Panamá es nación
A finales de todo año calendario se medita sobre lo que ha hecho y dejado de hacer en esos doce meses. Se analizan con mayor profundidad los problemas que tiene pendientes una nación. Panamá es una nación, todavía en formación, cuyo pueblo nunca ha desistido de alcanzar su plena soberanía e independencia. En los últimos albores de este año debemos cavilar los panameños, así como lo hicieron nuestros fundadores republicanos en 1903, cuál es el mejor curso que debemos seguir, para hacer realidad esa nación que queremos y anhelamos y por la cual estamos dispuestos a morir.
Es obvio que nuestras meditaciones se centren en la inminencia de un posible acuerdo sobre un CMA que desconocemos pero que, por las informaciones a cuentagotas que se han dejado filtrar, asumimos que implicará la extensión más allá del año 2000 del Centro Conjunto de Operaciones que instalaron los gringos en 1992 en Howard. Se nos ha adelantado que este CMA por fuerza deberá contar con un contingente militar, que es el más apto para operar los instrumentos de monitoreo más sofisticados que hoy día existen, y detectar movimientos narcotraficantes en casi toda Latinoamérica.
En variadas ocasiones hemos escrito nuestra opinión contraria al CMA. Ahora leemos que un ideólogo PRD, otrora norieguista y antigringuista rábido, sostiene "que el propio Omar Torrijos previó en los Tratados del Canal la posibilidad, mediante un arreglo, de que tropas norteamericanas puedan permanecer más allá del 2000 en Panamá" y que Panamá necesita en estos momentos mantener buenas relaciones con Estados Unidos (Ver La Prensa, 22/12/1997, Portada).
Ya se ha demostrado que los PRD son torrijistas cuando les es cómodo y no lo son cuando no les conviene; nuestra reacción a estas afirmaciones es que lo que pudo haber pensado Torrijos a lo mejor tendrá importancia para los que respaldan al PRD. Los restantes pensamos en términos de nuestra nación, su territorio, sus habitantes y su gobierno. Los supuestos líderes son nada más que accidentes en la historia de una nación.
Lo que merece comentarse es aquello de mantener buenas relaciones con Estados Unidos. Si el presente gobierno taurino no hubiera adelantado gestiones para arrendarle a Estados Unidos algunos sitios militares, mediante el pago de una anualidad, que los gringos negaron de modo rotundo, y si no hubiera propuesto, como alega que lo hizo, el malhadado centro antidrogas, que se negocia bilateralmente, la observación, para no llamarle trabalenguas, del "ideólogo" de marras ni siquiera tendría razón de ser. ¿O sí?
En nuestra opinión se nos someterá a constantes juegos de palabras que desafortunadamente se pretende que reemplacen un análisis patriótico y sereno de la coyuntura histórica que atraviesa nuestro Panamá. Si el presente gobierno llegase a concertar el bilateral CMA, lo que cabría es que decidamos si queremos reeditar lo que nos vimos forzados a hacer en 1903 y si las circunstancias son tan apremiantes para la supervivencia de nuestra nación. Toda otra cosa que se diga no sería más que una táctica para desviar y confundir nuestra respuesta a esta interrogante tan vital.
Creemos que si para infortunio de Panamá se llegara a aprobar el CMA bilateral en un plebiscito, la historia tendría que narrar el resultado del mismo, pero sin lugar a dudas, tendría que apuntar que este desafortunado retraso en la formación de nuestra nación se debió a una iniciativa de un gobierno panameño, que no supo asumir el liderazgo que requería nuestra nación. No estaremos vivos para constatar el juicio objetivo de la historia si se aprobara el CMA. Consideramos un deber ineludible dejar consignada nuestra humilde opinión.
Es obvio que nuestras meditaciones se centren en la inminencia de un posible acuerdo sobre un CMA que desconocemos pero que, por las informaciones a cuentagotas que se han dejado filtrar, asumimos que implicará la extensión más allá del año 2000 del Centro Conjunto de Operaciones que instalaron los gringos en 1992 en Howard. Se nos ha adelantado que este CMA por fuerza deberá contar con un contingente militar, que es el más apto para operar los instrumentos de monitoreo más sofisticados que hoy día existen, y detectar movimientos narcotraficantes en casi toda Latinoamérica.
En variadas ocasiones hemos escrito nuestra opinión contraria al CMA. Ahora leemos que un ideólogo PRD, otrora norieguista y antigringuista rábido, sostiene "que el propio Omar Torrijos previó en los Tratados del Canal la posibilidad, mediante un arreglo, de que tropas norteamericanas puedan permanecer más allá del 2000 en Panamá" y que Panamá necesita en estos momentos mantener buenas relaciones con Estados Unidos (Ver La Prensa, 22/12/1997, Portada).
Ya se ha demostrado que los PRD son torrijistas cuando les es cómodo y no lo son cuando no les conviene; nuestra reacción a estas afirmaciones es que lo que pudo haber pensado Torrijos a lo mejor tendrá importancia para los que respaldan al PRD. Los restantes pensamos en términos de nuestra nación, su territorio, sus habitantes y su gobierno. Los supuestos líderes son nada más que accidentes en la historia de una nación.
Lo que merece comentarse es aquello de mantener buenas relaciones con Estados Unidos. Si el presente gobierno taurino no hubiera adelantado gestiones para arrendarle a Estados Unidos algunos sitios militares, mediante el pago de una anualidad, que los gringos negaron de modo rotundo, y si no hubiera propuesto, como alega que lo hizo, el malhadado centro antidrogas, que se negocia bilateralmente, la observación, para no llamarle trabalenguas, del "ideólogo" de marras ni siquiera tendría razón de ser. ¿O sí?
En nuestra opinión se nos someterá a constantes juegos de palabras que desafortunadamente se pretende que reemplacen un análisis patriótico y sereno de la coyuntura histórica que atraviesa nuestro Panamá. Si el presente gobierno llegase a concertar el bilateral CMA, lo que cabría es que decidamos si queremos reeditar lo que nos vimos forzados a hacer en 1903 y si las circunstancias son tan apremiantes para la supervivencia de nuestra nación. Toda otra cosa que se diga no sería más que una táctica para desviar y confundir nuestra respuesta a esta interrogante tan vital.
Creemos que si para infortunio de Panamá se llegara a aprobar el CMA bilateral en un plebiscito, la historia tendría que narrar el resultado del mismo, pero sin lugar a dudas, tendría que apuntar que este desafortunado retraso en la formación de nuestra nación se debió a una iniciativa de un gobierno panameño, que no supo asumir el liderazgo que requería nuestra nación. No estaremos vivos para constatar el juicio objetivo de la historia si se aprobara el CMA. Consideramos un deber ineludible dejar consignada nuestra humilde opinión.