Panamá La Loca
Comparo los problemas que agobian Panamá con los que han sumido en el pesimismo a Europa y los Estados Unidos. Estos países capitalistas avanzados sufren retrocesos políticos y económicos. Panamá no. Nosotros sufrimos el trauma del éxito y del crecimiento. Y estamos en eso todavía.
Ambos tipos de crisis son normales porque pertenecen a los retos que impone el avance de la civilización en diversos estadios de desarrollo. Pero veamos estas diferencias.
Los Estados Unidos y Europa están afectados por una gran crisis de desocupación y deterioro del liderazgo político y empresarial. Es decir sufren dos crisis al mismo tiempo, una económica y otra política. En Panamá, por el contrario, estamos cerca del pleno empleo, por lo tanto no nos afecta el paro. Y el país, en una manifestación heroica de optimismo popular, ha elegido a un nuevo dirigente político para que resuelva los problemas de liderazgo político de siempre que hasta ahora no han resuelto nunca los problemas de siempre. Por lo tanto Panamá en estos momentos, según la percepción pública, no sufre de una falta de liderazgo político. Aunque el liderazgo elegido sea sustentado por suposiciones y esperanzas. Y estamos en eso todavía.
Y si bien las encuestas panameñas indican que la gente siente que nuestros problemas más graves son los de la violencia y la corrupción, en mi opinión esos no son objetivamente los problemas más graves de Panamá. Todos los problemas graves de Panamá dependen de uno sólo: la incapacidad de gestión pública y privada. Es decir una falla fatal de liderazgo político y empresarial. Por ejemplo, en cualquier gran empresa como banco, supermercado, restaurante o cine la empresa o el ejecutivo respectivo, muestra que carece de la capacidad de ajustar la oferta a la demanda de servicios y productos en las horas de punta; las cuales prácticamente por el crecimiento que nos afecta, abarcan mucho más horas que las de punta. Y casi todos los establecimientos no cuentan con una adecuada oferta de estacionamientos, ni con una adecuada gestión de trámites y procedimientos administrativos en función de una proyección de demanda creciente.
Por parte del gobierno y del funcionario público la situación es peor; no existe ningún servicio o trámite público que sea prestado de manera satisfactoria.
En otras palabras las crisis de Panamá están determinadas todas por una sola crisis catastrófica en la gestión de funciones. En otras palabras nuestros dirigentes públicos y privados no muestran, o no tienen, las capacidades que se necesitan para manejar el éxito, el progreso y el crecimiento de las necesidades y demandas de los ciudadanos. Les resulta difícil o imposible adecuarse al determinante básico consistente en el hecho sencillo que el progreso y el éxito vienen de abajo, vienen de la demanda. Lo cual significa que los problemas vienen de arriba, vienen de la oferta. Y noto algo peor. Que no se dan cuenta de esto ni de la naturaleza de sus responsabilidades. Y por último me resulta alarmante que no se sienten culpables de nada. Es decir, no ven que todos los tranques de tramitación y de movimiento vienen de arriba. Vienen de una falla en la gestión de funciones. Lo repito indignado: “hay una falla de gestión grave en Panamá que hay que resolver de manera urgente”. Que es una falla de productividad y efectividad laboral, localizada al vértice en los niveles normativos y ejecutivos y que se transmite al resto de la estratificación laboral de base.
Una falla que por estar localizada en la cabeza, como la locura, puede crear riesgos y desgracias físicas predecibles y costosas; porque esa locura de gestión está a punto de trancar catastróficamente el éxito, el pleno empleo y el crecimiento que Panamá ha disfrutado hasta ahora. Y esa falla compromete y tranca además el cumplimiento de las grandes visiones políticas del Presidente Martinelli.
Como siempre, termino con una nota optimista, como la del electorado mayoritario, quien eligió una fuerte voluntad política para impulsar al gobierno y a las empresas de manera correcta hacia un futuro de orden y de mejor calidad. Estoy seguro que se logrará porque no hacerlo sería una locura.