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Panamá, C.M.A., y Latinoamérica


Como un día poco grato, supongo, recordará el Dr. Ernesto Pérez Balladares, aquel día en Washington, cuando reunido con el Presidente de los Estados Unidos de América, Bill Clinton, se habló de la posibilidad de "explorar" las posibilidades de una negociación para el establecimiento de un Centro Multilateral para combatir el narcotráfico, dando a pie una serie de opiniones, en el sentido de que más que un simple sondeo, estábamos frente a una real y franca negociación de la presencia militar norteamericana, contrariándose con ello el espíritu y letra del Tratado del Canal de Panamá, que le pone fecha a la presencia militar norteamericana en territorio nacional. El Dr. Ernesto Pérez Balladares, tal vez en aquella reunión nunca ponderó ni cálculo las consecuencias que se desprenderían de un hecho tan trascendente para la nación, y el país, como eran las negociaciones de un Centro Multilateral, con presencia de un componente militar, se dice, dependiente de una jefatura civil.
Para el Dr. Presidente, la situación no se presenta fácil. Este tema del C.M.A., tiene una fuerza y una capacidad de producir afectos con alcances expansivos. Tanto así, que difícilmente podrá el gobierno evitar por razón del C.M.A. eventuales fisuras y rupturas en el partido gobernante. A los torrijistas, se les hace difícil entender que, aún con los términos, formas y condiciones que señala el canciller y el Ministro del Canal, se pacte un acuerdo que permita la presencia militar estadounidense más allá del año dos mil. El 9 de enero pudimos percatarnos de esta realidad. Sectores y organizaciones sociales, que comparten algunos espacios en la actual gobernatura, se articularon a un bloque socialpopular importante, para realizar una acción de masas, que superó las que en los últimos años se habían realizado para recordar la gloriosa gesta de enero.
Al día de hoy, el gobierno no ha podido revertir las dudas y las sospechas que gravitan en torno a las negociaciones del Centro Multilateral. En ese sentido, el discurso del gobierno es defensivo. Agregado a lo anterior, la comunidad internacional viene observando estas negociaciones con mucho cuidado y celo. No es fácil comprometerse en un acuerdo o pacto, que teniendo alcance supranacional, sea producto de una negociación bilateral. Un acuerdo o tratado multilateral en torno a la iniciativa del CMA debió haber sido producto de una negociación de esa naturaleza, salvo que los Estados Unidos fue el que tomó la iniciativa de una negociación bilateral. Solamente Pérez Balladares y Bill Clinton saben qué hablaron en aquella reunión de Washington. Lo cierto es que se obró muy ilusamente, cuando se pensó que países como Brazil y Méjico, simplemente se iban a adherir a los términos y consecuencia de un acuerdo negociado bilateralmente, aspecto este previsible, sin agregar nada a los términos y alcance de dicha negociación bilateral.
Como consecuencia de lo anterior, la negociación en torno a un Centro Multilateral Antidroga se encuentra en un punto difícil. Varias son las alternativas que pudieran implementarse: 1. que los Estados Unidos, acceda a una negociación multilateral y que lo negociado bilateralmente con el gobierno panameño constituyan simplemente unos documentos bases. Esta alternativa de concretarse, obraría en favor del Dr. Balladares; la segunda, un pronunciamiento de Panamá en el sentido de que se cierran las negociaciones y no hay acuerdo y luchar para que se cumplan los términos del Tratado del Canal de Panamá y una tercera, aventurarse por un acuerdo esencialmente bilateral.
Como podemos observar la coyuntura del CMA, se nos presenta compleja. Las opciones no son fáciles para las partes. Lo cierto es que el Sr. Presidente tendrá que reparar mucho las consecuencias y las nuevas contradicciones que se abren, de verificarse algunas de las salidas comentadas. Amanecerá y veremos.

101 años de Panamá América

 
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