Panamá en el borde de la guerra colombiana
En Paya corrió otra vez sangre panameña y puso en evidencia que el tema de la frontera Este (Darién y Kuna Yala) no puede soslayarse de la agenda nacional. ¿Cómo enfrentarlo? Pues, se requiere una estrategia nacional y un plan integral que incluya premisas básicas como: Priorización de la región de la Frontera Este como área de mayor presencia del Estado y espacio fundamental para el desarrollo humano. Desarrollar una política exterior y de seguridad democrática, transparente y de permanente consulta con todos los sectores nacionales. Neutralidad frente al conflicto en función del respeto al derecho de autodeterminación de Colombia, y de no-intervención en sus asuntos internos. No aceptación de ayuda internacional que condicione el apoyo o participación en el desarrollo del Plan Colombia. Desarrollar una zona de paz en la frontera Este. Promoción y participación activa en apoyo a los procesos de paz en Colombia, a través de la mediación u otra forma útil para el logro de este objetivo. Cada vez más la promoción de los derechos humanos de las víctimas de las guerras, mediante la asistencia humanitaria. Fortalecimiento de la seguridad y defensa en el área. Especialmente cuando se producen incidentes en la Frontera Este, se pone en el tapete este tema, y es cuando resurgen en algunos sectores tanto la tesis militarista que clama por armar un ejército nacional, y/o la tesis de la militarización de retornar a la instalación de bases militares norteamericanas o presencia activa de sus tropas en Panamá, justificado por sus proponente además, por el ingreso económico que supone el gasto que tradicionalmente hacían esas instalaciones en el comercio, turismo y bienes raíces de Panamá. Todo esto se produce por la percepción de que la Fuerza Pública panameña no tiene capacidad real de defender fronteras, ni de frenar los otros efectos ya mencionados que impactan a la sociedad panameña.
El ascenso del gobierno de Álvaro Uribe en el escenario de la guerra contraterrorista mundial resalta el conflicto colombiano, y reconoce a tres de sus actores (FARC, ELN, AUC) en la lista de los enemigos; también genera en la sociedad civil y política panameña el temor al aumento de la escalada de la guerra, pues para Adam Isaacson, del Centro para Política Internacional, “todo indica que la guerra colombiana se intensificará” y que “empeorarán las condiciones en Darién, al igual que en las áreas fronterizas con Venezuela y Ecuador, donde ya están peores”. Jason Hagen, de WOLA (Washington Office on Latin America), también prevé que los países fronterizos con Colombia sufrirán un “derrame más pronunciado” de la violencia. “La intensificación del conflicto que se anticipa ciertamente multiplicará los problemas existentes, como los que Panamá ha visto en Darién durante la última década”.(Citado por Betty Brannan Jaén)
Recientemente el Gobierno panameño afirmó que considera ratificar el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica (TMSDCA) que firmó con reservas hace 5 años. (Entrevista al MINREX, Panamá 2002.) y buscaría introducir reformas visualizadas en medidas relacionadas con el 11-S y nuevas formas de ejecución de la lucha contra el narcotráfico; “poner en práctica instrumentos jurídicos internacionales sobre aspectos que puedan poner en peligro la seguridad democrática, tales como el terrorismo, convenios y tratados que deben ser producto del consenso tanto regional como mundial. En el seno de la OEA, fue aprobada por la Asamblea General, el 3 de junio de 2002, el Proyecto de la Convención Interamericana contra el Terrorismo. Una revisión del TMSDCA debería incluir una adecuación a los instrumentos que se adopten a nivel regional y mundial sobre... el terrorismo.” La única reforma sugerida se centra en este tema, sin contemplar otros elementos que afiancen la seguridad democrática y la participación de la sociedad civil. Las reformas deseadas sólo parecen ir en la perspectiva de la guerra contraterrorista liderada por Estados Unidos. Esta perspectiva acentúa la posibilidad de involucramiento panameño y regional en el conflicto colombiano, y distancia las posiciones con el resto de la sociedad que siga abogando por esquemas más cercanos al diálogo y negociación.
El concepto de seguridad humana inspiró tanto el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica como los Fundamentos de la Política Panameña de Seguridad, pero lo cierto es que Panamá está en el proceso de construir democracia y desarrollo, en el marco de una sociedad atravesada por profundas asimetrías. Convive en paz con sus vecinos de la región centroamericana, pero vive las tensiones de situaciones extrarregionales producto, fundamentalmente, de su ubicación geopolítica y su frontera Este.
Panamá ha caminado hacia la desmilitarización y hacia conceptos más maduros de seguridad democrática; pero, por otra parte, esos conceptos corren el riesgo de no haber sido debidamente apropiados en un contexto marcado por Colombia y el 11-S. El papel activo de Panamá por convocar al mundo en apoyo a la consecución de la soberanía sobre todo su territorio, le condujo a desempeñar roles activos en la mediación, solidaridad y resolución de conflictos (Grupo Contadora). Hoy, ambos roles se ven desdibujados en su política exterior. Si la ventana hacia Centroamérica está en paz, la ventana suramericana está en llamas. Panamá vive la paz regional mesoamericana, pero está en el borde de la guerra colombiana.
En enero de 1963, los presidentes Kennedy y Chiari firmaron un acuerdo por el cual la bandera panameña debía ser izada en sitios públicos de la Zona del Canal, junto al pabellón estadounidense, a partir de enero de 1964. Este acuerdo tuvo fuerte oposición de los zoneítas.
El 9 de enero de 1964, con el fin de cumplir con este acuerdo, un grupo de 200 estudiantes del Instituto Nacional caminó hasta la Escuela de Balboa con el propósito de izar la bandera panameña. Se dan, entonces, los incidentes que todos conocen, con un saldo trágico de decenas de muertos y cientos de heridos.
Frente a estos hechos, el gobierno panameño decide romper relaciones con los EE.UU. De esta manera, Rodolfo F. Chiari se convierte en el primer (y único) presidente panameño que ha roto relaciones diplomáticas con los EE.UU. Por esto es que Roberto F. Chiari es llamado “El Presidente de la Dignidad”.
Tras la intervención de la OEA, el 3 de abril del mismo año, se firmó la declaración Moreno-Bunker, que acordaba reestablecer relaciones diplomáticas entre ambas naciones y negociar la eliminación de las causas del conflicto, sin limitaciones ni precondiciones.
La Historia se repite...Es una coincidencia histórica extraordinaria y notable que, 40 años después de los lamentables sucesos de la Huelga Inquilinaria y la invasión de los marines a petición del Presidente Chiari, sea otro Chiari, su hijo, en el mismo cargo, que toma una acción totalmente opuesta. En este caso, la historia se repite en espiral, sólo que los hombres, sus ambiciones y sus decisiones fueron diferentes. Ambos casos son ya, indelebles y ejemplares, grabados para siempre en la historia patria.
En ese marco, esta casa de estudios superiores participa con otras universidades en el desarrollo conjunto de programas, entre ellas de Francia, Arizona, Japón y España.
Montemayor rechaza que haya habido injerencia de política partidista en la Tecnológica. A eso se debe su eficacia, según su juicio, porque allí la labor de investigación y la carga académica da poco tiempo para "otros quehaceres políticos" más beligerantes.
"El tipo de formación de nuestros estudiantes y profesores facilita el análisis, la lógica, por lo que cuando existe un problema, sólo hay que sentarse a analizar sus causas. Si la persona se sienta a analizar, ya tiene ganada la mitad de la batalla", puntualizó el ex rector. Esto no ocurre en otras universidades porque su formación es más dogmática.
Con los grupos estudiantiles que suelen enquistarse en el poder y apoyando la figura de su rector, Montemayor enfatizó que en la Tecnológica sólo hay un centro estudiantil que una vez al año se somete a elección anual. El grupo que resulte favorecido administra el centro de estudiantes. No hay un número plural de centros, lo que facilita el trabajo conjunto.
Manejan, no obstante, fondos orientados a proyectos de modernización de la universidad.
"Mi mayor éxito ha sido lograr un equipo humano de muy buena calidad para la Universidad Tecnológica. Preparar a la gente para que enfrente los retos y desafíos de la educación superior". Ese también fue su mayor desafío.
También tuvo sus tragos amargos, según manifestó a este medio. No pudo negar que ha enfrentado problemas por "haber tocado el bolsillo de la gente".
Así, reconoció que una de sus mayores dificultades durante los 12 años como rector la enfrentó cuando logró, hace ocho años, la aprobación en el estatuto universitario de que para promocionarse como profesor titular cada cinco años, el aspirante tenía que hacer ejecutorias en investigación. Un punto por año, para ser más específico.
"Eso para mí era, es y seguirá siendo algo fundamental para el desarrollo de una universidad tecnológica", enfatizó.
Se aprobó. Sin embargo, cuando el tiempo pasó afectó a algunos docentes que no pudieron reclasificar porque no desarrollaron los puntos de investigación. En consecuencia, se produjo un movimiento de tal magnitud que pudo haber causado una desestabilización de la universidad y fue necesario replantear el asunto.
Lamentó que la propia dirigencia estudiantil estuvo de acuerdo en que se derogara ese punto del estatuto universitario. "La verdad es que me dolió mucho... mucho", recalcó, al tiempo que insistió sonriente en que "aprendí que cuando a la gente se le toca el bolsillo...".
Otro punto de lo que se considera orgulloso se relaciona con el patrimonio universitario, toda vez que cuando asumió el cargo la universidad contaba con un patrimonio de B/.7 millones, que se incrementó a más de 80.
"Tenemos ahora mismo una universidad con bases sólidas para proyectar, con una infraestructura básica y una buena actitud del personal", resaltó visiblemente emocionado este académico.
Ponderó algunos de los programas de la Tecnológica, como el de la universidad virtual, mediante el cual estudiantes de diversas provincias o incluso del exterior, pueden acceder, simultáneamente, a una materia dictada por un profesor que esté en otra provincia a través de la computadora. Todos pueden incluso, interactuar.
La estrategia del presente y del futuro ya no será aquélla en que la gente asiste adonde está el conocimiento, sino que el conocimiento va a donde está la gente, manifestó. Hacia eso se encamina esta universidad, que ya tiene unos 40 profesores entrenados para este fin.
Siguiendo esa línea, ya es posible que cualquier interesado en matricularse en la Universidad Tecnológica, lo haga con sólo acceder a su página web. También el curso de capacitación está en línea.
Héctor Montemayor informó a este medio que después del 3 de febrero, cuando tomó posesión el nuevo rector, continuará trabajando en la Tecnológica, específicamente en el área de las vinculaciones internacionales que faciliten el intercambio de conocimientos. También se dedicará a su empresa de consultoría, la que ha estado cerrada durante estos 12 años.
Rechazó de plano una futura reelección. "No me veo de nuevo en estos avatares", aseguró.
El ascenso del gobierno de Álvaro Uribe en el escenario de la guerra contraterrorista mundial resalta el conflicto colombiano, y reconoce a tres de sus actores (FARC, ELN, AUC) en la lista de los enemigos; también genera en la sociedad civil y política panameña el temor al aumento de la escalada de la guerra, pues para Adam Isaacson, del Centro para Política Internacional, “todo indica que la guerra colombiana se intensificará” y que “empeorarán las condiciones en Darién, al igual que en las áreas fronterizas con Venezuela y Ecuador, donde ya están peores”. Jason Hagen, de WOLA (Washington Office on Latin America), también prevé que los países fronterizos con Colombia sufrirán un “derrame más pronunciado” de la violencia. “La intensificación del conflicto que se anticipa ciertamente multiplicará los problemas existentes, como los que Panamá ha visto en Darién durante la última década”.(Citado por Betty Brannan Jaén)
Recientemente el Gobierno panameño afirmó que considera ratificar el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica (TMSDCA) que firmó con reservas hace 5 años. (Entrevista al MINREX, Panamá 2002.) y buscaría introducir reformas visualizadas en medidas relacionadas con el 11-S y nuevas formas de ejecución de la lucha contra el narcotráfico; “poner en práctica instrumentos jurídicos internacionales sobre aspectos que puedan poner en peligro la seguridad democrática, tales como el terrorismo, convenios y tratados que deben ser producto del consenso tanto regional como mundial. En el seno de la OEA, fue aprobada por la Asamblea General, el 3 de junio de 2002, el Proyecto de la Convención Interamericana contra el Terrorismo. Una revisión del TMSDCA debería incluir una adecuación a los instrumentos que se adopten a nivel regional y mundial sobre... el terrorismo.” La única reforma sugerida se centra en este tema, sin contemplar otros elementos que afiancen la seguridad democrática y la participación de la sociedad civil. Las reformas deseadas sólo parecen ir en la perspectiva de la guerra contraterrorista liderada por Estados Unidos. Esta perspectiva acentúa la posibilidad de involucramiento panameño y regional en el conflicto colombiano, y distancia las posiciones con el resto de la sociedad que siga abogando por esquemas más cercanos al diálogo y negociación.
El concepto de seguridad humana inspiró tanto el Tratado Marco de Seguridad Democrática en Centroamérica como los Fundamentos de la Política Panameña de Seguridad, pero lo cierto es que Panamá está en el proceso de construir democracia y desarrollo, en el marco de una sociedad atravesada por profundas asimetrías. Convive en paz con sus vecinos de la región centroamericana, pero vive las tensiones de situaciones extrarregionales producto, fundamentalmente, de su ubicación geopolítica y su frontera Este.
Panamá ha caminado hacia la desmilitarización y hacia conceptos más maduros de seguridad democrática; pero, por otra parte, esos conceptos corren el riesgo de no haber sido debidamente apropiados en un contexto marcado por Colombia y el 11-S. El papel activo de Panamá por convocar al mundo en apoyo a la consecución de la soberanía sobre todo su territorio, le condujo a desempeñar roles activos en la mediación, solidaridad y resolución de conflictos (Grupo Contadora). Hoy, ambos roles se ven desdibujados en su política exterior. Si la ventana hacia Centroamérica está en paz, la ventana suramericana está en llamas. Panamá vive la paz regional mesoamericana, pero está en el borde de la guerra colombiana.
En enero de 1963, los presidentes Kennedy y Chiari firmaron un acuerdo por el cual la bandera panameña debía ser izada en sitios públicos de la Zona del Canal, junto al pabellón estadounidense, a partir de enero de 1964. Este acuerdo tuvo fuerte oposición de los zoneítas.
El 9 de enero de 1964, con el fin de cumplir con este acuerdo, un grupo de 200 estudiantes del Instituto Nacional caminó hasta la Escuela de Balboa con el propósito de izar la bandera panameña. Se dan, entonces, los incidentes que todos conocen, con un saldo trágico de decenas de muertos y cientos de heridos.
Frente a estos hechos, el gobierno panameño decide romper relaciones con los EE.UU. De esta manera, Rodolfo F. Chiari se convierte en el primer (y único) presidente panameño que ha roto relaciones diplomáticas con los EE.UU. Por esto es que Roberto F. Chiari es llamado “El Presidente de la Dignidad”.
Tras la intervención de la OEA, el 3 de abril del mismo año, se firmó la declaración Moreno-Bunker, que acordaba reestablecer relaciones diplomáticas entre ambas naciones y negociar la eliminación de las causas del conflicto, sin limitaciones ni precondiciones.
La Historia se repite...Es una coincidencia histórica extraordinaria y notable que, 40 años después de los lamentables sucesos de la Huelga Inquilinaria y la invasión de los marines a petición del Presidente Chiari, sea otro Chiari, su hijo, en el mismo cargo, que toma una acción totalmente opuesta. En este caso, la historia se repite en espiral, sólo que los hombres, sus ambiciones y sus decisiones fueron diferentes. Ambos casos son ya, indelebles y ejemplares, grabados para siempre en la historia patria.
En ese marco, esta casa de estudios superiores participa con otras universidades en el desarrollo conjunto de programas, entre ellas de Francia, Arizona, Japón y España.
Montemayor rechaza que haya habido injerencia de política partidista en la Tecnológica. A eso se debe su eficacia, según su juicio, porque allí la labor de investigación y la carga académica da poco tiempo para "otros quehaceres políticos" más beligerantes.
"El tipo de formación de nuestros estudiantes y profesores facilita el análisis, la lógica, por lo que cuando existe un problema, sólo hay que sentarse a analizar sus causas. Si la persona se sienta a analizar, ya tiene ganada la mitad de la batalla", puntualizó el ex rector. Esto no ocurre en otras universidades porque su formación es más dogmática.
Con los grupos estudiantiles que suelen enquistarse en el poder y apoyando la figura de su rector, Montemayor enfatizó que en la Tecnológica sólo hay un centro estudiantil que una vez al año se somete a elección anual. El grupo que resulte favorecido administra el centro de estudiantes. No hay un número plural de centros, lo que facilita el trabajo conjunto.
Manejan, no obstante, fondos orientados a proyectos de modernización de la universidad.
"Mi mayor éxito ha sido lograr un equipo humano de muy buena calidad para la Universidad Tecnológica. Preparar a la gente para que enfrente los retos y desafíos de la educación superior". Ese también fue su mayor desafío.
También tuvo sus tragos amargos, según manifestó a este medio. No pudo negar que ha enfrentado problemas por "haber tocado el bolsillo de la gente".
Así, reconoció que una de sus mayores dificultades durante los 12 años como rector la enfrentó cuando logró, hace ocho años, la aprobación en el estatuto universitario de que para promocionarse como profesor titular cada cinco años, el aspirante tenía que hacer ejecutorias en investigación. Un punto por año, para ser más específico.
"Eso para mí era, es y seguirá siendo algo fundamental para el desarrollo de una universidad tecnológica", enfatizó.
Se aprobó. Sin embargo, cuando el tiempo pasó afectó a algunos docentes que no pudieron reclasificar porque no desarrollaron los puntos de investigación. En consecuencia, se produjo un movimiento de tal magnitud que pudo haber causado una desestabilización de la universidad y fue necesario replantear el asunto.
Lamentó que la propia dirigencia estudiantil estuvo de acuerdo en que se derogara ese punto del estatuto universitario. "La verdad es que me dolió mucho... mucho", recalcó, al tiempo que insistió sonriente en que "aprendí que cuando a la gente se le toca el bolsillo...".
Otro punto de lo que se considera orgulloso se relaciona con el patrimonio universitario, toda vez que cuando asumió el cargo la universidad contaba con un patrimonio de B/.7 millones, que se incrementó a más de 80.
"Tenemos ahora mismo una universidad con bases sólidas para proyectar, con una infraestructura básica y una buena actitud del personal", resaltó visiblemente emocionado este académico.
Ponderó algunos de los programas de la Tecnológica, como el de la universidad virtual, mediante el cual estudiantes de diversas provincias o incluso del exterior, pueden acceder, simultáneamente, a una materia dictada por un profesor que esté en otra provincia a través de la computadora. Todos pueden incluso, interactuar.
La estrategia del presente y del futuro ya no será aquélla en que la gente asiste adonde está el conocimiento, sino que el conocimiento va a donde está la gente, manifestó. Hacia eso se encamina esta universidad, que ya tiene unos 40 profesores entrenados para este fin.
Siguiendo esa línea, ya es posible que cualquier interesado en matricularse en la Universidad Tecnológica, lo haga con sólo acceder a su página web. También el curso de capacitación está en línea.
Héctor Montemayor informó a este medio que después del 3 de febrero, cuando tomó posesión el nuevo rector, continuará trabajando en la Tecnológica, específicamente en el área de las vinculaciones internacionales que faciliten el intercambio de conocimientos. También se dedicará a su empresa de consultoría, la que ha estado cerrada durante estos 12 años.
Rechazó de plano una futura reelección. "No me veo de nuevo en estos avatares", aseguró.