Panamá, ciudad sin ornato y peligrosa
Francamente no sé si esta es obligación de la Alcaldía, de algún ministerio o, en última instancia, del propio Presidente de la República que debía determinar la responsabilidad de cada cual para lograr corregir lo que a continuación detallo con gran preocupación y que es compartido por muchos ciudadanos:
Nadie pone en duda -y nos orgullesemos- que Panamá ha tenido un desarrollo muy saludable en el ramo de la construcción. Existen grandes edificios ya terminados, otros en proceso y algunos en su etapa de planificación. No obstante, sin negar los beneficios que la construcción de los mismos ha traído para el país, las calles que dan acceso a éstos quedan completamente destruidas por los equipos pesados que en la obra se requieren. Se finaliza el proyecto y las calles quedan sin ser útiles para los automovilistas. Ninguna autoridad, sin embargo, obliga a los responsables de hacer las reparaciones necesarias.
Por otro lado, se nota en toda la ciudad de Panamá, por todas las calles y avenidas, cables y alambres dejados por los encargados o responsables de llevar las telecomunicaciones y la energía eléctrica a los distintas partes de la urbe capitalina; han convertido todos los barrios en una gran y enredada telaraña, que además de ser muy peligrosa pues estos alambres, en la mayoría de las ocasiones, están a poca altura, ha contribuido en mucho, a la espantosa estética existente. Nos vanagloriamos mucho de que tenemos una ciudad en pleno desarrollo y crecimiento, pero tal vez, por ver el árbol no vemos el bosque y no nos estamos dando cuenta de la fealdad y peligrosidad en que vivimos.
En San José, capital de Costa Rica, se ha iniciado con buen éxito un proyecto para ir enterrando los distintos tendidos eléctricos a objeto de contribuir al embellecimiento de la ciudad.
Es muy importante que el gobierno panameño convoque con rapidez a una reunión para que pueda atacarse esos problemas de ornato, aprovechando proyectos de ensanche que a diario se hacen en distintos puntos de la ciudad.
Es responsabilidad del señor Presidente de coordinar con aquellos (Alcaldía, MOP, MIVI, etc.) que tienen ingerencia en la reparación de nuestras calles y en la anarquía, por decir lo menos, que existe en la colocación de cables y alambres. No se puede seguir eludiendo estos problemas, pues la ciudadanía panameña está, con toda razón, muy impaciente.
Más adelante haré también un recuento de otros problemas que tenemos, entre ellos, la inseguridad y la creciente criminalidad en que vivimos.