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Panamá, el Miami del Sur


Están viniendo en masa. Son miles de jubilados que lentamente están cambiando la demografía de los más atractivos y bellos sitios del país. ¿Por qué vienen? En buena parte por el dólar, la relativa seguridad, la facilidad de comunicaciones y medios de transporte, el centro bancario y el atractivo turístico. Están comprando casas nuevas y usadas, apartamentos, fincas, lotes de playa, todo. Están abriendo cuentas, haciendo supermercado, comiendo en restaurantes, comprando en los centros comerciales, adquiriendo automóviles, contratando empleados y jardineros, derramando dinero a borbotones. Panamá está volando y no nos damos cuenta. Está siendo tomado pacíficamente, por una nueva forma de turismo, el residencial, por extranjeros que no vienen de paso sino que han optado por vivir aquí.
En parte vienen por el galopante aumento del costo de la vida en sus países de origen, particularmente en Estados Unidos, Europa y Canadá. Una vivienda allá cuesta mucho, no sólo comprarla, sino mantenerla, y también los impuestos. Y eso varía según la ciudad. A los jubilados en Nueva York no les alcanza la pensión para vivir allá. Terminan mudándose a Miami. Pero ahora descubren que los costos altos los persiguen también allí; y están migrando hacia Costa Rica y Panamá, donde con el mismo dinero pueden vivir como reyes.
Frente al sorprendente auge, podemos optar por una de dos alternativas. Una, no hacer nada y cruzarnos de brazos. Otra, es ser constructivos y proactivos. La última es la que nos conviene. Hablamos de mejorar la infraestructura de servicios del país, la calidad del servicio de agua potable y de energía, ampliar y mejorar la red vial, construir aceras o dar incentivos al sector privado para que las haga, debemos mejorar la seguridad, el servicio de la banca y los hospitales, el transporte público, las comunicaciones, hacer que más líneas aéreas lleguen, que compitan y mejoren los precios, que amplíen los destinos, hay que abrir más parques, senderos, playas limpias. En fin, hacer del auge, no una corriente repentina y pasajera sino permanente. Además, todas esas mejoras, beneficiarán también a los panameños. ¿Qué esperamos?

101 años de Panamá América

 
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