.
Lo anterior explica el empleo de cartas y paquetes de correspondencia por los terroristas, para hacer llegar a sus víctimas esporas de microorganismos patógenos como el Antrax y el consiguiente temor de seguir manteniendo a Miami como centro postal internacional.
Como consecuencia de ello, Panamá se ha fortalecido como centro de trasiego de toda la correspondencia dirigida a Europa, Oriente y América, con excepción de Estados Unidos y Canadá, lo cual representa cierto grado de riesgo y también de oportunidades.
Si nuestro país se dota de mecanismos para asegurar un manejo seguro y eficiente de la correspondencia internacional, tal cual hace el Canal con los barcos internacionales y la Zona Libre con la mercancía que se distribuye por todo el continente, la actividad podría convertirse en una inagotable fuente de divisas y oportunidades de empleo que tanto se necesitan.
Bien puede ese servicio extenderse asimismo a mercancías y pedidos por correo tipo "courier" que aprovecharía la inmejorable posición geográfica de Panamá y su infraestructura portuaria, aérea y marítima con tal propósito.
Howard y France Field podrían convertirse en inmensos centros multimodales que se complementarían con el ferrocarril, los puertos y el Canal, para despachar pedidos por correo electrónico con centros de control y coordinación por satélite, usando las facilidades del entronque de fibra óptica recién instalado y el centro bancario con intermediario de pagos, y constitución de garantías.
Las posibilidades para un país neutral como Panamá, amigo del mundo entero, son enormes. Sólo es cuestión que un par de empresarios echen la rueda del ingenio y audacia a andar, y que el gobierno sirva como facilitador.


101 años de Panamá América

 
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