Panamá, ¿jaque mate de la izquierda?
Aunque este diario editorializó que el Presidente no tuvo parcialización hacia ningún candidato, fue evidente que sus ministros y demás adláteres -incluyendo a sus potentados "amigotes"- entusiastamente apoyaban a la ganadora del PRD. No extrañaría que el entorpecer en Contraloría la compra de camiones de basura para el municipio capitalino haya sido una treta para disminuir la candidatura del Alcalde.
No era mera coincidencia: los intereses de Martín se conjugan a perfección con los millonarios que "creen" haber ganado con Balbina y los que, como Hugo Chávez, desde el atardecer del domingo 7, celebraban desde algún lugar en Venezuela; no porque les interesa lo que pasé aquí, sino porque sus hegemónicos planes van viento en popa.
Quienes piensen, como los políticos que decía Omar "sólo ven con las luces cortas", que en lo del pasado domingo 7 sólo está la escogencia de un candidato para 2009, olvidan que es mucho más que eso: es sumar a las catástrofes de Venezuela, Nicaragua, Cuba, Ecuador, otra víctima llamada Panamá, una ficha más del infame ajedrez que están armando y por el cual nuestro país, privilegiado por su posición geográfica y financiera, sería la Patria Boba de "marxistas" embobados por un dinero que creen que ahora compartirán entre muy pocos: la tendencia es la que priva, a la cual servirán los que en fila india se apuntan para que los escojan vicepresidente.
A esos otros políticos, ocupados en peleas estériles, de seguir así, la severidad de la historia se encargará de ellos.
No hay explicación para que, en aras del futuro nacional, no puedan encontrar una agenda común que tenga como meta una mejor educación y una salud más completa, pero, sobre todo, un gobierno que aleje de su lado a los ladrones y pelechadotes de la cosa pública.
El protagonismo que autodenominados empresarios encontraron alineándose a Balbina, no tuvo origen en patriotismo alguno: sólo en aumentar lo ya multiplicado durante Martín y que a diario salta con más violencia a los medios de comunicación -y que con vericuetos judiciales pretenden silenciar-. Esos "tontos útiles" tienen la misma calaña de los que vitoreaban a Fidel y a Chávez cuando se presentaron como los mesías a sus sufridos pueblos, y de los que hoy se alían al tirano del petróleo para ganar como nunca antes.
La lucha consiste en implementar finalmente un proyecto que hace años no termina de cuajar contra la búsqueda de un cambio que ataque de raíz la problemática nacional, sin dejarse afectar por intereses foráneos cualquiera sea su signo. Todavía estamos a tiempo.
gcochez@cableonda.net