¿Panamá como destino energético regional?
EN LA CIUDAD DE Cancún se efectuó la Cumbre Energética Mesoamericana para definir cuáles serán las estrategias y aprobar los planes de acción que se han de seguir para mejorar el futuro energético de cada uno de los países del Sistema de Integración Centroamericana (SICA). Es oportuno admitir que entre las Cumbres que se han efectuado en la región, ésta conlleva un carácter, a nuestro parecer, muy especial, y es la de prepararnos energéticamente hablando para los desafíos de la globalización y en especial, para enfrentar acuerdos como los TLC que para su éxito requieren de un alto nivel de competitividad por parte de los países que lo suscriben.
¿Por qué Panamá debe convertirse en un polo energético regional? Precisamente, porque cuenta con toda la infraestructura, facilidades de almacenamiento y logística portuaria para el transporte de hidrocarburos, ya sea vía poliducto o a través del Canal de Panamá, lo que contribuye competitivamente a la disminución de los fletes por transporte a mercados donde la demanda crece exponencialmente. Por ejemplo, con la instalación de una refinería regional en la vertiente pacífica de nuestro país se puede atender la demanda de derivados de petróleo, tales como gasolina, diésel y búnker en la costa oeste de Estados Unidos y países centroamericanos, propiciando el desarrollo del mercado potencial más atractivo de la región y que de una u otra forma contribuirá a justificar gran parte de la inversión requerida.
Para convertir a Panamá en el verdadero polo energético que vislumbramos, también tenemos que mirar hacia Suramérica y retomar los acuerdos suscritos con anterioridad, independientemente de las posiciones políticas que hoy existan, ya que con la construcción de un gasoducto desde Venezuela hasta Panamá se podría desarrollar otro macroproyecto energético que completaría el polo energético regional, y que consiste en la construcción de una planta de licuefacción de gas natural, que se localizaría también en el litoral pacífico.
La mayor parte de la producción de esa planta cubrirá la demanda de gas natural licuado (GNL) de la costa oeste de Estados Unidos y México que en la actualidad posee una demanda que va en crecimiento que debe ser atendida en su totalidad. Obviamente, se abriría el mercado centroamericano de gas natural licuado, particularmente para generación de energía eléctrica a base de Ciclos Combinados. Este mercado potencial, a nuestro entender, podría justificar la inversión necesaria para la construcción de una planta de GNL en Panamá.
Estamos seguros que de no primar los intereses personales sobre los intereses de un pueblo que reclama mejores días, nuestro país tiene una gran oportunidad de convertirse en el Polo Energético de la Región.
Lo que para algunos pareciera una utopía, hoy estos proyectos energéticos han comenzado a tomar forma de tal manera que su ejecución ha adquirido un carácter ineludible, inaplazable y de plena responsabilidad por parte de los mandatarios que realmente están comprometidos con sus pueblos.
¿Por qué Panamá debe convertirse en un polo energético regional? Precisamente, porque cuenta con toda la infraestructura, facilidades de almacenamiento y logística portuaria para el transporte de hidrocarburos, ya sea vía poliducto o a través del Canal de Panamá, lo que contribuye competitivamente a la disminución de los fletes por transporte a mercados donde la demanda crece exponencialmente. Por ejemplo, con la instalación de una refinería regional en la vertiente pacífica de nuestro país se puede atender la demanda de derivados de petróleo, tales como gasolina, diésel y búnker en la costa oeste de Estados Unidos y países centroamericanos, propiciando el desarrollo del mercado potencial más atractivo de la región y que de una u otra forma contribuirá a justificar gran parte de la inversión requerida.
Para convertir a Panamá en el verdadero polo energético que vislumbramos, también tenemos que mirar hacia Suramérica y retomar los acuerdos suscritos con anterioridad, independientemente de las posiciones políticas que hoy existan, ya que con la construcción de un gasoducto desde Venezuela hasta Panamá se podría desarrollar otro macroproyecto energético que completaría el polo energético regional, y que consiste en la construcción de una planta de licuefacción de gas natural, que se localizaría también en el litoral pacífico.
La mayor parte de la producción de esa planta cubrirá la demanda de gas natural licuado (GNL) de la costa oeste de Estados Unidos y México que en la actualidad posee una demanda que va en crecimiento que debe ser atendida en su totalidad. Obviamente, se abriría el mercado centroamericano de gas natural licuado, particularmente para generación de energía eléctrica a base de Ciclos Combinados. Este mercado potencial, a nuestro entender, podría justificar la inversión necesaria para la construcción de una planta de GNL en Panamá.
Estamos seguros que de no primar los intereses personales sobre los intereses de un pueblo que reclama mejores días, nuestro país tiene una gran oportunidad de convertirse en el Polo Energético de la Región.
Lo que para algunos pareciera una utopía, hoy estos proyectos energéticos han comenzado a tomar forma de tal manera que su ejecución ha adquirido un carácter ineludible, inaplazable y de plena responsabilidad por parte de los mandatarios que realmente están comprometidos con sus pueblos.