Panamá, en vías de subdesarrollo
Nos estamos empobreciendo aceleradamente. Por un lado, la crisis cíclica del capitalismo ha sumido al mundo en una desaceleración intensa, cuyos efectos se incrementan por el contagio de la globalización. Por otro, los panameños sentimos que el Gobierno Nacional podría hacer mucho más para paliar la desesperante agonía de desempleo, quiebras, despidos, morosidades y empobrecimiento que vive nuestra sociedad. Lo impide la evidente incapacidad del ejecutivo para concluir con éxito cualquier proyecto complejo de inversión pública que implique coordinación entre sus instituciones.
Tome por ejemplo al Ministerio de Educación. Allí funciona un departamento llamado PROD (Proyecto de Desarrollo Educativo), que tiene por objeto invertir los préstamos y donaciones del BID y del Banco Mundial en la adquisición de útiles y equipos escolares para los sectores más pobres de la población. Este departamento ha tenido cuatro jefes en tres años. La primera fue una amiga de la Ministra de Educación, nombrada precisamente por eso, quien dejó el puesto sin haber entendido nunca qué fue a hacer allá, como también le ocurrirá a la señora Ministra. La reemplazó un joven profesional que prefirió darle la razón al BID en un diferendo menor con el Ministerio, lo que provocó su despido. Este fue reemplazado por otro profesional que se fue hace algunos meses y desde hace tres semanas hay un jefe más tratando de aprender el trabajo. Este departamento maneja la bicoca de 56 millones de dólares, por los cuales Panamá está pagando intereses a las instituciones financieras, pero no ha invertido un centavo este año debido a la flagrante incapacidad del gobierno mireyista. En tres años de gobierno lleva invertidos 10 millones de los 56 que constituyen su capital semilla. He aquí una historia que sí se repite en espiral en todas las instituciones públicas.
El nuevo puente sobre el Canal, el tren urbano, la expansión de la carretera interamericana, la modernización del IDAAN, la conclusión de la autopista Panamá-Colón son ejemplos de sueños que pudieron ser realidad, pero que han quedado en el camino debido a la deficiente ejecución gubernamental. Y no es por falta de recursos. Hace un año se aprobó la utilización de 200 millones de dólares del Fondo Fiduciario para la realización de algunos de los proyectos antedichos El financiamiento para el puente también está disponible. La autopista podría reactivarse con un poco de capacidad de negociación.
El Ejecutivo, ateniéndose exclusivamente a la perspectiva política, despidió del engranaje gubernamental al inicio de su gestión a tanta gente capacitada (sin distinguir entre políticos o técnicos), que ha paralizado la administración pública para todo lo que no sea pegar una estampilla o mover un papel de un escritorio a otro. Ni siquiera el resbaladizo ego de doña Mireya puede aceptar tanta incapacidad por lo que, para calmar ansias, la presidenta sale en estampida hacia el interior del país al atardecer de cada jueves y engaña su anhelo de logros inaugurando escuelitas, pequeñas trochas y minúsculas clínicas, así como una que otra granja sostenible que algún incauto haya donado, esfuerzo además inútil porque una reciente encuesta resalta la percepción del interiorano de que Pérez Balladares hizo un mejor gobierno que Moscoso. Definitivamente, cualquier cosa es mejor que este gobierno. La crisis que vivimos todos aquellos que no lucramos de la teta pública podría ser menos grave, pero con Mireya ya no hay esperanza, razón por la cual hasta el más optimista de los conciudadanos ha preferido posponer la solución de sus problemas para dentro de dos años, cuando se acabe la pesadilla del gobierno de los pobres, o más bien del gobierno que nos hizo más pobres.
(jjherreram@hotmail.com)
Es obvio que el terrorismo no discrimina entre niños, mujeres o ancianos. Así como tampoco importa el lugar y el objetivo. Su meta es sembrar la destrucción en busca de la notoriedad, creyendo que matando a otros mete miedo a su intangible enemigo... Sin entender que lo único que obtiene es el rechazo de propios y extraños. ¿Será nuestro Canal el próximo objetivo?
(delegado@sinfo.net)
Tome por ejemplo al Ministerio de Educación. Allí funciona un departamento llamado PROD (Proyecto de Desarrollo Educativo), que tiene por objeto invertir los préstamos y donaciones del BID y del Banco Mundial en la adquisición de útiles y equipos escolares para los sectores más pobres de la población. Este departamento ha tenido cuatro jefes en tres años. La primera fue una amiga de la Ministra de Educación, nombrada precisamente por eso, quien dejó el puesto sin haber entendido nunca qué fue a hacer allá, como también le ocurrirá a la señora Ministra. La reemplazó un joven profesional que prefirió darle la razón al BID en un diferendo menor con el Ministerio, lo que provocó su despido. Este fue reemplazado por otro profesional que se fue hace algunos meses y desde hace tres semanas hay un jefe más tratando de aprender el trabajo. Este departamento maneja la bicoca de 56 millones de dólares, por los cuales Panamá está pagando intereses a las instituciones financieras, pero no ha invertido un centavo este año debido a la flagrante incapacidad del gobierno mireyista. En tres años de gobierno lleva invertidos 10 millones de los 56 que constituyen su capital semilla. He aquí una historia que sí se repite en espiral en todas las instituciones públicas.
El nuevo puente sobre el Canal, el tren urbano, la expansión de la carretera interamericana, la modernización del IDAAN, la conclusión de la autopista Panamá-Colón son ejemplos de sueños que pudieron ser realidad, pero que han quedado en el camino debido a la deficiente ejecución gubernamental. Y no es por falta de recursos. Hace un año se aprobó la utilización de 200 millones de dólares del Fondo Fiduciario para la realización de algunos de los proyectos antedichos El financiamiento para el puente también está disponible. La autopista podría reactivarse con un poco de capacidad de negociación.
El Ejecutivo, ateniéndose exclusivamente a la perspectiva política, despidió del engranaje gubernamental al inicio de su gestión a tanta gente capacitada (sin distinguir entre políticos o técnicos), que ha paralizado la administración pública para todo lo que no sea pegar una estampilla o mover un papel de un escritorio a otro. Ni siquiera el resbaladizo ego de doña Mireya puede aceptar tanta incapacidad por lo que, para calmar ansias, la presidenta sale en estampida hacia el interior del país al atardecer de cada jueves y engaña su anhelo de logros inaugurando escuelitas, pequeñas trochas y minúsculas clínicas, así como una que otra granja sostenible que algún incauto haya donado, esfuerzo además inútil porque una reciente encuesta resalta la percepción del interiorano de que Pérez Balladares hizo un mejor gobierno que Moscoso. Definitivamente, cualquier cosa es mejor que este gobierno. La crisis que vivimos todos aquellos que no lucramos de la teta pública podría ser menos grave, pero con Mireya ya no hay esperanza, razón por la cual hasta el más optimista de los conciudadanos ha preferido posponer la solución de sus problemas para dentro de dos años, cuando se acabe la pesadilla del gobierno de los pobres, o más bien del gobierno que nos hizo más pobres.
(jjherreram@hotmail.com)
Es obvio que el terrorismo no discrimina entre niños, mujeres o ancianos. Así como tampoco importa el lugar y el objetivo. Su meta es sembrar la destrucción en busca de la notoriedad, creyendo que matando a otros mete miedo a su intangible enemigo... Sin entender que lo único que obtiene es el rechazo de propios y extraños. ¿Será nuestro Canal el próximo objetivo?
(delegado@sinfo.net)