Panamá, la imagen sin fronteras
Vasco Núñez de Balboa, el decapitado de Acla, abrió la puerta sin fondo a las comunicaciones de los continentes y a la "Panamá sin fronteras", cuando se arrodilló frente al recién descubierto Mar del Sur, que hoy conocemos como Océano Pacífico, la autopista marítima del siglo XXI.
La casi impenetrable selva tropical, algunos ranchos de paja, la geografía inhóspita, la tenaz lucha de las tribus indoblegables, las enfermedades, muchos perros, 1000 indios guerreros, el móvil campamento del conquistador: Balboa atravesaba el istmo en 1513, un primero de septiembre y sólo 24 días después se alzaría con la gloria del descubrimiento del Mar del Sur, hecho que vincularía a Panamá hasta nuestros días y marcaría su destino geográfico, como país abierto al mundo.
Toda las construcciones y arquitecturas que después vendrían, hoy son historia, la memoria y el pasado que ata a sus raíces a una Nación, que fue fundada como puente ferial y de acopio de la metrópolis y punto de conquista.
Esa extraordinaria capacidad de convocatoria de esta vieja ciudad cuadricular, en los albores del tercer milenio, es como un espejo donde la ciudad se ha mirado tantas veces para construir su presente, que siempre es futuro, porque el VIII Congreso Nacional de Arquitectura Sin Fronteras, es un punto de inflexión de la arquitectura latinoamericana, norteamericana, europea, oriental y africana.
El siglo ha dejado pendiente el tema de la ciudad, este espacio que es paraíso, para algunos pocos, y tierra de nadie, para muchos, que se nos escapa de las manos cada día como el agua sobre la frágil corteza del hábitat tropical.
¿Qué hemos aprendido hoy de las respuestas de la naturaleza a las continuas agresiones del hombre en todo tiempo y lugar?.
Esta puede ser una interrogante a dilucidar en el VIII Congreso Nacional de Arquitectura - organizado por la SPIA- y que cuenta con la participación de arquitectos de culturas disimiles y mutuamente influenciadas.
Para el arquitecto panameño Rolando Benavides, el universo económico de la globalización contagia y contamina la arquitectura de fin de siglo, tiempo cambiante, de vertiginosas transformaciones, aunque esta ciencia-arte, "en Panamá viene experimentado un giro más acorde con las vanguardias mundiales en cuanto a concepto y formas relativas a la edificación, desde la década de los ochenta".
El espíritu de la arquitectura en la actualidad se aleja de los moldes de la modernidad, iniciada en la segunda mitad del siglo, lo cual -según Benavides- se ha quedado rezagado por la concepción del nuevo espacio más dinámico que exigen los tiempos actuales de transformación y búsqueda.
Benavides considera lo que califica de "pureza formal" - formas frías y estáticas - fueron reemplazadas por un dinamismo que se registra en líneas sinuosas, muros inclinados y estructuras desalineadas que evocan cierto caos espacial por la angularidad irregular en el espacio interior y en la imagen exterior de las construcciones.
En su opinión, "este es un movimiento global, que ocurre al mismo tiempo en las artes plásticas, teatro, fotografía moderna, y deriva de la llamada filosofía Desconstruida, inspirada en las mismas propuestas políticas de la globalización mundial y de la caída de los totalitarismos".
Este "nuevo espíritu" de la arquitectura actual "es una reacción a la nostalgia histórica en que se basó la arquitectura de la década de los "70, precisa el arquitecto panameño, época, subraya, en que dominaba la filosofía postmodernista, que había sustituido los moldes clásicos de las formas greco-romanas, pero con una tónica menos recargada".
La arquitectura es una disciplina que seguirá retando el tiempo, nos dice Benavides, y por ello estos congresos, donde Panamá es anfitriona de excepción, son un punto obligado para la reflexión y el análisis en el momento exacto en que la arquitectura es eclosión.
Los expositores brindarán su nueva visión de la arquitectura, advierte Benavides, lo que nos permitirá ver y escuchar de primera mano acerca de su percepción y de la concepción única y personal del diseño, entre otros aspectos inherentes al campo profesional que nos ocupa.
Retroalimentación será una de las palabras claves en este Congreso, sostiene Benavides, porque el escenario es propicio para una docencia abierta y estimulante.
Habrá diálogo y debate, la presencia de figuras internacionales de la arquitectura, de jóvenes estudiantes de la USMA y Universidad Nacional, de arquitectos panameños, empresarios, hombres de negocio, autoridades del Estado, en fin, la Sociedad Civil que se prepara para abordar el nuevo milenio.
La casi impenetrable selva tropical, algunos ranchos de paja, la geografía inhóspita, la tenaz lucha de las tribus indoblegables, las enfermedades, muchos perros, 1000 indios guerreros, el móvil campamento del conquistador: Balboa atravesaba el istmo en 1513, un primero de septiembre y sólo 24 días después se alzaría con la gloria del descubrimiento del Mar del Sur, hecho que vincularía a Panamá hasta nuestros días y marcaría su destino geográfico, como país abierto al mundo.
Toda las construcciones y arquitecturas que después vendrían, hoy son historia, la memoria y el pasado que ata a sus raíces a una Nación, que fue fundada como puente ferial y de acopio de la metrópolis y punto de conquista.
Esa extraordinaria capacidad de convocatoria de esta vieja ciudad cuadricular, en los albores del tercer milenio, es como un espejo donde la ciudad se ha mirado tantas veces para construir su presente, que siempre es futuro, porque el VIII Congreso Nacional de Arquitectura Sin Fronteras, es un punto de inflexión de la arquitectura latinoamericana, norteamericana, europea, oriental y africana.
El siglo ha dejado pendiente el tema de la ciudad, este espacio que es paraíso, para algunos pocos, y tierra de nadie, para muchos, que se nos escapa de las manos cada día como el agua sobre la frágil corteza del hábitat tropical.
¿Qué hemos aprendido hoy de las respuestas de la naturaleza a las continuas agresiones del hombre en todo tiempo y lugar?.
Esta puede ser una interrogante a dilucidar en el VIII Congreso Nacional de Arquitectura - organizado por la SPIA- y que cuenta con la participación de arquitectos de culturas disimiles y mutuamente influenciadas.
Para el arquitecto panameño Rolando Benavides, el universo económico de la globalización contagia y contamina la arquitectura de fin de siglo, tiempo cambiante, de vertiginosas transformaciones, aunque esta ciencia-arte, "en Panamá viene experimentado un giro más acorde con las vanguardias mundiales en cuanto a concepto y formas relativas a la edificación, desde la década de los ochenta".
El espíritu de la arquitectura en la actualidad se aleja de los moldes de la modernidad, iniciada en la segunda mitad del siglo, lo cual -según Benavides- se ha quedado rezagado por la concepción del nuevo espacio más dinámico que exigen los tiempos actuales de transformación y búsqueda.
Benavides considera lo que califica de "pureza formal" - formas frías y estáticas - fueron reemplazadas por un dinamismo que se registra en líneas sinuosas, muros inclinados y estructuras desalineadas que evocan cierto caos espacial por la angularidad irregular en el espacio interior y en la imagen exterior de las construcciones.
En su opinión, "este es un movimiento global, que ocurre al mismo tiempo en las artes plásticas, teatro, fotografía moderna, y deriva de la llamada filosofía Desconstruida, inspirada en las mismas propuestas políticas de la globalización mundial y de la caída de los totalitarismos".
Este "nuevo espíritu" de la arquitectura actual "es una reacción a la nostalgia histórica en que se basó la arquitectura de la década de los "70, precisa el arquitecto panameño, época, subraya, en que dominaba la filosofía postmodernista, que había sustituido los moldes clásicos de las formas greco-romanas, pero con una tónica menos recargada".
La arquitectura es una disciplina que seguirá retando el tiempo, nos dice Benavides, y por ello estos congresos, donde Panamá es anfitriona de excepción, son un punto obligado para la reflexión y el análisis en el momento exacto en que la arquitectura es eclosión.
Los expositores brindarán su nueva visión de la arquitectura, advierte Benavides, lo que nos permitirá ver y escuchar de primera mano acerca de su percepción y de la concepción única y personal del diseño, entre otros aspectos inherentes al campo profesional que nos ocupa.
Retroalimentación será una de las palabras claves en este Congreso, sostiene Benavides, porque el escenario es propicio para una docencia abierta y estimulante.
Habrá diálogo y debate, la presencia de figuras internacionales de la arquitectura, de jóvenes estudiantes de la USMA y Universidad Nacional, de arquitectos panameños, empresarios, hombres de negocio, autoridades del Estado, en fin, la Sociedad Civil que se prepara para abordar el nuevo milenio.